Entradas

Mostrando las entradas de junio, 2026

La vida nos da respuestas.

  Cuántas veces no hemos dicho palabras de las cuales al poco tiempo nos arrepentimos por haberlas dicho con cólera, resentimiento, o, a la ligera. Los abuelos acostumbraban decirnos: “El que escupe al cielo, le cae en la cara”. En indefinidas ocasiones hemos visto como en estado hepático decimos algo, y al poco tiempo, somos avergonzados porque se evidencia nuestra necedad o falta de gratitud. Y, como también decían los abuelos: “Nos tenemos que tragar nuestras palabras”. Es muy extraño, pero hasta que la vida nos da las respuestas, nos damos cuenta de algo que pudimos ver o entender, si hubiéramos escuchado a alguien o actuado más sensatamente. En las escrituras vemos casos como el de Nabal, el esposo de Abigaíl, pues en su necedad NO reconoció lo que David hizo por él, y Dios le quitó sus bienes, su esposa y hasta la vida (1ª. Samuel 25). Sí, siempre, la vida nos da las respuestas que quizás, no quisimos escuchar de otras personas. Selah.   Señor: Danos un honesto cel...

No miremos hacia fuera… miremos hacia dentro

    Cuando estamos en angustias, en la gran mayoría de ocasiones, es hasta cuando nos atrevemos con toda “desvergüenza” a pensar en Dios. Cuando estamos acomodados sólo pensamos en cubrir nuestras necesidades, gustos o caprichos. Y, en esa situación, “justificamos” lo que hacemos para no dejar de hacerlo. Un excelente ejemplo de la justificación y sus consecuencias la vemos en los fariseos del Sanedrín, persiguiendo a Cristo y dicíéndole: “No sabemos quién eres tú, nosotros somos hijos de Abraham” (Juan 8), dicho sea de paso NINGUNO de ellos fue salvo según las escrituras (Marcos 14:53-55). Adán y Eva, miraron para fuera a quién culpar de sus errores, justificándolos (Génesis 3). Pareciera una ley de la naturaleza, que cuando nos va mal buscamos “fuera” para ver quién es el culpable de nuestra situación, cuando en realidad lo que debiéramos hacer es ver hacia “dentro”, pues los culpables de “esa” situación somos nosotros, ya sea, por malas decisiones, inocencia, ignorancia...

Ese vacío que todos llevamos dentro.

  El ser humano puede estar rodeado de todas las comodidades posibles, pero, siempre tendrá un vació en la vida. Una prueba: Adán en el Edén tenía de todo, pero nos dice la escritura: “No es bueno que el hombre esté sólo… le haré ayuda idónea” (Génesis 2:18). Podríamos decir que la existencia del ser humano es como un rompecabezas al que le falta una pieza. En Adán esa pieza era una pareja idónea, en cada uno de nosotros será algo diferente como falta de salud; soledad o compañía excesiva, limitación económica; frustraciones; decepciones; obstáculos muy fuertes para lograr las metas, etc. Sin embargo, Dios en su infinita sabiduría y misericordia nos dice: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados” (Mateo 11:28); “Sé fuerte y valiente, porque YO iré contigo” (Deuteronomio 31:6); “Ni ángeles ni demonios podrán separar mi amor por ti” (Romanos 8:38); “Como una madre consuela a su hijo… así te consolaré YO a ti” (Isaías 66:13). Ciertamente todos tenemos una pieza que no...

La razón por la que Moisés no entró a la tierra prometida

    Según leemos en las escrituras, la razón es porque Moisés desobedeció a Dios tocando la piedra dos veces, y con ira, para que saliera agua (Números 20 completo). Pero ¿SÓLO por eso? No, cuando analizamos toda la escritura vemos algo muy hermoso y significativo, en Mateo 17 vemos la transfiguración de Cristo, y al lado de él a Moisés y a Elías. Uno representaba la “Ley” y el otro la “Profecía”. Años más tarde, vemos a un Saulo de Tarso, fariseo educado a los pies de Gamaliel el mayor maestro de la Ley en Israel en su momento, encendido en ira persiguiendo a los creyentes en Cristo, HASTA QUE, Dios le habla y le instruye en SU evangelio (Gálatas 1:1-12). Y, recibió entre las instrucciones lo siguiente: “Porque el FIN de la Ley es Cristo, para justicia a todo aquél que en él cree” (Romanos 10:4). ¿Entendemos ahora? La Ley ya no funciona desde que Cristo derramó su sangre en la cruz (Hebreos 8:13). Moisés NO entró a la tierra prometida (figura del reino de los cielos)… sim...

Somos tan necios… que ni viendo milagros.

Hay un verso en las escrituras que reza: “La necedad está ligada al corazón del hombre” (Proverbios 22:15). ¿Qué significa esa necedad? Resumiéndola es: “Actuar con imprudencia, sin razonar acerca de lo que hacemos o decimos”. Pues bien, toda la humanidad estamos ligada a ésta triste situación. Veamos un caso bíblico muy claro y triste a la vez. En el libro de Mateo, en el capítulo 17 se nos narra la escena en la cuál Cristo es transfigurado, o sea, muestra toda su gloria delante de los ojos de tres de sus más cercanos discípulos, Pedro, y los hermanos Jacobo (también llamado Santiago) y Juan, allí, en el Monte Tabor en Galilea, al norte de Israel. Estos tres discípulos son testigos de algo extraordinario que sería “suficiente” para uno darse cuenta de quién era el hombre al que seguían. Sin embargo, cuando éste hombre es crucificado y asesinado, las escrituras señalan que Pedro y Juan al llegar al sepulcro y verlo vacío, NO entendieron qué era lo que había sucedido (Juan 20:3-23); o...

Para qué sirve un Ayo.

  La definición de Ayo:” Un ayo (o aya en femenino) es una persona encargada de custodiar, criar y educar a los niños o jóvenes en el seno de una familia”. La escritura nos dice lo siguiente: “La Ley, fue un Ayo para llevarnos a Cristo” (Gálatas 3:24), notemos que ésta epístola es enviada a personas que YA son creyentes (Gálatas 1:1-2), en otras palabras, ya NO necesitan un ayo (alguien que los custodie, críe o eduque, según la definición). Antes en el libro de Romanos escrito también a personas que YA eran creyentes, el apóstol Pablo declaró: “Porque el FIN DE LA LEY (el Ayo), es Cristo” (Romanos 10:4). En otras palabras: “Venido Cristo, ó, si se quiere, los que YA venimos a Cristo… YA NO NECESITAMOS UN AYO”. En otra escritura se nos incita a “Escudriñar las escrituras, porque ALLÍ encontraréis la verdad” (Juan 5:39). Cristo nos enseña. “En donde dos o tres” (nótese que NO dice dos mil o tres mil) se reúnan en mi nombre, allí estaré” (Mateo 18:20). Preguntamos entonces: Según ...

Sin desierto… no hay ministerio.

    Cuando se entra en el campo del cristianismo, el exceso de entusiasmo nos hace creer que tenemos un “ministerio inmediato”. Es más, muchos de los líderes que nos llevaron a los pies de Cristo, nos incitan a no sólo creerlo sino mencionan versículos para incitarnos: “Nadie tenga en poco tu juventud” palabras que el apóstol Pablo le dijera a Timoteo (1ª Timoteo 4:12). Y esa palabra NO es mentira, pero, fue una palabra “directa” para Timoteo en ese momento. El punto es qué: Sí, somos llamados a algún ministerio pero el lograr cumplirlo a cabalidad no sólo depende de que queramos hacerlo, ir, y hacerlo. Un buen ministerio se logra realizar solamente con preparación, lo vemos en Moisés (40 años en el desierto cuidando ovejas ajenas… para luego guiar al pueblo; Hechos 7:30); Juan el Bautista pasó muchos años en el desierto… preparándose para presentar a Cristo (Juan 1:1-3); Cristo pasó 40 días en ayuno en el desierto… antes de iniciar su ministerio (Mateo 4:1-2); el apóstol Pa...

Con qué facilidad olvidamos.

  El 6 de Junio de 1944, fue denominado el famoso día “D”, sucedió el desembarco a Normandía y fue famoso porque marcó el principio del fin de la segunda guerra mundial, de eso hace 82 años ahora en 2026. El 6 de Junio de 1967, fue denominado el primer día de la famosa guerra de los 6 días que finalizara el 12 de mismo mes, con la toma del ejército de Israel de la ciudad antigua, de eso hace exactamente 59 años. En su momento fueron fechas célebres y páginas principales de los más famosos diarios mundiales, HOY, olvidadas por casi todo el mundo. Esa falta de memoria también nos afecta en lo espiritual, con razón las escrituras nos recuerdan: “Alma mí, bendice a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre… no olvides NINGUNO de sus beneficios” (Salmo 103:1.2). Y, más de alguno, con justificadas razones dirá: “Pero han sido tantos los momentos amargos en mi vida”, sí, no se puede negar ese argumento, pero sí refutarlo, pues nuestro Padre ya había declarado: “Mis PLANES para conti...

Por los juicios se aprende justicia.

    Cuando en las escrituras hablamos de los “juicios” de Dios, NO necesariamente estamos hablando de un Juez que dicta sentencia debido a las pruebas que ha presentado un fiscal contra un acusado. Estamos hablando de los “pensamientos” que Dios tiene para con alguien o un grupo en particular. Lo vemos reflejado en el capítulo 26 de Isaías en los primeros versos. Nos habla primeramente de que Ël (Dios) guarda en completa paz a los justos, y nos explica quiénes son esas gentes justas: “Los que guardan su verdad” (verso 2). Pero también nos explica que humillará a los que se exaltan (verso 5). Es aquí, en donde más adelante nos habla de qué hará con éstos últimos, traerá juicios (pero entendamos NO son sentencias, son pruebas ú obstáculos) sobre ellos para que tengan la oportunidad de arrepentirse y aprendan justicia (verso 9). ¿Acaso no fue así como muchos hemos llegado a sus pies, convencidos que no hay otro camino a la completa paz, como lo dice el verso 3? La gran mayorí...

Todos tenemos un Elam

      El valle de “Elam (Helam o Ela), fue el lugar en donde un filisteo llamado Goliat atemorizaba al ejército de Israel, imaginemos eso, no a un hombre sino a un ejército completo, HASTA QUE, llegó un joven valiente llamado David a desafiarlo, ante la incertidumbre, reproche e incredulidad de sus hermanos, amigos, ejército y el rey mismo (1ª. Samuel 17). Pero, hay algo que nadie tomó en cuenta, el respaldo que ese muchacho tenía venía de lo más alto. No confiaba él en sus propias fuerzas, sino en la fe que su Dios le había permitido acrecentar durante años al cuidado de las ovejas. Este muchacho había vencido fieras, leones, osos, etc. Confiando en la guía de Dios (1ª Samuel 17:34-35). La historia, todos la sabemos que David venció a Goliat. Así nos sucede en vida a nosotros, si confiamos en nuestra propias fuerzas, opiniones o decisiones, seremos vencidos en ese valle de Elam (el cuál todos tenemos que pasar tarde o temprano), pero, si confiamos en Dios saldremos v...

No dejes a medias tus proyectos

  Hay ocasiones en las cuales los proyectos que queremos realizar se quedan a medias, es más, es casi como un “defecto” en muchos de nosotros. Desde el principio de los tiempos vemos que la “decisión” de empezar algo y llevarlo a término es difícil por una u otra situación. En ocasiones los emprendimientos no son buenos, como lo vemos en la construcción de la famosa torre de Babel, y es Dios quien NO permite que el proyecto se termine (Génesis 11:6-8). El Rey David quiso hacer un templo para el Señor, pero el Señor se lo impidió por haber derramado mucha sangre (1ª Crónicas 22:8). Moisés no entró a la tierra prometida como era su deseo y propósito porque desobedeció a Dios (Deuteronomio 1:29-46). Salomón, sin embargo, sí pudo terminar lo que inició, el templo, pues lo hizo bajo obediencia y guía de Dios (1ª Reyes 9). Cristo, tardó tres años y medio en preparar a sus discípulos para la evangelización del pueblo (ver los 4 evangelios); y luego vemos al apóstol Pablo que se tardó mu...

Ninguno sabía nada…. Lo hicieron por fe.

  En Génesis 2:6 dice textualmente: “ Se levantaba de la tierra un vapor que regaba toda la superficie del suelo”. En otras palabras NO LLOVIA por lo que tanto Noé como todas las gentes que le rodeaban no comprendían lo que es una tormenta mucho menos un diluvio. Aún así, cuando Dios le ordena a Noé construir un arca, a pesar qué vivía en Mesopotamia, ENTRE el río Tigris y el Eufrates, nótese que dice ENTRE no a orillas de ninguno de los dos, Noé por fe… construye el arca (Génesis 6:14.19). Más tarde, vemos a un Abraham, siendo gentil, viviendo también en la Mesopotamia, en Ur de los Caldeos (Josué 24:3), recibiendo ésta palabra de Dios: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1-2). ¿Cuál tierra; cuál ésta (en presente) sino te mostraré (en futuro)? Simplemente tomar a su esposa, sus siervos, sus animales y empezar a caminar… por fe. Así mismo nos pasa a nosotros cuando entramos a los caminos del Señor, no nos dice ...

Vivimos un solo personaje.

  En una entrega de premios el actor Harrison Ford dijo: “Trabajamos en una industria privilegiada, en donde podemos vivir muchas vidas aparte de la nuestra”. En esas actuaciones los personajes que vemos pueden ser sanos, enfermos, débiles, poderosos, ricos, pobres, felices o infelices, lo que el guionista decida. Pero al final de la filmación continuamos con nuestro rumbo, hayas interpretado el papel que hayas interpretado dejando todo atrás. Ahora bien, en la vida real y especialmente en la espiritual tenemos qué entender que solamente podemos vivir una vida, y después de eso enfrentar un juicio, NO hay lugar intermedio, y luego de ese juicio, según creemos, está una recompensa o un castigo (Hebreos 9:27). No porque Dios sea bueno o malo, sino simplemente porque es el resultado o la consecuencia de la forma como llevamos el “personaje” en la vida real. El ser humano no tiene la oportunidad de vivir muchas vidas, altibajos sí… pero muchas vidas no. Señor: Danos un honesto celo...

Levanta tu cabeza.

    Era la final del mundial de 1970 en México, se enfrentaban por la motivación no sólo de ganarlo sino de llevarse la copa Jules Rimet a casa para toda la vida, las selecciones de Brasil e Italia. En una de las acciones, Clodoaldo, medio campista brasileño, comete un error y por ese error, Italia empata el partido. A la charla respectiva del medio tiempo en camerinos, alguien (Pelé), al verlo en lágrimas por su error le dice: “Yo confío en ti… levanta la cabeza y vamos a llevar esa copa a casa”. En el segundo tiempo, Clodoaldo hace una de las jugadas maestras más comentadas de la historia, pues es el artífice de un movimiento que luego de dejar a los cuatro contrarios atrás, termina en el cuarto gol de Brasil, y la copa se la llevaron a casa. Las escrituras nos dicen cuando estamos en dificultades: “Pon tu rostro como pedernal” (levanta tu cabeza) (Isaías 50:7). Cuando actuamos respetando las leyes que Dios nos ha impuesto, no debemos temer a ninguna situación contraria,...

Desde niños hemos sido engañados (Parte final).

  Miremos la perspectiva de Dios. En el Antiguo Testamento es Dios Padre quien trata con el hombre: Se le apareció a Abraham (Génesis 18:1-33); se le apareció a Jacob (Génesis 28:10-17); se le apareció a Moisés (Exodo 3:2-6); se le apareció a Josué (Josué 5:13-15). Luego, envía a su Hijo para que durante 3 años y medio, sea quién guíe a SU pueblo a sus fines (vea los 4 evangelios). Preguntamos: ¿Después de 4 mil años de historia y de trabajos “personalizados” con la humanidad y con SU pueblo, iba Dios a dejar en manos de un hombre la continuidad de ese trabajo, o preferiría dejárlo en manos del Espíritu Santo? Dejemos que las escrituras respondan solas para NO meter las manos: Cristo les dice a sus apóstoles: “ Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros” (Juan 16:7). Otra pregunta: ¿Si el Consolador había de VENIR, por simple lógica NO estaba entre ellos, verdad? Por lo tanto NO podía ser un hombre. Otra más: ¿Iba a permitir que el final, ...

Desde niños hemos sido engañados (Parte dos).

  Crecimos, y, escudriñando las escrituras nos dimos cuenta que el cristianismo NO es una religión sino una relación íntima y personal con Dios (Juan 3:16-19 y, especialmente Romanos 10:8-11). Luego, nos congregamos con personas que creíamos tenían la misma visión nuestra de conocer, amar y servir al Señor, para, después de muchos años darnos cuenta que éramos “sojuzgados o sometidos” a los lineamientos de un grupo que se creía “privilegiado”, pero en donde estuvimos NO llamados a libertad como dijo Cristo sino a un tipo muy sofisticado de esclavitud (Juan 8:32). Pues se nos volvió a llenar de “requisitos, normas y leyes humanas” que hasta contradecían las escrituras, pero, que eran solamente un fariseísmo muy sofisticado. Ejemplos: Se nos hizo creer, que Dios podía ser agradado o comprado con dinero haciendo lo que denominaron “siembra”; se nos hizo creer que la obediencia ciega era lealdad a Dios, cuando en realidad era al hombre y a su criterio de creerse el UNGIDO de Dios y c...

Desde niños hemos sido engañados (Parte uno).

  El primer consejo que Cristo da a sus discípulos, y, a nosotros a través de ellos es: “Mirad que no seáis engañados” (Mateo 24:4; Marcos 13:5; y Lucas 21:8). Pues bien, iniciemos: Desde niños nos enseñaron que Dios vivía entre cuatro paredes, cuando la escritura es clarísima: “Dios NO habita en templos hechos de manos humanas, sino que NOSOTROS somos el templo” (1ª. Corintios 3:16). También se nos enseñó qué: “El Bautismo es el Sacramento INSTITUIDO por Jesucristo para REGENERARNOS. Mediante él nacemos a una nueva vida, A LA DE HIJOS de Dios”, pues nacimos con el pecado original por culpa de Adán (Historia de la Iglesia, 3er curso, página 16, Editorial Edelvives, 1965). Para prueba de lo que nos dijeron nos bautizaron de niños, porque así, si moríamos en esa corta edad ya no iríamos al infierno (esto NO nos lo contaron lo vivimos en carne propia); cuando la escritura dice que “solamente” por Cristo somos salvos (Juan 3:16) Preguntas: ¿Cómo pudo Cristo instituir el bautismo, si ...

El ya sabìa quien era.

    Ha habido gran debate entre quienes seguimos a Cristo, sobre cuándo él se entera de quién era y a qué había venido al mundo. Las escrituras son exageradamente claras a ese respecto cuando las estudiamos o las analizamos, no sólo cuando las leemos o escuchamos ligeramente. Veamos, Un ángel se le presenta a María diciéndole los planes de Dios, o sea, en pocas palabras, María sabía qué clase de persona era a quien iba llevar en gestación en su vientre (Lucas 1:30-32). José, recibe un mensaje en sueños que le indica quién es el niño que María lleva dentro y de dónde procese (Mateo 1:20). Al presentar al niño en el Templo, dos personas dan testimonio de quién es ese niño: Un anciano llamado Simeón y una anciana llamada Ana, quien era profetiza (Lucas 2:22-40), situación que Jesús tuvo que haberse enterado al ir creciendo. Por si eso no fuera suficiente testimonio, se nos narra el pasaje en el cuál, a sus escasos 12 años, el niño asombra a los ancianos de la Ley en el Templo...

Si es selección divina… Entonces ¿El libre albedrío?

  Ayer vimos que es Dios quien entrega en manos de Cristo a quienes él ha “seleccionado” (Se ve en Abraham, Josué 24:1-4; en Jacob, Romanos 9:13; en el pueblo de Israel,   Malaquías 1:2-3; en Moisés; Exodo 3:1-10; en los reyes del pueblo unido de Israel Saúl, David y Salomón, 1ª Samuel 9:10, 1ª Samuel 16:12-13 y 1ª Crónicas 22:9-10 respectivamente; y, hasta en Judas, Juan 17:12. Entonces surgen las dudas: ¿Si es Dios quien nos elige, por qué o para qué oramos o intercedemos por otros que no van a ser salvos? ¿En dónde queda el libre albedrío tan famoso en las escrituras?. Veamos algunas escrituras: “Yo estoy a la puerta y llamo, si alguno (el que quiere, libre albedrío) oye mi voz, yo cenaré con él” (Apocalipsis 3:20); veamos otro verso: “Dios, ha dado a su Hijo para que todo aquél que en él crea (el que quiera, libre albedrío) sea salvo” (Juan 3:16). Otro más, “al ver lo duro de la palabra, muchos de sus discípulos se retiraron y ya no andaban con él” (Juan 6:66). Entendamo...

Entonces: ¿Es libre albedrío o elección divina?

  Vaya pregunta que por años nos hemos hecho, y por siglos la humanidad. Seguimos a Dios por voluntad propia o le seguimos porque él nos eligió (aunque en éste último caso muchos hayan dispuesto que entonces somos marionetas en sus manos). En lo personal y respaldado por las escrituras y algunas experiencias (que, reconocemos, son nada a la luz de la eternidad), vemos que es por “selección divina”, veamos pruebas: Abraham, es “seleccionado divinamente” estando en Ur de los Caldeos como un gentil para ser el padre de la nación Judía (Génesis 12:1-5 y Josue 24:1-4). Dios declara: A Jacob amé, y a Esaú aborrecí (selección divina) (Malaquías 1:2.3 y Romanos 9:13). Dios en “selección divina” elige por sobre todos los pueblos a Israel (Malaquías 1:2). Moisés es por “selección divina” enviado a sacar de la esclavitud al pueblo de Israel en Egipto (Exodo 3:1-10). Por “selección divina”, fueron tres los reyes del reino unido de Israel: Saúl (1ª. Samuel 9:10); David (1ª. Samuel 16:12-13); ...

Qué quieres que te haga.

    Durante toda la escritura vemos un patrón muy lindo en la relación que Dios desea tener con el ser humano. ¡Siempre! Él pregunta, ¿si deseamos o no?. Jamás impone, pudiéndolo hacer. Veamos: Cristo se encuentra con un ciego en Jericó, y le hace una pregunta que resulta un poco irónica: ¿Qué deseas que te haga?, por simple lógica uno piensa, pues que recobre la vista, pero el hecho en sí, es para demostrarnos que Él nunca hará algo que nosotros no queramos que haga con nosotros. No porque él no tenga capacidad de hacerlo sino porque no es su intención hacerlo. Alguien preguntará aquí: ¿Entonces porque nos vienen sufrimientos sin que nosotros los pidamos o autoricemos? Eso es sencillo de responder si realmente le conocemos: “Porque es parte del proceso de los ELEGIDOS” (Juan 6:44), veamos algunos pasajes de las escrituras: Hechos 14:22: “Por MUCHOS padecimientos es necesario entrar al reino de los cielos”. Otro más, Mateo 16:24: “TOMA tu cruz y sígueme”. Y un último, Juan...

Hubo oscuridad.

    La forma de dividir el día desde el punto de vista de Israel era poner como hora primera, las seis de la mañana, cuando aclaraba el día. Así, cuando las escrituras nos hablan de la hora “sexta” durante la crucifixión de Cristo, entendemos que se referían al medio día, y que la hora novena eran las tres de la tarde (Mateo 27:45-54). Se nos narra también, que durante esas tres horas hubo oscuridad sobre toda la tierra (mismo verso). ¿Qué significado tiene esa oscuridad? Veamos, al principio, en lo material, lo vemos en Génesis (1:1), la tierra estaba no sólo desordenada sino en oscuridad. En lo espiritual, nosotros cuando no tenemos un conocimiento (no nos referimos a algo vago sino a tener una relación personal con Dios), estamos también en tinieblas, el mundo es el mejor ejemplo de ello. En el principio una palabra de Dios hizo que las tinieblas desaparecieran de la tierra; curiosamente el hombre fue creado de esa tierra, y, el hombre vio la luz con las palabras de Cri...