Entonces: ¿Es libre albedrío o elección divina?
Vaya pregunta que por años nos hemos hecho, y por siglos la
humanidad. Seguimos a Dios por voluntad propia o le seguimos porque él nos
eligió (aunque en éste último caso muchos hayan dispuesto que entonces somos
marionetas en sus manos). En lo personal y respaldado por las escrituras y algunas
experiencias (que, reconocemos, son nada a la luz de la eternidad), vemos que
es por “selección divina”, veamos pruebas: Abraham, es “seleccionado
divinamente” estando en Ur de los Caldeos como un gentil para ser el padre de
la nación Judía (Génesis 12:1-5 y Josue 24:1-4). Dios declara: A Jacob amé, y a
Esaú aborrecí (selección divina) (Malaquías 1:2.3 y Romanos 9:13). Dios en
“selección divina” elige por sobre todos los pueblos a Israel (Malaquías 1:2). Moisés
es por “selección divina” enviado a sacar de la esclavitud al pueblo de Israel
en Egipto (Exodo 3:1-10). Por “selección divina”, fueron tres los reyes del
reino unido de Israel: Saúl (1ª. Samuel 9:10); David (1ª. Samuel 16:12-13); y,
Salomón (1ª Crónicas 22:9-10); Judas, el traidor, también fue por “selección
divina”, (veamos Juan 17:12). Y, la pregunta del millón ¿Y nosotros?. Veamos
Efesios 1:1-6: “Bendito el Señor y Padre nuestro… que nos ESCOGIO desde antes
de la fundación del mundo”. Justo o injusto vaya usted a decidirlo, nosotros
sólo debemos estar sumamente agradecidos de haber sido seleccionados.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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