Pocos… muy pocos.
Miles de creyentes en la década de los 60s del siglo pasado, dejamos la religión porque encontramos un camino mejor para acercarnos a Dios: No solamente sin tanta falta de conocimiento y entendimiento; sino también sin guía premeditada; encontrarnos con él en cualquier lugar y no sólo en uno específico fue maravilloso; con una mayor libertar, y, sobre todo… en espíritu y verdad. Dicho sea de paso, fue el momento moderno en el cuál aquellas palabras de Cristo a la samaritana en el pozo de Jacob, se volvieron una profecía cumplida (Juan 4:23-24). Hoy, muchos de quienes salimos de esas congregaciones estamos otra vez cumpliendo dicha profecía, lastimosamente, el corazón humano es y será el mismo siempre: Perverso (Jeremías 17:9). Hoy, las congregaciones de creyentes están cometiendo el mismo error que cometieron los religiosos judíos hace dos mil años. Tienen círculos minoritarios de mandos; manejan el negocio de Dios como propio; ya no guían sino manipulan; llevan a quienes se ...