60 segundos gloriosos o peligrosos
Es muy común, entre las personas que se reúnen en un servicio en donde se predique la palabra de Dios, que al finalizar la persona que está al frente de la reunión haga lo que se ha dado en denominar: “Un llamamiento al altar”, que no es otra situación que una invitación a declarar una oración que haga mención a que “le entregamos nuestra vida y corazón a Cristo, a partir de ese momento”. Es correcta la idea de una confesión de fe de palabra con decisión y convicción propias como lo dicen los libros de Juan 3:16-19 y Romanos 10:8-11. PERO, también esa declaración que por lo general lleva unos 60 segundos, puede llegar a dejarnos más condenados de lo que ya estábamos. ¿Por qué? Pues porque el sólo hecho de “hacerla” no nos garantiza la salvación, pues eso tan sólo es el inicio de una larga y difícil caminata (en la mayoría de personas) hacia el reino de los cielos (Juan 6:66). La vida de los profetas, de los grandes hombres de fe, de los discípulos, de los creyentes después de l...