Entradas

No me cuelgue por favor.

    Contaremos esto como una anécdota y un ejemplo no como un reclamo, pues es muy probable que quien nos hizo esto, también lo lea. Hace unas semanas alguien nos llamó para ministración, pero durante la misma, recibió una llamada internacional, por lo que nos dijo: “Por favor no me cuelgue, ahorita seguimos”, el punto es que pasaron los minutos y la conversación nunca se reanudó, por lo que tuvimos qué cerrar la llamada. ¿Cuál es el punto? El punto es que muchas pero muchas veces nosotros hacemos lo mismo con Dios. Iniciamos una conversación con él, nos interrumpen, y le decimos: “Señor, no me cuelgues, pero la realidad es que lo dejamos en la línea sin un final”. Dios quiere hablarnos (Deuteronomio 28:1); Dios quiere tener común unión con nosotros para mostrarnos sus planes (Jeremías 31:1 y 33:3). Procuremos tener un tiempo a diario con Dios, de la misma forma que necesitamos comer todos los días más de una vez, así mismo necesitamos comunicarnos con nuestro Dios más de ...

Nombres muy bonitos pero sin valor alguno.

    Hace muchos años a alguien se le denominó: “El banquero de Dios”, un nombre y un cargo muy llamativos, pero lastimosamente con fines perversos, autor de muchas estafas, secuestros y hasta asesinatos en el nombre de Dios. Más recientemente a un religioso se le llamó: “El lobo de Dios”, daba la impresión, el apodo, de una persona con hambre de traer almas a Dios, nada qué ver, fue un depredador, degenerado sexual y pedófilo de primera marca, defendido por las altas autoridades religiosas (ambos casos quedaron impunes, a pesar qué el primero era laico, pero con protección por tener una relación intima con la cúpula religiosa). Con razón las escrituras dicen: “Sólo hay un nombre que es sobre todo nombre… Cristo, nuestro Señor” (Filipenses 2:9). Ese nombre sí, no solamente, nos da la idea de algo bueno, sino que es bueno. Todo ser humano que en los últimos dos mil años, nos hemos puesto, bajo su cobertura, damos fe que él es nuestra paz, nuestro deleite, nuestro guía, nuest...

Tranquilandia.

    Así denominaba un famoso narcotraficante del sur de América a su zona de confort, en donde preparaban la droga para distribuirla al mundo. Hoy, no existe él; no hay nadie que habite el lugar, y, tanto la zona como la localidad están desiertas. Al escuchar tranquilandia, la mente luego vuela a pensar que es un lugar de paz, y, ¿quién no desea eso en su vida?   Sin embargo, el producir, distribuir, consumir drogas o tener cualquier otro vicio o práctica no pueden traer paz a nuestra vida. La única forma en que podemos tener paz es siguiendo a Cristo. El nos dejó la semilla plantada: “En el mundo tendréis aflicciones, angustias, problemas, sin sabores, PERO, no temáis, YO estaré con vosotros, y YO he vencido al mundo” (Juan 16:33). Sí, solamente hay una forma de tener paz y tranquilidad en éste mundo, y es teniendo una comunicación diaria y directa con Cristo. Levantarnos y acostarnos platicando con él; leer las escrituras; tener común unión con personas que lo aman,...

Eso no es tener a Dios consigo.

  Somos fieles creyentes de la predestinación, creemos que Efesios 1:1-6 no está puesto por gusto ni para llenar un espacio en las escrituras. Así, también creemos, reforzando ese punto, lo siguiente: Cristo dijo, “NADIE, viene a mí si el Padre no lo trae” (Juan 6:44). Y, en las postrimerías de su ministerio, la noche que predicó su sermón más importante durante la santa cena (aunque muchos crean que fue el Sermón del Monte): “Padre, de los que me diste, NINGUNO se perdió, excepto el que estaba destinado a ser hijo de perdición” (Juan 17:12). Y, el apóstol Pablo expresó: “Quién o qué nos separará del amor de Cristo… NADA ni NADIE” (Romanos 8:35-39). Así, solamente Cristo es nuestro Camino, nuestra Salvación, nuestro Protector. Tener al patrono de los choferes; tener al patrono de los enamorados; o, tener al patrono (o peor aún patrona????) de una ciudad, condado, aldea o pueblo… NO implica tener a Dios con nosotros. Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Pocos… muy pocos.

  Miles de creyentes en la década de los 60s del siglo pasado, dejamos la religión porque encontramos un camino mejor para acercarnos a Dios: No solamente sin tanta falta de conocimiento y entendimiento; sino también sin guía premeditada; encontrarnos con él en cualquier lugar y no sólo en uno específico fue maravilloso; con una mayor libertar, y, sobre todo… en espíritu y verdad. Dicho sea de paso, fue el momento moderno en el cuál aquellas palabras de Cristo a la samaritana en el pozo de Jacob, se volvieron una profecía cumplida (Juan 4:23-24). Hoy, muchos de quienes salimos de esas congregaciones estamos otra vez cumpliendo dicha profecía, lastimosamente, el corazón humano es y será el mismo siempre: Perverso (Jeremías 17:9). Hoy, las congregaciones de creyentes están cometiendo el mismo error que cometieron los religiosos judíos hace dos mil años. Tienen círculos minoritarios de mandos; manejan el negocio de Dios como propio; ya no guían sino manipulan; llevan a quienes se ...

Usted es perverso… predica sobre lo que nosotros hacemos

  . El Señor en su misericordia tiene ministerios y tareas para sus ovejas, conocimos a una oveja que el Señor le había dado el don, el talento, la tarea, llámelo como usted prefiera, de escribir en lugar de subirse a un púlpito a predicar (Mateo 25:14). Pues el hecho es que ésta persona madrugaba todos los días para orar y estudiar la palabra, para luego escribir lo que siente en su corazón dejar por escrito. Esto implica que el mensaje que sale publicado por decir un ejemplo, hoy; había sido escrito hacía una, dos, o hasta tres semanas antes. Pues se dio el caso que en una ocasión salió publicado un mensaje acerca de la poca relación de muchos que se llaman cristianos para con Dios, y eso, se reflejaba en una doble vida, una doble moral, un fariseismo disfrazado. Otra oveja, que estaba en esa condición, leyó el mensaje y llamó al escritor para “reclamarle” qué por qué escribía acerca de lo que ellos hacían, que eso, sólo lo hacía una persona perversa. Preguntamos hoy: ¿Cómo pod...

Imagínese si José hubiera sido un mal administrador.

    José, el hijo amado de Jacob es vendido por sus hermanos, en ese duro y difícil proceso, el Señor interviene en todo momento, y José llega a ser un gobernante principal de Egipto (Génesis 41:41-57). José, luego de ser despreciado, esclavo, y preso, ahora está en posición de mando. Faraón le encarga la administración de todo lo que está bajo su dominio. Ahora bien, analicemos lo que hizo José con ese poder. Sabiendo (como lo sabemos nosotros) que venía una hambruna, se pone a construir silos, y, a guardar comida mientras se pueda, para qué, cuando haya escasez entonces poder alimentar NO solamente a ellos sino a muchos (Génesis 42:1). No todos en ésta vida llegamos a ser gobernadores principales en un gobierno, una familia o una nación, pero preguntamos: ¿Con lo poco o mucho que nos ha sido puesto en las manos por Dios, qué hemos hecho? ¿Hemos sido sabios y construido y guardado para nosotros y para otros, o lo hemos despilfarrado? La respuesta solamente la sabemos noso...