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Qué podemos hacer como creyentes y qué no.

    Una de las preguntas primarias que nos hacemos cuando somos nuevos creyentes es: Y, ahora, ¿qué puedo o qué no puedo hacer en mi vida? Si el líder que nos llevó a los pies de Cristo es entendido en la materia y no improvisado, debe saber que nos tiene que inculcar una de las primeras condiciones de vida que Dios le dio a su pueblo: “Cuando entres a la tierra prometida, NO haréis como hacen en Egipto (mundo); ni haréis como hacen en tierra de Canaán” (los enemigos de la carne, Levítico 18:1-3). Ahora bien, establezcamos algo primero: Egipto representa a la maldad del mundo (Apocalipsis 11:8). Y Canaán, todo lo que un seguidor de Cristo NO debe hacer, pues recordemos que los pobladores de esa tierra eran los descendientes de Cam, padre de Canaán quien recibió la “maldición” por parte de Dios, por haber, su padre, descubierto la desnudes de Jacob (Génesis 9:22 y 25). Así, las siete tribus que vivían en Canaán tenían prácticas que ofendían a Dios, verbigracias:   Inmo...

No dijo a dónde sino a quién

    Cuando en la vida cotidiana y laboral nos va bien, en la última persona que pensamos (generalmente) es en Dios. Cuando todo nos está saliendo según nuestros planes, cuando todo está muy a favor nuestro, el orgullo y la vanidad no nos permiten entender que si estamos como estamos es porque Dios lo ha permitido. Las escrituras nos dicen: “El (Dios) cambia los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes” (Daniel 2:21). Imagínese usted, si Dios es totalmente soberano para poner a un rey, sea éste benévolo y bondadoso, o, por el contrario, dictador y perverso, cómo no va a controlar nuestras vidas, nuestra salud, nuestras finanzas, nuestro entorno, etc.. Así, un día de tantos en las clases de preparación que Cristo les dio a sus discípulos, les pregunta: ¿Dado, que muchos de los que me siguen, ya no quieren hacerlo porque ésta vida es dura y no es lo que pensaron, queréis iros también vosotros? (Juan 6:67). Y Pedro respondió algo importante, pues NO dice: ¿A dónde iremo...

Los muertos oirán su voz

  En las escrituras leemos: “Porque el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” (Juan 5:21). Y un poco más adelante expresa: “Viene la hora, y ahora es, cuando los MUERTOS oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán” (Juan 5:25). Preguntamos: Si el ser humano más sabio que ha habido, Salomón, dijo: “Los MUERTOS nada saben, y, nunca más tendrán paga en todo lo que se hace debajo del sol” (Eclesiastés 9:5). ¿Entonces cómo los MUERTOS podrán oír la voz de Dios? Cristo mismo nos lo explica: “Yo soy la vida, nadie va al Padre si no es por mí” (Juan 14:6). Y, en otra oportunidad dijo: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos” (Lucas 9:60 y Mateo 8:22). Esta última expresión se la dijo a un DISCÍPULO (imaginemos eso, un discípulo, ¿cómo entonces no aplicará para nosotros?) que su padre aún no había muerto ni estaba por morirse. ¿Qué implicaba? Que Cristo en su función de profeta le estaba diciendo que TODO el que cami...

El pecado que no se mira.

  Juzgamos el pecado por lo que vemos, pero, ¿Y lo que no vemos? Señalamos a una persona porque le vimos tirado en una banqueta borracho o consumiendo drogas, pero, ¿Y el que vemos bien arreglado en la calle, y en secreto es alcohólico o consume las mismas drogas? A ese no lo censuramos. Censuramos a la mujer que vemos con otros hombres en la calle, pero, ¿Y la que se mete solamente con otro, pero en secreto? Las escrituras nos dicen: “Toda alma que pecare… esa morirá” (Ezequiel 18:20). Ahora bien, ¿Peca solamente el que vemos, o también el que no vemos? ¿Es pecado solamente cuando nos ven, o también lo es cuando estamos solos? El apóstol Juan nos enseña en el capítulo 5 y verso 14 de su evangelio lo que Cristo le dijo a alguien paralítico desde hacía 38 años: “Vete… y no peques más”. Preguntamos: ¿El hombre había estado expuesto al público; en un lugar público; rodeado de personas las 24 horas de los 7 días de todos esos años ¿En qué pecó? ¿Cómo pecó? Pecó muy seguramente en lo ...

Rey, Maestro, y Profeta.

    ¿Por qué el ministerio de nuestro Señor Jesucristo fue tan completo? Pues porque cumplió con todas las características que necesitaba ese ministerio. El fue REY, MAESTRO Y PROFETA al mismo tiempo. REY: Unos magos (sabios de oriente)   llegan diciendo: ¿En dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? (Mateo 2:1-2). El fue MAESTRO: “Y entrando en Capernaum, se admiraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad” (Marcos 2:21-22). Y fue PROFETA: “El día que conoce a uno de sus futuros discípulos, Natanael, no solamente le dice: Cuándo lo conoció estando bajo la higuera (Juan 1:48), sino le da una profecía: “Verás el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre” (Juan 1:50)… pero, ¿cuándo se cumplió esa profecía?, tres años y medio después en Hechos 1:9: “Y viéndolo sus discípulos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos… Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, se pusieron ...

El dinero no quita el hambre.

    Todo ser humano diligente y con deseos de superación trabaja para alcanzar esos sueños muy naturales. Así, de una u otra forma, todos cumplimos como varones la “sentencia” que Dios le diera a Adán en el Edén: “Y te ganarás el pan, con el sudor de tu frente” (Génesis 3:19). Y, las damas, alcanzarán el sueño de ser madres, pero, con mucho dolor: “Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces” (Génesis 3:16). En otro orden de ideas, muchos líderes por intenciones ocultas, enseñan y ofrecen (a título personal) a sus ovejas qué: “El día que vengan a los pies de Cristo, TODAS sus penas y angustias se acabarán”. NO fue ni es eso lo que nos enseña la escritura. Veamos, Abraham se nos dice que era RICO EN GRAN MANERA, pero pasó hambre y tuvo que ir a Egipto (Génesis 13:2 y 12:10 respectivamente). ¿Quién entonces nos garantiza que no padeceremos penas, angustias, limitaciones, y hasta posiblemente hambres (sí, hambres en plural)? Si Cristo mismo dijo: “En éste mundo te...

Cuánto tiempo hay que orar por algo o por alguien

    Como creyentes, tenemos la fe que: La promesa de Dios de escuchar las oraciones de sus hijos son efectivas. Es por ello, que cuando queremos algo o necesitamos algo, oramos a Dios para poder alcanzarlo. Así, vemos en la historia que una de las promesas a Abraham, era una descendencia propia, Abraham entonces ora, pero tiene que esperar 25 años para ver el cumplimiento (Génesis 12:4 y 21:5). Moisés recibe la promesa que él sacará al pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto, pero para ello, tuvo que prepararse por 40 años en el desierto (Éxodo 2 y 3). José oraba a Dios luego de ser vendido por sus hermanos, pero tuvo que esperar 13 años antes de tener una respuesta (Génesis 41:46). Juan el bautista tuvo que esperar 30 años para poder iniciar su ministerio (Lucas 1:26-36). Entonces, la pregunta obligada para nosotros es: ¿Pretendemos, ser escuchados y ser complacidos a la primera oración que hagamos? Si TODOS los hombres de fe tuvieron que esperar un tiempo para ver el c...