Ni en éste monte ni en Jerusalén.
Cristo habla como Maestro de la Ley, contra todo protocolo y costumbres con una mujer, y por si esto fuera poco, mujer Samaritana (Juan 4:9). Una parte de la conversación se basa en relación a dónde es adecuado “adorar” a Dios, y quién tenía la razón, judíos o samaritanos. Y, dentro de la plática el Señor le hace notar que viene un tiempo en el cuál ya no se adorará a Dios ni en un sólo monte (el monte en donde Jacob había hecho el pozo alrededor del cuál estaban ubicados, verso 4), ni en una sola ciudad (Jerusalén, en donde estaba edificado el Templo, que sería destruido a propósito 40 años después, Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21). La mujer cuestiona ¿Cómo será eso? Y la respuesta de Cristo, así como ella no la entendió al principio, MILLONES de personas que decimos seguir a Cristo hoy en día tampoco la hemos entendido. Se adorará a Dios en CUALQUIER LUGAR, pero en espíritu y en verdad, NO con tradiciones, ritos, imágenes, ni ceremonias preparadas. No se necesi...