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Con qué facilidad olvidamos.

  El 6 de Junio de 1944, fue denominado el famoso día “D”, sucedió el desembarco a Normandía y fue famoso porque marcó el principio del fin de la segunda guerra mundial, de eso hace 82 años ahora en 2026. El 6 de Junio de 1967, fue denominado el primer día de la famosa guerra de los 6 días que finalizara el 12 de mismo mes, con la toma del ejército de Israel de la ciudad antigua, de eso hace exactamente 59 años. En su momento fueron fechas célebres y páginas principales de los más famosos diarios mundiales, HOY, olvidadas por casi todo el mundo. Esa falta de memoria también nos afecta en lo espiritual, con razón las escrituras nos recuerdan: “Alma mí, bendice a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre… no olvides NINGUNO de sus beneficios” (Salmo 103:1.2). Y, más de alguno, con justificadas razones dirá: “Pero han sido tantos los momentos amargos en mi vida”, sí, no se puede negar ese argumento, pero sí refutarlo, pues nuestro Padre ya había declarado: “Mis PLANES para conti...

Por los juicios se aprende justicia.

    Cuando en las escrituras hablamos de los “juicios” de Dios, NO necesariamente estamos hablando de un Juez que dicta sentencia debido a las pruebas que ha presentado un fiscal contra un acusado. Estamos hablando de los “pensamientos” que Dios tiene para con alguien o un grupo en particular. Lo vemos reflejado en el capítulo 26 de Isaías en los primeros versos. Nos habla primeramente de que Ël (Dios) guarda en completa paz a los justos, y nos explica quiénes son esas gentes justas: “Los que guardan su verdad” (verso 2). Pero también nos explica que humillará a los que se exaltan (verso 5). Es aquí, en donde más adelante nos habla de qué hará con éstos últimos, traerá juicios (pero entendamos NO son sentencias, son pruebas ú obstáculos) sobre ellos para que tengan la oportunidad de arrepentirse y aprendan justicia (verso 9). ¿Acaso no fue así como muchos hemos llegado a sus pies, convencidos que no hay otro camino a la completa paz, como lo dice el verso 3? La gran mayorí...

Todos tenemos un Elam

      El valle de “Elam (Helam o Ela), fue el lugar en donde un filisteo llamado Goliat atemorizaba al ejército de Israel, imaginemos eso, no a un hombre sino a un ejército completo, HASTA QUE, llegó un joven valiente llamado David a desafiarlo, ante la incertidumbre, reproche e incredulidad de sus hermanos, amigos, ejército y el rey mismo (1ª. Samuel 17). Pero, hay algo que nadie tomó en cuenta, el respaldo que ese muchacho tenía venía de lo más alto. No confiaba él en sus propias fuerzas, sino en la fe que su Dios le había permitido acrecentar durante años al cuidado de las ovejas. Este muchacho había vencido fieras, leones, osos, etc. Confiando en la guía de Dios (1ª Samuel 17:34-35). La historia, todos la sabemos que David venció a Goliat. Así nos sucede en vida a nosotros, si confiamos en nuestra propias fuerzas, opiniones o decisiones, seremos vencidos en ese valle de Elam (el cuál todos tenemos que pasar tarde o temprano), pero, si confiamos en Dios saldremos v...

No dejes a medias tus proyectos

  Hay ocasiones en las cuales los proyectos que queremos realizar se quedan a medias, es más, es casi como un “defecto” en muchos de nosotros. Desde el principio de los tiempos vemos que la “decisión” de empezar algo y llevarlo a término es difícil por una u otra situación. En ocasiones los emprendimientos no son buenos, como lo vemos en la construcción de la famosa torre de Babel, y es Dios quien NO permite que el proyecto se termine (Génesis 11:6-8). El Rey David quiso hacer un templo para el Señor, pero el Señor se lo impidió por haber derramado mucha sangre (1ª Crónicas 22:8). Moisés no entró a la tierra prometida como era su deseo y propósito porque desobedeció a Dios (Deuteronomio 1:29-46). Salomón, sin embargo, sí pudo terminar lo que inició, el templo, pues lo hizo bajo obediencia y guía de Dios (1ª Reyes 9). Cristo, tardó tres años y medio en preparar a sus discípulos para la evangelización del pueblo (ver los 4 evangelios); y luego vemos al apóstol Pablo que se tardó mu...

Ninguno sabía nada…. Lo hicieron por fe.

  En Génesis 2:6 dice textualmente: “ Se levantaba de la tierra un vapor que regaba toda la superficie del suelo”. En otras palabras NO LLOVIA por lo que tanto Noé como todas las gentes que le rodeaban no comprendían lo que es una tormenta mucho menos un diluvio. Aún así, cuando Dios le ordena a Noé construir un arca, a pesar qué vivía en Mesopotamia, ENTRE el río Tigris y el Eufrates, nótese que dice ENTRE no a orillas de ninguno de los dos, Noé por fe… construye el arca (Génesis 6:14.19). Más tarde, vemos a un Abraham, siendo gentil, viviendo también en la Mesopotamia, en Ur de los Caldeos (Josué 24:3), recibiendo ésta palabra de Dios: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1-2). ¿Cuál tierra; cuál ésta (en presente) sino te mostraré (en futuro)? Simplemente tomar a su esposa, sus siervos, sus animales y empezar a caminar… por fe. Así mismo nos pasa a nosotros cuando entramos a los caminos del Señor, no nos dice ...

Vivimos un solo personaje.

  En una entrega de premios el actor Harrison Ford dijo: “Trabajamos en una industria privilegiada, en donde podemos vivir muchas vidas aparte de la nuestra”. En esas actuaciones los personajes que vemos pueden ser sanos, enfermos, débiles, poderosos, ricos, pobres, felices o infelices, lo que el guionista decida. Pero al final de la filmación continuamos con nuestro rumbo, hayas interpretado el papel que hayas interpretado dejando todo atrás. Ahora bien, en la vida real y especialmente en la espiritual tenemos qué entender que solamente podemos vivir una vida, y después de eso enfrentar un juicio, NO hay lugar intermedio, y luego de ese juicio, según creemos, está una recompensa o un castigo (Hebreos 9:27). No porque Dios sea bueno o malo, sino simplemente porque es el resultado o la consecuencia de la forma como llevamos el “personaje” en la vida real. El ser humano no tiene la oportunidad de vivir muchas vidas, altibajos sí… pero muchas vidas no. Señor: Danos un honesto celo...

Levanta tu cabeza.

    Era la final del mundial de 1970 en México, se enfrentaban por la motivación no sólo de ganarlo sino de llevarse la copa Jules Rimet a casa para toda la vida, las selecciones de Brasil e Italia. En una de las acciones, Clodoaldo, medio campista brasileño, comete un error y por ese error, Italia empata el partido. A la charla respectiva del medio tiempo en camerinos, alguien (Pelé), al verlo en lágrimas por su error le dice: “Yo confío en ti… levanta la cabeza y vamos a llevar esa copa a casa”. En el segundo tiempo, Clodoaldo hace una de las jugadas maestras más comentadas de la historia, pues es el artífice de un movimiento que luego de dejar a los cuatro contrarios atrás, termina en el cuarto gol de Brasil, y la copa se la llevaron a casa. Las escrituras nos dicen cuando estamos en dificultades: “Pon tu rostro como pedernal” (levanta tu cabeza) (Isaías 50:7). Cuando actuamos respetando las leyes que Dios nos ha impuesto, no debemos temer a ninguna situación contraria,...