Mijo, diga buenos días.
Pregunta: ¿A quién le dice un padre?: “Mijo, diga buenos días… a un hijo infante, o, a un hijo ya mayor”. Lógico, al infante, y, si éste ha sido bien educado, cuando llega a mayor ya no se le tiene que volver a decir. Si esa situación NO sucede, entonces estaríamos ante uno de dos caminos: O, nosotros como padres no supimos educar, o, sí educamos, pero el infante no quiso aprender. Entonces, en el plano espiritual preguntamos: ¿Si como pastores, como líderes responsables educamos a las ovejas a que compartamos (con el necesitado) de lo mucho o poco que Dios nos ha dado como lo explica la escritura, cuando las ovejas son recién convertidas (infantes)? (2ª Corintios 9:7). ¿Cuál es la razón, para que en cada reunión el punto principal de la misma no sea la palabra de Dios sino “la chequera, el dinero, las promesas de fe económicas”, etc. Simplemente quedan estas opciones: O el líder no supo enseñar, o la oveja no supo aprender, o peor aún… hay intereses ocultos de alguien...