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El pecado que no se mira.

  Juzgamos el pecado por lo que vemos, pero, ¿Y lo que no vemos? Señalamos a una persona porque le vimos tirado en una banqueta borracho o consumiendo drogas, pero, ¿Y el que vemos bien arreglado en la calle, y en secreto es alcohólico o consume las mismas drogas? A ese no lo censuramos. Censuramos a la mujer que vemos con otros hombres en la calle, pero, ¿Y la que se mete solamente con otro, pero en secreto? Las escrituras nos dicen: “Toda alma que pecare… esa morirá” (Ezequiel 18:20). Ahora bien, ¿Peca solamente el que vemos, o también el que no vemos? ¿Es pecado solamente cuando nos ven, o también lo es cuando estamos solos? El apóstol Juan nos enseña en el capítulo 5 y verso 14 de su evangelio lo que Cristo le dijo a alguien paralítico desde hacía 38 años: “Vete… y no peques más”. Preguntamos: ¿El hombre había estado expuesto al público; en un lugar público; rodeado de personas las 24 horas de los 7 días de todos esos años ¿En qué pecó? ¿Cómo pecó? Pecó muy seguramente en lo ...

Rey, Maestro, y Profeta.

    ¿Por qué el ministerio de nuestro Señor Jesucristo fue tan completo? Pues porque cumplió con todas las características que necesitaba ese ministerio. El fue REY, MAESTRO Y PROFETA al mismo tiempo. REY: Unos magos (sabios de oriente)   llegan diciendo: ¿En dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? (Mateo 2:1-2). El fue MAESTRO: “Y entrando en Capernaum, se admiraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad” (Marcos 2:21-22). Y fue PROFETA: “El día que conoce a uno de sus futuros discípulos, Natanael, no solamente le dice: Cuándo lo conoció estando bajo la higuera (Juan 1:48), sino le da una profecía: “Verás el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre” (Juan 1:50)… pero, ¿cuándo se cumplió esa profecía?, tres años y medio después en Hechos 1:9: “Y viéndolo sus discípulos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos… Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, se pusieron ...

El dinero no quita el hambre.

    Todo ser humano diligente y con deseos de superación trabaja para alcanzar esos sueños muy naturales. Así, de una u otra forma, todos cumplimos como varones la “sentencia” que Dios le diera a Adán en el Edén: “Y te ganarás el pan, con el sudor de tu frente” (Génesis 3:19). Y, las damas, alcanzarán el sueño de ser madres, pero, con mucho dolor: “Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces” (Génesis 3:16). En otro orden de ideas, muchos líderes por intenciones ocultas, enseñan y ofrecen (a título personal) a sus ovejas qué: “El día que vengan a los pies de Cristo, TODAS sus penas y angustias se acabarán”. NO fue ni es eso lo que nos enseña la escritura. Veamos, Abraham se nos dice que era RICO EN GRAN MANERA, pero pasó hambre y tuvo que ir a Egipto (Génesis 13:2 y 12:10 respectivamente). ¿Quién entonces nos garantiza que no padeceremos penas, angustias, limitaciones, y hasta posiblemente hambres (sí, hambres en plural)? Si Cristo mismo dijo: “En éste mundo te...

Cuánto tiempo hay que orar por algo o por alguien

    Como creyentes, tenemos la fe que: La promesa de Dios de escuchar las oraciones de sus hijos son efectivas. Es por ello, que cuando queremos algo o necesitamos algo, oramos a Dios para poder alcanzarlo. Así, vemos en la historia que una de las promesas a Abraham, era una descendencia propia, Abraham entonces ora, pero tiene que esperar 25 años para ver el cumplimiento (Génesis 12:4 y 21:5). Moisés recibe la promesa que él sacará al pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto, pero para ello, tuvo que prepararse por 40 años en el desierto (Éxodo 2 y 3). José oraba a Dios luego de ser vendido por sus hermanos, pero tuvo que esperar 13 años antes de tener una respuesta (Génesis 41:46). Juan el bautista tuvo que esperar 30 años para poder iniciar su ministerio (Lucas 1:26-36). Entonces, la pregunta obligada para nosotros es: ¿Pretendemos, ser escuchados y ser complacidos a la primera oración que hagamos? Si TODOS los hombres de fe tuvieron que esperar un tiempo para ver el c...

Se oye bonito… pero nada más.

  Alquien nos dice: La familia de sutano tuvo un accidente, el esposo falleció; la esposa está grave en el hospital; y los niños están ahora mismo donde una tìa porque no hay quien los cuide. Y pronto escuchamos: “Hay que orar por ellos”, o “Vamos a orar por ellos”. ¡Se oye tan bonita la expresión!. Pero, días después preguntamos cómo siguió la familia de Don fulano, y la respuesta es ¿quiènes?. ¿Por què pasa eso? Porque esas palabras se oyen BIEN BONITAS, pero pocos las cumplen. La intercesión no es un ministerio que salga en las páginas de los diarios ni en los noticieros de televisión… pero es un ministerio importante. Y es un ministerio mejor llevado que muchos de pùlpito, en donde la deshonra a Dios es mucho pero mucho más fácil que suceda. No digamos a la ligera ORAREMOS, o HAY QUE ORAR, si no estamos dispuestos a hacerlo o sólo se lo vamos a encargar a otro. Eso es una doble moral; es un fariseísmo descarado; es un engaño a nuestra espiritualidad, y, a la de los demás. Si ...

Entonces… ¿Para què lo dijo?

    Desde el siglo 4º de nuestra era a estos días, hay una insistencia que ya se volvió creencia: “Si usted no se reúne entre cuatro paredes, usted NO pertenece a la Iglesia de Dios”. ¿Sabìa usted que durante 312 años aproximadamente, TODA persona que declaraba públicamente que seguía a Cristo; que se decìa era cristiano; que era creyente en lo que NO fuera una tendencia politeísta (seguir a muchos dioses)…ERA ASESINADO por el Imperio Romano? ¿Sabìa usted que aún hay evidencias que en las catacumbas eran los lugares “escondidos” en donde se reunían los creyentes? ¿Sabìa usted que en los 40 dìas luego de la resurrección, ni Cristo ni los discípulos asistieron a sinagoga alguna? Quizàs, y tan sólo decimos quizás, por ello el Señor nos dejó escrito: “Acercaos confiadamente al trono de misericordia” (Hebreos 4:16). Y, para acercarnos “confiadamente” a ese trono NO necesitamos reunirnos con dos o tres mil personas entre cuatro paredes, pues Dios está en todos lados. Ese trono d...

Los Sherpas.

    Una de las metas más codiciadas por los alpinistas es poder escribir su nombre en el libro que lleva la cuenta de quién ha podido llegar a la cumbre del Monte Everest en la Cordillera del Himalaya, con sus impresionantes 8,848 metros de altura, no son muchos los que lo han logrado. Para poder alcanzar la cumbre, un alpinista debe entrenar muchos años, invertir muchos recursos, y contratar un guía, esos guìas se llaman Sherpas. ¿Sabìa usted que hay Sherpas que han subido la montaña casi cien veces, y que sus nombres son desconocidos?. Bien, el punto al que queremos llegar es el siguiente: En lo espiritual estamos llamados a escalar al reino de los cielos (Colosenses 3:2); pero, para poder alcanzar esa cumbre necesitamos invertir muchos recursos y sacrificar mucho (nuestro yo), y, elegir un guìa (nuestro Sherpa espiritual). Ahora bien, subiendo el Everest en la medida que elijamos al mejor guía (Sherpa) estaremos más seguros en la caminata. En lo espiritual, ese guía se ll...