Imagínese si José hubiera sido un mal administrador.
José, el hijo amado de Jacob es vendido por sus hermanos, en ese duro y difícil proceso, el Señor interviene en todo momento, y José llega a ser un gobernante principal de Egipto (Génesis 41:41-57). José, luego de ser despreciado, esclavo, y preso, ahora está en posición de mando. Faraón le encarga la administración de todo lo que está bajo su dominio. Ahora bien, analicemos lo que hizo José con ese poder. Sabiendo (como lo sabemos nosotros) que venía una hambruna, se pone a construir silos, y, a guardar comida mientras se pueda, para qué, cuando haya escasez entonces poder alimentar NO solamente a ellos sino a muchos (Génesis 42:1). No todos en ésta vida llegamos a ser gobernadores principales en un gobierno, una familia o una nación, pero preguntamos: ¿Con lo poco o mucho que nos ha sido puesto en las manos por Dios, qué hemos hecho? ¿Hemos sido sabios y construido y guardado para nosotros y para otros, o lo hemos despilfarrado? La respuesta solamente la sabemos noso...