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Cuàndo dejamos la autocompasión.

    Todos en algún momento de la vida cometemos el error de la “autocompasión”. Es muy fácil darnos cuenta de ello. Alguien nos cuenta que pasó mala noche, y en lugar de preguntarle cuál pueda haber sido el motivo; que cómo se siente; que en què podemos ayudar… la respuesta es: ESO NO ES NADA; TE COMPRENDO… porque, a mì me duele esto; aquello; el otro día me pasó tal cosa; tengo una prima que padece lo mismo y no se le quita con anda, etc. NO hemos aprendido a ESCUCHAR, sólo nos gusta que nos escuchen. Estudiando las escrituras, podemos encontrar la solución a èste problema: “Todos los elegidos de Dios NO tienen otra opción que hablar con Dios”, vea el caso de Elìas, quien creyó ser el ùnico (1ª Reyes 19:10); vea el caso de Ezequiel, quien no pudo llorar su dolor más grande (Ezequiel 24:15-18); el caso de Jeremìas fue el único profeta de su tiempo que profetizò cautiverio, por 23 años lo hizo, y nadie le creìa (Jeremìas 25:1-3). Cuando alguien nos cuente sus penas ESCUCHEM...

Señor: ¿Por què camino sólo?

  Cuàntas veces alguien se ha preguntado: ¿Señor, por què camino sólo? Es por dos razones: Una, porque NO ha entendido que es un “elegido”; y dos, porque NO ha entendido que el camino es estrecho (Mateo 7:13-14). El camino es “estrecho” porque el único camino es “Cristo”, él mismo lo dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Y, ese camino NO es fácil, porque implica algo que TAMPOCO se ha entendido: “El que NO toma su cruz y me sigue….NO es mi discípulo” (Mateo 10:38). Y ¿Por què NO se ha entendido ese mensaje TAN claro y sencillo?   Por la misma razón del rechazo a Cristo hace dos mil años: “Porque los mercaderes han convertido la casa de oración en un comercio”, y, en ese sentido, engañan a las ovejas diciéndoles que “media vez entren al cuerpo de Cristo, sus problemas se acabaràn”. ¡MENTIRA!, Cristo dijo: “En el mundo tendréis tribulación” (Juan 16:33); más adelante el apóstol Pablo dice: “Què nos separarà de Cristo…tribulación, angustia, persecuciòn, ham...

Remordimiento.

  Remordimiendo significa: “Pesar interno que queda después de realizar lo que se considera una mala acción”. La escritura nos muestra varios momentos de “remordimiento” que NO es lo mismo que “arrepentimiento” en la vida de las personas. Veamos, algunos casos: Los hermanos de Josè, cuando 15 o 20 años después de haber vendido a Josè, lo encuentran en Egipto y tienen “remordimiento” porque saben que “por haber actuado mal, ahora, estaban pasando grandes angustias (Gènesis 42). Vemos a un Pedro, con “remordimiento” porque lo que le dijo su Señor que iba a pasar pasó, y esa misma noche le había negado Mateo 26). Vemos a Judas, con gran “remordimiento” porque había vendido a su Señor (Mateo 26). Ahora bien, ELLOS, no eran la excepción a la regla… como tampoco lo somos nosotros. Cada vez que hacemos algo “indebido”, la vida y las consecuencias se encargan de hacernos “recordar” lo que hicimos, por què lo hicimos, para què lo hicimos… y sobre todo, que mejor NO lo hubiéramos hecho. Me...

Mejor no lo recitemos.

  “Padre nuestro que estàs en el cielo…hàgase TU voluntad asì en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:9-13). Cada vez que REPETIMOS el llamado “Padre Nuestro”, asì como reconocemos que él está mucho más alto que nosotros, y, por ello decimos: “Que estàs en los cielos”; también reconocemos su soberanía, por ello decimos: “Hàgase TU voluntad asì en los cielos como en la tierra”. Ahora bien, si cada vez que vivimos un evento “desagradable” para nosotros, pero “planificado” por èl precisamente para nosotros; si realmente creemos que SU palabra es la verdad y que nos prometió “Que todo lo que nos suceda es para nuestro bien” ¿Por què, nos quejamos? Sì vamos a declarar el Padre Nuestro con fe, entonces, ACEPTEMOS lo que nos viene, sea esto, un poco desagradable por un tiempo. O, de lo contrario, dejemos de declararlo.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Hasta la mitad del reino… o todo el reino.

    Estudiando las escrituras encontramos èsta expresión de “entregar hasta la mitad del reino” en dos ocasiones: El rey Asuero ofreciéndoselo a la reina Ester (Ester 5:3); y el rey Herodes ofreciéndoselo a la Hija de Herodìas (que según la historia se llamó Salomè) (Marcos 6:23). Y, en otras dos ocasiones encontramos que se ofrece TODO el reino: Cuando satanàs tienta a Cristo (Mateo 4:9), y cuando el Espìritu Santo guía al apóstol a informarnos: “y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo”… PERO, hay un detalle que los “mercaderes de la fe”, aquellos que han convertido “la casa de oración de Dios en cueva de ladrones” NO NOS CUENTAN, y es què: “Si, y sólo sì… en verdad PADECEMOS con él, entonces recibiremos ese reino” (Romanos 8:17). Sì, a través de la historia más de una vez se ha ofrecido medio reino o reino entero a alguien. Hoy, de la decisión de cada uno de nosotros depende si tomamos lo malo, que es pasajero; o, por el contrario, ...

Saber pero no entender.

    El conocimiento nos ayuda a salir adelante en la vida, asì como la falta de él nos la puede complicar, al menos eso es lo que las escrituras dicen: “Mi pueblo, dice el Señor, perece (muere) por FALTA de conocimiento” (Oseas 4:6). Ahora bien, es no sólo importante tener “conocimiento” sino también tener “entendimiento”. De muy poco nos serviría tener el conocimiento que en un trasatlàntico proveen chalecos salvavidas para los pasajeros, si no hay personas que nos instruyan cómo saber usarlo en caso de una emergencia. Eso nos sucede en lo espiritual cuando solamente nos quedamos con lo que nos enseña èste o aquèl maestro, si nosotros no nos metemos en intimidad con Dios para saber què significa “para nosotros” esa palabra. Pues también hemos de mencionar que cada uno tenemos una asignación que nadie puede cumplir. Pedro para negar al Señor; Judas para venderle; Juan para amarle; Felipe para obedecerle con una fe inquebrantable… y todos para dar la vida por él.   ...

Era religioso… pero no era salvo.

    Su aspecto infundìa respeto; su vestimenta honra; su forma de vida parecía un buen ejemplo a seguir; su cìrculo más cercano era, aparentemente, como él, y, por la gran estima que había alcanzado, todos, pupilos y no pupilos consideraban sus enseñanzas, sus respuestas y sus consejos como muy sabias. Sin embargo, un día escucha a un personaje que NO cumplía ninguna de esas cualidades, y, le intriga tanto, que pide una reunión “secreta” con él. Luego de la conversación termina humillado, arrepentido y con más dudas que respuestas. Sì, aquèl hombre que hasta ese momento era considerado y se consideraba a sì mismo como sabio e importante, recibe una lección muy sencilla: “Acaso, tú, eres maestro de Israel… y no sabes estas cosas Nicodemo” (Juan 3:10). ¡Cuàntos de nosotros por llevar 20, 25 ò más años en los caminos del Señor, hemos creído que merecemos honra, y que cada vez que hablamos decimos TODA la verdad! Entendamos algo sencillo pero muy importante: “Asistir o ser par...