No son tatuajes… son cicatrices.
Muchas personas andan hoy en día con sus cuerpos manchados por tintas indelebles, pinturas que ellos mismos han dispuesto colocarse sobre sì… les llaman “tatuajes”. En lo espiritual, muchos creyentes andan también con muchas marcas encima, pero a diferencia de los anteriores, estas marcas no son “tatuajes” son “cicatrices” que la caminata cristiana les ha dejado. En las escrituras Dios fue tajante con SU pueblo al decirles: “Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová” (Levìtico 19:28). Sin embargo, hay marcas o cicatrices que se llevan porque la vida las ha impreso en las personas, veamos: Cristo, resultó con marcas o cicatrices en el cuerpo, pero no por su capricho sino por amor. Tenìa y tiene marcada su cabeza, su rostro, sus manos, su espalda, su costado y sus pies por los mal tratos que recibiò (Juan 20:27-28). El apóstol Pablo también tenía cicatrices en su cuerpo, pero eran como testimonio de una ...