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Remordimiento.

  Remordimiendo significa: “Pesar interno que queda después de realizar lo que se considera una mala acción”. La escritura nos muestra varios momentos de “remordimiento” que NO es lo mismo que “arrepentimiento” en la vida de las personas. Veamos, algunos casos: Los hermanos de Josè, cuando 15 o 20 años después de haber vendido a Josè, lo encuentran en Egipto y tienen “remordimiento” porque saben que “por haber actuado mal, ahora, estaban pasando grandes angustias (Gènesis 42). Vemos a un Pedro, con “remordimiento” porque lo que le dijo su Señor que iba a pasar pasó, y esa misma noche le había negado Mateo 26). Vemos a Judas, con gran “remordimiento” porque había vendido a su Señor (Mateo 26). Ahora bien, ELLOS, no eran la excepción a la regla… como tampoco lo somos nosotros. Cada vez que hacemos algo “indebido”, la vida y las consecuencias se encargan de hacernos “recordar” lo que hicimos, por què lo hicimos, para què lo hicimos… y sobre todo, que mejor NO lo hubiéramos hecho. Me...

Mejor no lo recitemos.

  “Padre nuestro que estàs en el cielo…hàgase TU voluntad asì en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:9-13). Cada vez que REPETIMOS el llamado “Padre Nuestro”, asì como reconocemos que él está mucho más alto que nosotros, y, por ello decimos: “Que estàs en los cielos”; también reconocemos su soberanía, por ello decimos: “Hàgase TU voluntad asì en los cielos como en la tierra”. Ahora bien, si cada vez que vivimos un evento “desagradable” para nosotros, pero “planificado” por èl precisamente para nosotros; si realmente creemos que SU palabra es la verdad y que nos prometió “Que todo lo que nos suceda es para nuestro bien” ¿Por què, nos quejamos? Sì vamos a declarar el Padre Nuestro con fe, entonces, ACEPTEMOS lo que nos viene, sea esto, un poco desagradable por un tiempo. O, de lo contrario, dejemos de declararlo.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Hasta la mitad del reino… o todo el reino.

    Estudiando las escrituras encontramos èsta expresión de “entregar hasta la mitad del reino” en dos ocasiones: El rey Asuero ofreciéndoselo a la reina Ester (Ester 5:3); y el rey Herodes ofreciéndoselo a la Hija de Herodìas (que según la historia se llamó Salomè) (Marcos 6:23). Y, en otras dos ocasiones encontramos que se ofrece TODO el reino: Cuando satanàs tienta a Cristo (Mateo 4:9), y cuando el Espìritu Santo guía al apóstol a informarnos: “y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo”… PERO, hay un detalle que los “mercaderes de la fe”, aquellos que han convertido “la casa de oración de Dios en cueva de ladrones” NO NOS CUENTAN, y es què: “Si, y sólo sì… en verdad PADECEMOS con él, entonces recibiremos ese reino” (Romanos 8:17). Sì, a través de la historia más de una vez se ha ofrecido medio reino o reino entero a alguien. Hoy, de la decisión de cada uno de nosotros depende si tomamos lo malo, que es pasajero; o, por el contrario, ...

Saber pero no entender.

    El conocimiento nos ayuda a salir adelante en la vida, asì como la falta de él nos la puede complicar, al menos eso es lo que las escrituras dicen: “Mi pueblo, dice el Señor, perece (muere) por FALTA de conocimiento” (Oseas 4:6). Ahora bien, es no sólo importante tener “conocimiento” sino también tener “entendimiento”. De muy poco nos serviría tener el conocimiento que en un trasatlàntico proveen chalecos salvavidas para los pasajeros, si no hay personas que nos instruyan cómo saber usarlo en caso de una emergencia. Eso nos sucede en lo espiritual cuando solamente nos quedamos con lo que nos enseña èste o aquèl maestro, si nosotros no nos metemos en intimidad con Dios para saber què significa “para nosotros” esa palabra. Pues también hemos de mencionar que cada uno tenemos una asignación que nadie puede cumplir. Pedro para negar al Señor; Judas para venderle; Juan para amarle; Felipe para obedecerle con una fe inquebrantable… y todos para dar la vida por él.   ...

Era religioso… pero no era salvo.

    Su aspecto infundìa respeto; su vestimenta honra; su forma de vida parecía un buen ejemplo a seguir; su cìrculo más cercano era, aparentemente, como él, y, por la gran estima que había alcanzado, todos, pupilos y no pupilos consideraban sus enseñanzas, sus respuestas y sus consejos como muy sabias. Sin embargo, un día escucha a un personaje que NO cumplía ninguna de esas cualidades, y, le intriga tanto, que pide una reunión “secreta” con él. Luego de la conversación termina humillado, arrepentido y con más dudas que respuestas. Sì, aquèl hombre que hasta ese momento era considerado y se consideraba a sì mismo como sabio e importante, recibe una lección muy sencilla: “Acaso, tú, eres maestro de Israel… y no sabes estas cosas Nicodemo” (Juan 3:10). ¡Cuàntos de nosotros por llevar 20, 25 ò más años en los caminos del Señor, hemos creído que merecemos honra, y que cada vez que hablamos decimos TODA la verdad! Entendamos algo sencillo pero muy importante: “Asistir o ser par...

Les creemos porque estuvieron en el cielo (Parte final)

    “Creed en mì, porque yo soy el camino, la verdad, y la vida… y nadie viene al Padre sino es por mì”, palabras dichas por Cristo, quien venìa del cielo (Juan 14:1-14). “Cristo, quien murió, y que además, está sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros” (Romanos 8:34). Por estas declaraciones es que los que nos llamamos creyentes, tenemos la fe y la certeza que Dios no solamente nos escucha, sino nos responde y nos cuida desde arriba. Porque personas, seres vivos, seres que dieron un testimonio de vida impecable, y què, estuvieron y están en el cielo actualmente en la presencia de Dios (los apóstoles Pablo, Juan y nuestro Señor Jesucristo)… nos incitan a que vivamos una vida sana, limpia, luchando por alcanzar cada día más lo espiritual y dejemos cada día más lo material… porque hay galardones más preciados y preciosos después de èsta vida. ¡Animo!, las leves aflicciones de èsta vida NO SON NADA para los galardones que nos esperan (2ª Corintios 4:17). ...

Les creemos porque estuvieron en el cielo (Parte dos)

    “Fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros… y fueron juzgados cada uno según sus obras.   Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15). Estas otras palabras fueron dichas por alguien que ESTABA en ese momento en el cielo, el apóstol Juan (Apocalipsis 4:1). Es por ello, que los que nos llamamos creyentes, estamos seguros que hay un galardón llamado cielo y un castigo llamado infierno después de èsta vida. Porque alguien que estuvo en las esferas celestiales lo viò siglos antes que vaya a suceder, por ello le encargaron la tarea de escribir el Apocalipsis. Las obras que están escritas en los libros no son las que nos van a salvar, ellas tan sólo marcan el galardón a recibir. Serà nuestra fe, nuestro amor, nuestra entrega al Cristo que se sacrificò por nosotros en la cruz, quien nos salve. Pero el galardón a recibir, ese sì depende de lo que hagamos, cómo lo hagamos y para ...