Ya no quiero oír de Jesús… quiero verlo
Imaginemos la escena en nuestras mentes, la gran fiesta de la Pascua está por comenzar, las gentes reciben a Jesús con ramas de palmera porque así se recibía a un Rey. La ciudad está abarrotada de gentes y la fama de Jesús ya era grande, entonces, unos griegos que estaban allí y que ya habían OÍDO de Jesús, incluso que había resucitado a un tal Lázaro (Juan 12:17), se acercan a Felipe, uno de los doce del grupo y le exclaman: “Queremos VER a Jesús” (Juan 12:20). Hoy en día, gracias al fariseísmo en el que muchos hemos caido, creyendo que somos mejores que otros, porque hacemos o dejamos de hacer actos que ellos aún hacen o dejan de hacer; porque somos graduados de un Instituto Bíblico; porque asistimos a la congregación que asistimos y ellos no, HABLAMOS muy lindo de Jesús y hasta lloriqueamos en el acto… PERO, no dejamos que lo VEAN con nuestras acciones. Triste pero cierto, estamos igual que hace dos mil años: Fariseos de fariseos; hipócritas de hipócritas, egoístas de egoíst...