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Mostrando las entradas de marzo, 2026

Inocente o culpable.

  Inocente: “Alquien que está libre de culpa”. Culpable: “Responsable de un daño físico o moral”. Las escrituras dicen: “Es necesario que el hombre (mujer) mueran una sola vez y luego de eso el juicio” (Hebreos 9:27). Aquí, Dios nos está mostrando al menos dos lecciones: 1- No existe la reencarnación, nacemos, crecemos, vivimos, morimos y somos juzgados. Y 2- No hay un lugar intermedio entre ésta vida y la otra. En el libro de San Lucas, capítulo 16, vemos la historia de un rico y de un pobre que luego de su ciclo de vida… mueren. En ningún momento las escrituras mencionan un lugar intermedio, pues mientras que uno estaba gozando de una paz envidiable, el otro estaba inmediatamente en tormentos. Es más, ambos estaban conscientes del lugar en donde estaban (sin poder alguno de comunicación con éste lado de la vida). Por lo tanto, no vale, no es cierto, que si alguien muere en condiciones que “nosotros” creemos no correctas, se puedan realizar ritos para sacarlo de a dónde fue a da...

Comensales o degustadores.

      Vamos a un supermercado y casi que en cada pasillo encontramos a una señorita que nos ofrece “degustar” una bebida, unos bocadillos, un café, etc. Se hace con el fin de mostrar el producto que tienen para que luego nos convirtamos en sus comensales asiduos. Muchos probamos esos productos pero no los compramos por falta de gusto, por costos muy altos, etc. En los espiritual Dios nos da degustaciones, nos permite vivir o ver vivir a otros experiencias que son fuera de lo normal en éste mundo, como sanaciones por ejemplo. El nos dice que toca a la puerta y llama para que le sigamos (Apocalipsis 3:20). Vemos que él nos invita a que le sigamos, y, si lo hacemos no sólo nos acompañará sino que nos mostrará sus secretos (Jeremías 33:3). Nos promete qué si permanecemos con él, él permanecerá con nosotros (Juan 15:4-5). Dios no nos quiere como “degustadores” de su amor y verdades, él nos desea como “comensales” todos los días de nuestra vida aunque el proceso no nos gust...

Maldito

    Es una expresión que muchos consideran “mala palabra”, otros la consideran una palabra ofensiva, Dios por su lado, la considera como una “sentencia” por mala conducta. Veamos: En Génesis 3:17, Dios “maldice” la tierra por la mala actitud y actuación de Adán y Eva. En Mateo 25:41, Cristo nos muestra que los de la izquierda son “malditos” para toda la eternidad, por no haber sido empáticos con el necesitado y sufriente.   Y, en Apocalipsis 22:3, se nos declara que nunca más habrá “maldición” para quienes mueren en Cristo Nuestro Señor. Como lo queramos ver, maldito (Katáratos o Anatema), es una expresión que se gana por NO hacer lo correcto más que ser una expresión malcriada u ofensiva. Ahora quizás entendemos el por qué, la salvación solamente viene por Cristo y no por nadie ni nada más. El apóstol Pablo fue comisionado por el Espíritu Santo a enseñarnos lo siguiente: “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema (o sea maldito, por no hacer lo correcto, 1ª. C...

Yo no vine para pasar pruebas

  Meditemos en un ejemplo: Nuestro hijo regresa de la universidad molesto, le preguntamos el por qué, y él nos responde: Es que el catedrádico sin decirnos nada nos hizo una prueba, y yo no fui a la universidad para pasar pruebas, yo fui porque quiero ser ingeniero. ¿Preguntamos, puede alguien llegar a ser un ingeniero, al menos medio regular, si no le hacen pruebas o exámenes para tener idea del conocimiento que está obteniendo? Bueno, esa misma condición sucede con muchos que han llegado a una congregación, y les han dicho, falsamente, que sólo por el hecho de haberse inscrito como cristianos ya se ganaron el cielo. Es por ello, el hecho que NO quieren ser probados o examinados, que muchos no terminan sus carreras espirituales. Con razón Cristo fue tan explícito con la parábola de las semillas sembradas en diferentes terrenos (Mateo 13:18-23). ¿Pretendemos algún día entrar al reino de los cielos? Bueno, entonces hemos de pasar por distintas pruebas y aflicciones (Juan 16:13 y H...

60 segundos gloriosos o peligrosos

  Es muy común, entre las personas que se reúnen en un servicio en donde se predique la palabra de Dios, que al finalizar la persona que está al frente de la reunión haga lo que se ha dado en denominar: “Un llamamiento al altar”, que no es otra situación que una invitación a declarar una oración que haga mención a que “le entregamos nuestra vida y corazón a Cristo, a partir de ese momento”. Es correcta la idea de una confesión de fe de palabra con decisión y convicción propias como lo dicen los libros de Juan 3:16-19 y Romanos 10:8-11. PERO, también esa declaración que por lo general lleva unos 60 segundos, puede llegar a dejarnos más condenados de lo que ya estábamos. ¿Por qué? Pues porque el sólo hecho de “hacerla” no nos garantiza la salvación, pues eso tan sólo es el inicio de una larga y difícil caminata (en la mayoría de personas) hacia el reino de los cielos (Juan 6:66). La vida de los profetas, de los grandes hombres de fe, de los discípulos, de los creyentes después de l...

Desperdicio.

  “Acción de no aprovechar recursos, tiempo o dinero”. Un pasaje bíblico nos dice: “Honra a Jehová con tus bienes” (Proverbios 3:9). Cuando Cristo dio de comer a cinco mil personas, al terminar dijo a sus discípulos: “Recoged lo que sobró para que no se DESPERDICIE nada” (Juan 6:12-13). Y, en las postrimerías de su ministerio exclamó: “ Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré” (Mateo 25:23). Todos deseamos tener más en ésta vida, es un principio natural, y, si a eso le agregamos la presión social como lo es compartir con alguien algún bien o algún placer, como una casa con jardín grande, una granja con animalitos, una casa en la playa, etc. Pues se antoja más aún el desear tener lo mismo que otros ya tienen. Ahora bien. ¿Qué hacemos con lo que tenemos? ¿En qué estado vivimos con lo poco o mucho que Dios nos ha dado? ¿Cómo lo utilizamos o lo invertimos? ¿Qué es lo primero que hacemos o en lo primero que pensamos cuando tenemos dinero? Las respuesta...

Preguntan los niños… responden los adultos.

    En una casa familiar ¿Quiénes hacen las preguntas, los niños o los padres? En el aula de clases ¿Quiénes hacen las preguntas, los niños o los maestros? En una empresa o negocio ¿Quiénes hacen las preguntas, los empleados o los gerentes?. Hablando en términos espirituales ¿Quiénes hacen las preguntas, los neófitos o los eruditos?. Declaran las escrituras que cuando se va a dirigir a la congregación de Dios, NO lo haga un “neófito” (una persona recién ingresada o que no tiene conocimiento), pues es muy propenso a que se “envanezca” (1ª Timoteo 3:6). Ahora bien, ¿Cómo se hace para dejar de ser un neófito o falto de conocimiento? ¡Estudiando!. Con razón la misma palabra de Dios nos dice: “Escudriñad las escrituras porque allí encontraréis la verdad…. Y esa verdad os hará libres” (Juan 5:39 y 8:32). ¿Queremos dejar de ser niños, alumnos o empleados espirituales? ¡Escudriñemos las escrituras todos los días!.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Eureka, eureka

  Corría el siglo tercero antes de Cristo, cuando Hierón II gobernó Siracusa en Sicilia, quien ordenó le fabricaran una corona de oro puro, ante la sospecha que pudieran agregarle plata y robarle el restante material, le pide a Arquímides, que lo compruebe. Este, en una feliz coincidencia de las que les pasa sólo a quienes buscan algo diligentemente, descubre al meterse a bañar a su tina, que el volumen de agua que desplazó era igual a su peso. Operación que repite con la corona y una pieza de oro de similar peso. Allí, es cuando comprueba su hipótesis y se convierte en teoría. Y, es también, cuando sale desnudo por la calle gritando ¡Eureke, Eureka! (lo encontré, lo encontré). Algo material que hizo estallar de júbilo a alguien que buscó diligentemente algo hasta encontrarlo. Pregunta: ¿Hemos encontrado a Cristo…   y nos quedamos tan tranquilos? No era o es como para que salgamos y se lo contemos a todo mundo…. ¿entienda o no entienda nuestra desnudez espiritual?. Buscad y ...
  Honrar a padre y madre Desde niños, en nuestro medio, no importando si éramos religiosos o no, se nos enseñaron los diez mandamientos de la Ley de Dios. Y, el cuarto era: “Honrar a padre y madre, para que te vaya bien, y tengas larga vida” (Deuteronomio 5:16 y Exodo 20:12). Ahora bien, ¿Qué significa honrarlos? No solamente es obedecerlos (Colosenses 3:20); no solamente es cuidarlos mientras estén ancianos o enfermos, luego de que ellos dieron su vida por nosotros (1ª Timoteo 5:4 y 8); no solamente es darles, en su momento, una sepultura digna (Génesis 25:9); aunque nos parezca increíble o muy extremo, también es demostrar amor y respeto por ellos cuando ya no están, cuidando y administrando con sabiduría la herencia que nos dejaron, sea ésta intelectual o material, siendo guiados por Dios (Proverbios 13:22 y Salmo 127:1). Ellos dejaron su vida trabajando por esos bienes que nos legaron, pudiendo, gastarlos en ellos mismos ya que eran suyos; dejárselos a una institución benéfic...

No me cuelgue por favor.

    Contaremos esto como una anécdota y un ejemplo no como un reclamo, pues es muy probable que quien nos hizo esto, también lo lea. Hace unas semanas alguien nos llamó para ministración, pero durante la misma, recibió una llamada internacional, por lo que nos dijo: “Por favor no me cuelgue, ahorita seguimos”, el punto es que pasaron los minutos y la conversación nunca se reanudó, por lo que tuvimos qué cerrar la llamada. ¿Cuál es el punto? El punto es que muchas pero muchas veces nosotros hacemos lo mismo con Dios. Iniciamos una conversación con él, nos interrumpen, y le decimos: “Señor, no me cuelgues, pero la realidad es que lo dejamos en la línea sin un final”. Dios quiere hablarnos (Deuteronomio 28:1); Dios quiere tener común unión con nosotros para mostrarnos sus planes (Jeremías 31:1 y 33:3). Procuremos tener un tiempo a diario con Dios, de la misma forma que necesitamos comer todos los días más de una vez, así mismo necesitamos comunicarnos con nuestro Dios más de ...

Nombres muy bonitos pero sin valor alguno.

    Hace muchos años a alguien se le denominó: “El banquero de Dios”, un nombre y un cargo muy llamativos, pero lastimosamente con fines perversos, autor de muchas estafas, secuestros y hasta asesinatos en el nombre de Dios. Más recientemente a un religioso se le llamó: “El lobo de Dios”, daba la impresión, el apodo, de una persona con hambre de traer almas a Dios, nada qué ver, fue un depredador, degenerado sexual y pedófilo de primera marca, defendido por las altas autoridades religiosas (ambos casos quedaron impunes, a pesar qué el primero era laico, pero con protección por tener una relación intima con la cúpula religiosa). Con razón las escrituras dicen: “Sólo hay un nombre que es sobre todo nombre… Cristo, nuestro Señor” (Filipenses 2:9). Ese nombre sí, no solamente, nos da la idea de algo bueno, sino que es bueno. Todo ser humano que en los últimos dos mil años, nos hemos puesto, bajo su cobertura, damos fe que él es nuestra paz, nuestro deleite, nuestro guía, nuest...

Tranquilandia.

    Así denominaba un famoso narcotraficante del sur de América a su zona de confort, en donde preparaban la droga para distribuirla al mundo. Hoy, no existe él; no hay nadie que habite el lugar, y, tanto la zona como la localidad están desiertas. Al escuchar tranquilandia, la mente luego vuela a pensar que es un lugar de paz, y, ¿quién no desea eso en su vida?   Sin embargo, el producir, distribuir, consumir drogas o tener cualquier otro vicio o práctica no pueden traer paz a nuestra vida. La única forma en que podemos tener paz es siguiendo a Cristo. El nos dejó la semilla plantada: “En el mundo tendréis aflicciones, angustias, problemas, sin sabores, PERO, no temáis, YO estaré con vosotros, y YO he vencido al mundo” (Juan 16:33). Sí, solamente hay una forma de tener paz y tranquilidad en éste mundo, y es teniendo una comunicación diaria y directa con Cristo. Levantarnos y acostarnos platicando con él; leer las escrituras; tener común unión con personas que lo aman,...

Eso no es tener a Dios consigo.

  Somos fieles creyentes de la predestinación, creemos que Efesios 1:1-6 no está puesto por gusto ni para llenar un espacio en las escrituras. Así, también creemos, reforzando ese punto, lo siguiente: Cristo dijo, “NADIE, viene a mí si el Padre no lo trae” (Juan 6:44). Y, en las postrimerías de su ministerio, la noche que predicó su sermón más importante durante la santa cena (aunque muchos crean que fue el Sermón del Monte): “Padre, de los que me diste, NINGUNO se perdió, excepto el que estaba destinado a ser hijo de perdición” (Juan 17:12). Y, el apóstol Pablo expresó: “Quién o qué nos separará del amor de Cristo… NADA ni NADIE” (Romanos 8:35-39). Así, solamente Cristo es nuestro Camino, nuestra Salvación, nuestro Protector. Tener al patrono de los choferes; tener al patrono de los enamorados; o, tener al patrono (o peor aún patrona????) de una ciudad, condado, aldea o pueblo… NO implica tener a Dios con nosotros. Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Pocos… muy pocos.

  Miles de creyentes en la década de los 60s del siglo pasado, dejamos la religión porque encontramos un camino mejor para acercarnos a Dios: No solamente sin tanta falta de conocimiento y entendimiento; sino también sin guía premeditada; encontrarnos con él en cualquier lugar y no sólo en uno específico fue maravilloso; con una mayor libertar, y, sobre todo… en espíritu y verdad. Dicho sea de paso, fue el momento moderno en el cuál aquellas palabras de Cristo a la samaritana en el pozo de Jacob, se volvieron una profecía cumplida (Juan 4:23-24). Hoy, muchos de quienes salimos de esas congregaciones estamos otra vez cumpliendo dicha profecía, lastimosamente, el corazón humano es y será el mismo siempre: Perverso (Jeremías 17:9). Hoy, las congregaciones de creyentes están cometiendo el mismo error que cometieron los religiosos judíos hace dos mil años. Tienen círculos minoritarios de mandos; manejan el negocio de Dios como propio; ya no guían sino manipulan; llevan a quienes se ...

Usted es perverso… predica sobre lo que nosotros hacemos

  . El Señor en su misericordia tiene ministerios y tareas para sus ovejas, conocimos a una oveja que el Señor le había dado el don, el talento, la tarea, llámelo como usted prefiera, de escribir en lugar de subirse a un púlpito a predicar (Mateo 25:14). Pues el hecho es que ésta persona madrugaba todos los días para orar y estudiar la palabra, para luego escribir lo que siente en su corazón dejar por escrito. Esto implica que el mensaje que sale publicado por decir un ejemplo, hoy; había sido escrito hacía una, dos, o hasta tres semanas antes. Pues se dio el caso que en una ocasión salió publicado un mensaje acerca de la poca relación de muchos que se llaman cristianos para con Dios, y eso, se reflejaba en una doble vida, una doble moral, un fariseismo disfrazado. Otra oveja, que estaba en esa condición, leyó el mensaje y llamó al escritor para “reclamarle” qué por qué escribía acerca de lo que ellos hacían, que eso, sólo lo hacía una persona perversa. Preguntamos hoy: ¿Cómo pod...

Imagínese si José hubiera sido un mal administrador.

    José, el hijo amado de Jacob es vendido por sus hermanos, en ese duro y difícil proceso, el Señor interviene en todo momento, y José llega a ser un gobernante principal de Egipto (Génesis 41:41-57). José, luego de ser despreciado, esclavo, y preso, ahora está en posición de mando. Faraón le encarga la administración de todo lo que está bajo su dominio. Ahora bien, analicemos lo que hizo José con ese poder. Sabiendo (como lo sabemos nosotros) que venía una hambruna, se pone a construir silos, y, a guardar comida mientras se pueda, para qué, cuando haya escasez entonces poder alimentar NO solamente a ellos sino a muchos (Génesis 42:1). No todos en ésta vida llegamos a ser gobernadores principales en un gobierno, una familia o una nación, pero preguntamos: ¿Con lo poco o mucho que nos ha sido puesto en las manos por Dios, qué hemos hecho? ¿Hemos sido sabios y construido y guardado para nosotros y para otros, o lo hemos despilfarrado? La respuesta solamente la sabemos noso...

Si tan sólo lográramos entenderlo

  El apóstol Pablo, un judío de judíos, creyente y practicante de las Leyes de Moisés, incluso fariseo de alta gama (Filipenses 3:5-7), cuando conoce el camino del Señor, CAMBIA su forma de vivir de una manera radical (Hechos 9:15). Y, ese cambio, le acarreó la crítica y la persecución de sus mismos hermanos judíos, ellos se llamaban “judaizantes”, judíos que también habían conocido a Cristo PERO, seguían creyendo que al menos “algunas” leyes de Moisés seguían vigentes, como la circuncisión por ejemplo (Efesios 2:11-22).   El apóstol, había logrado entender (por inspiración del Espíritu Santo, de otra manera NO se logra), que la Ley de Moisés había caducado en todo sentido, pues las normas que Cristo había venido a imponer para un creyente, eran más altas (Vea el Sermón del Monte, Mateo: 5,6 y 7; Romanos 10:4). Si tan sólo lográramos entender que hoy el altar de misericordia está abierto a todos, no solamente al liderazgo (Hebreos 4:16). ¿Cuánto más no creceríamos?   Y,...

El típico fariseo.

  En el primer contacto que Cristo tiene con los fariseos les declara: “Vosotros no dais frutos de arrepentimiento”. Un fariseo, ofende, lleva una doble vida, no sirve a los demás… y no da muestras de arrepentirse (Mateo 3:8). Un fariseo, no honra a quien debe sino a quién él quiere honrar (Mateo 15:6). Un fariseo, cree, que por estar en la cátedra de Moisés, es superior a los demás (Mateo 23:2). Un fariseo, dice pero no hace, por eso Cristo declaró: “Haced lo que ellos dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen” (Mateo 23:4). Un fariseo, cuando alguien le hace algo que el propio fariseo cree ofensivo, malo o desagradable… espera un castigo inmediato o severo sobre esa otra persona (Juan 9:1-3). Un fariseo, sea varón o hembra, primero obedece a sus líderes o a la orden a la que pertenece, que a quien tiene qué obedecer o cuidar (Romanos 7:2). Un fariseo, es una persona que cree que es superior a los demás, por lo poco o mucho que sepa más que los demás; por lo mucho o poco que haga...

Orar o interceder no necesita tiempo… necesita actitud.

  Muchos creyentes no oran por nadie, ni por ellos mismos… hasta qué, quieren algo, necesitan algo o les urge algo. Ignoramos a Dios muchos días de nuestras vidas, nos levantamos y salimos corriendo tras los afanes, HASTA QUE, algo sucede. Y cuando es así, entonces queremos orar y que Dios nos responda PRONTO. Nosotros lo hemos hecho esperar a él toda la vida, queriendo él hablarnos (Deuteronomio 28:1 y 2ª Crónicas 16:9), pero nosotros queremos respuestas “instantáneas”, y como no las tenemos asumimos que él no nos escucha. Tanto así, que recurrimos a otros para que sean “intercesores” por o para nuestra causa. No es malo bajo ningún punto de vista el pedir ayuda, de hecho, las escrituras nos llaman a orar e interceder unos por otros (Santiago 5:16b). Pero, Dios nos ha provisto de la capacidad de poder hablarle directamente (Hebreos 4:16). Preguntamos: ¿Quién, conociendo al presidente de la república, va y pide a la mamá de éste, que interceda por él? Tenemos que entender, orar n...

Inmoralidad o soberbia

    Hay pecados de pecados, todos nos conducen a la muerte espiritual, aunque algunos tienen mayores consecuencias que otros. Veamos: El pecado de Adán y Eva de la desobediencia, nos llevó a tener una herencia de maldición sobre el trabajo para el hombre, y de sojuzgamiento para la mujer (Vea Génesis 3:16-17). El pecado de Sodoma y la razón por la cuál Dios no la perdonó, contrariamente a lo que a todos nos han enseñado, que únicamente fue inmoralidad, fue también la soberbia (Ezequiel 16:49), mismo pecado que por el cuál el ángel Luzbel (luego llamado satanás), cayó y no fue levantado ni lo será. Es increíble, pero la inmoralidad que está tan de moda a todo nivel en el mundo, es posible que no nos condene, por una razón, en un momento dado nos hace meditar y “arrepentirnos”, PERO, no así la soberbia, pues este pecado nos hace pensar y creer que NO necesitamos de Dios, y allí, si ya no hay espacio al arrepentimiento. Juzgue usted mismo, cuál pecado es más fácil de vencer: ...

El problema de acercarse mucho.

  Abraham, cuando fue llamado por Dios para separarse de su familia y de su tierra (Génesis 11:31-32 y 21:1), tuvo la feliz idea de llevarse consigo a su sobrino Lot. Este, no tenía el mismo corazón y sentir de su tío, por ello, en cuanto la oportunidad se dio, lo demostró. Hubo una pequeña disputa entre los pastores de Lot y los de Abraham, y fue cuando Abraham decidió que lo mejor era una separación (entre paréntesis, cuando nosotros no hacemos lo que tenemos qué hacer, separarnos de algo o de alguien, Dios lo hace por nosotros, pero duele más, o, es más dramático). Así, Lot, expone lo que había en su corazón, y toma las tierras que están más cerca de la perversa Sodoma (Génesis 13:11-13). Error más grande no pudo haber cometido, pues aunque él, aún, pudo guardar los mandamientos de Dios, lamentablemente, su esposa e hijas no. Pruebas, cuando los ángeles los sacan porque iba a ser destruida Sodoma, la esposa vuelve sus ojos en señal de nostalgia por lo que dejaba y la incertidu...

Nuevas oportunidades.

    ¿Quién no ha desechado una oportunidad en cualquier área de la vida? Quizás emocional, económica, de trabajo, y hasta de pareja. Y, ¿quién no desea una segunda o nueva oportunidad? Acaso en éste sentido el ejemplo más palpable sea nuestro amado rey David. Un hombre que fue “conforme el corazón de Dios”, (1ª Samuel 13:13-14). Y sin embargo en un momento de inestabilidad o debilidad cometió pecados serios (no fue al frente de la batalla; estaba ocioso en el palacio; se deleitó con la desnudez de Betsabé; la codició; la obligó a venir; la violó; la desechó; asesino al esposo, y quiso esconderlo todo). PERO, tuvo el corazón como el de Dios, al estar dispuesto a arrepentirse y a obedecer lo que Dios le dijo que hiciera. ¿Entendemos? David no tenía el corazón como el de Dios por ser perfecto, sino por tener una tendencia extrema por obedecer y agradar a su Dios, la mejor prueba de ello es que Dios le manda decir a Saúl, que ESA es la razón (la falta de obediencia) por la que...