Honrar a padre y madre

Desde niños, en nuestro medio, no importando si éramos religiosos o no, se nos enseñaron los diez mandamientos de la Ley de Dios. Y, el cuarto era: “Honrar a padre y madre, para que te vaya bien, y tengas larga vida” (Deuteronomio 5:16 y Exodo 20:12). Ahora bien, ¿Qué significa honrarlos? No solamente es obedecerlos (Colosenses 3:20); no solamente es cuidarlos mientras estén ancianos o enfermos, luego de que ellos dieron su vida por nosotros (1ª Timoteo 5:4 y 8); no solamente es darles, en su momento, una sepultura digna (Génesis 25:9); aunque nos parezca increíble o muy extremo, también es demostrar amor y respeto por ellos cuando ya no están, cuidando y administrando con sabiduría la herencia que nos dejaron, sea ésta intelectual o material, siendo guiados por Dios (Proverbios 13:22 y Salmo 127:1). Ellos dejaron su vida trabajando por esos bienes que nos legaron, pudiendo, gastarlos en ellos mismos ya que eran suyos; dejárselos a una institución benéfica, a otros parientes, o, incluso a amigos íntimos fieles con quienes caminaron siempre, PERO decidieron dejárnoslos a nosotros… entonces honrémoslos administrándoles bien… es una ley de Dios.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa  

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