Nada hay oculto.

 


 

Corrìa el año 1984 en Nassau, Condado de Nueva York, una joven de 16 años de nombre Theresa Fuzco trabajaba en un restaurante de la zona, pero una noche un hombre la tomó por la fuerza y luego de abusar sexualmente de ella la asesinò. Tres hombres fueron acusados por ese crimen y pasaron varios años bajo prisión. Pero, gracias a los avances de la ciencia en 2024 se descubrió que solamente uno era el culpable. Este caso material, nos recuerda una lección espiritual: “Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido y de salir a luz” (Lucas 8:17). Las escrituras nos muestran que nosotros tenemos muchos pecados ocultos (Salmo 19:12-14), los cuales nos avergüenzan. Y nunca los confesamos porque sabemos que eso nos restarìa la estima de los demás; nos haría vernos desnudos delante de otros que quizás creen que somos admirables; en otras palabras, esas faltas nos denigrarìan. La prueba es que muchos personajes de la vida pública echan a perder sus carreras cuando esas vergüenzas salen a la luz. Dios dijo que TODAS esas impurezas saldrán a luz pública sì o sì, y que NADA quedarà oculto (Lucas 8:17 y Apocalipsis 20:12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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