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Mostrando las entradas de abril, 2026

Caín fue el primer fruto luego de la caída

    Adán fue perfecto porque había sido hecho a la semejanza de Dios (Génesis 1:27), pero Caín, fue el primer fruto después del pecado en el Edén, es justificable entonces que tuviera una semilla de maldad que Adán nunca tuvo sino hasta el momento de la desobediencia. Adán y Eva, tuvieron un conocimiento y un entendimiento de Dios realmente hasta cuando les nació Set, quien también fue hecho a imagen y semejanza de aquél Adán (Génesis 5:3). Cuando estudiamos esos tiempos, podemos ver claramente una división. En la descendencia de Set, se acepta y se adora a Dios, al extremo que uno de sus descendientes es arrebatado al cielo (Génesis 5:24). En el otro sentido, entre los descendientes de Caín se cultiva el orgullo de poner su nombre a las ciudades (Génesis 4:17); la inmoralidad, de tener dos esposas (Génesis 4:19); nace la música sin el Espíritu Divino (Génesis 4:21). Desde el principio entonces podemos ver cómo, cuándo, dónde, y por qué nació la división moral de la humani...

Siempre Dios hace mejor las cosas que nosotros

  Hay porciones de las escrituras que leemos o repetimos constantemente, pero lo hacemos como por costumbre, no por o con convicción. Ejemplo: En Jeremías 29:11, aprendemos que los caminos de Dios son mejores que los caminos nuestros, y que él siempre desea y planea lo mejor para nosotros. PERO, en las circunstancias adversas de la vida nos negamos a recordar ese pensamiento y resultamos quejándonos. Repetimos como loros el Padre Nuestro (Mateo 6:9-13), pero cuando las situaciones de la vida no salen como nosotros las queríamos, negamos la voluntad del Padre sobre la tierra. ¿Y entonces?. Dios siempre tiene lo mejor para nosotros aunque no nos demos cuenta: Adán y Eva pecan en el Edén, cuando razonan que están desnudos hacen un “delantal” con hojas de higuera para cubrirse (Génesis 3:7), pero cuando Dios los confronta les teje “ropas” de pieles, que no sólo eran más completas que un delantal sino más cómodas (Génesis 3:21). ¿Entendemos la lección?   Señor: Danos un hones...

Las verdades que NO sabemos… y encima nos NEGAMOS a saber. (Parte final)

    Entre las verdades que no sabemos y nos negamos a saber PORQUE nadie las ha dicho desde un púlpito, están algunas como las vistas ayer y las siguientes: Creemos que dentro de la Iglesia de Jesucristo hay infiltrados que parecen ser creyentes pero NO lo son, porque nos lo enseña el apóstol Juan (1ª Juan 2:19), pero lo que no creemos (y hasta negamos), es el hecho que ésta enseñanza ya había sido profetizada por Enoc en SU evangelio hacía casi tres mil quinientos años, de lo cuál da fe Judas, el hermano del Señor (Judas 1:14). ¿Por qué no conocemos o no creemos en el evangelio de Enoc? Porque por conveniencias religiosas no fue puesto en el Canon Bíblico, sin embargo, NADIE cuestionó la fe de Judas en ello. Otro punto, creemos a ciegas, la prédica del apóstol Pedro, acerca de qué en el final de los tiempos habrían asalariados que harían mercancía de las ovejas (2ª. Pedro 2:3), pero nos NEGAMOS a creer, que Pedro recibió esa enseñanza después de la resurrección de Cristo ...

Las verdades que NO sabemos… y encima nos NEGAMOS a saber. (Parte uno)

  Escrito está, como primera obligación, en la Leyes Judías del matrimonio en la “Mitzvot o Mitzva” qué el matrimonio es para procrear y multiplicarse, y, tanto José como María, los padres terrenales de Jesús (el hombre) eran judíos (Mateo 1:16 y Lucas 3), resulta difícil creer entonces que ambos no cumplieran con ese mandamiento. Según el evangelista Mateo, José, el padre adoptivo de Jesús, cumplió esa ley con María (Mateo 1:25 y 1ª Corintios 7:3-5), de esa unión nacieron varios hijos, lo cuál narra también dando fe, Marcos, otro evangelista, quien además nos da el nombre de los hermanos de Jesús: Jacobo, llamado también Santiago (quien dirigiera el primer concilio en Jerusalén en Hechos 15:13), José, Simón y Judas, quien dicho sea de paso escribió una epístola, la cuál lleva su nombre, y, quien se identifica como hermano de Jacobo (Santiago), el hermano del Señor (Judas 1:1). Ahora bien, en aquellas épocas se acostumbraba tener dos nombres a las personas, generalmente, uno judí...

Los Escribas del Señor.

  Un escriba era una persona del pueblo de Dios que se dedicaba a estudiar, copiar y enseñar las escrituras, por lo tanto, era una persona muy respetada dentro de la comunidad. Esdras (500 años antes de Cristo), y en su tiempo los apóstoles Mateo, Marcos, Lucas y por supuesto Juan, aunque Marcos no fue un apóstol sino tan sólo un discípulo (Mateo 1:1; Marcos 1:1; Lucas 1:1-3; y Juan 11-5). A todos ellos les debemos el conocimiento que hoy se tiene de las profecías de Cristo; de su cumplimiento; y de los planes de Dios para todo aquél que quiera, de voluntad propia, seguirle y obedecerle. Cuando estudiamos las escrituras, podemos ver que si alguien fue un “elegido” para ser el escriba preferido del Señor, fue el apóstol Juan: Estuvo en todos los eventos más importantes del Ministerio: La profecía de la destrucción del Templo (Marcos 13:3; en la transfiguración (Mateo 17:1-3); fue el único que permaneció frente a la cruz en su muerte (Juan 19:26-7); estuvo presente también cuando e...

No era lo que ellos creyeron.

    Cuántas personas han caminado con nosotros durante décadas en la carrera cristiana y los hemos visto desistir en el trayecto. Personas que se veían muy entregadas y las cuales hasta fueron la mano extendida de Dios para otros. PERO, hoy los vemos a un lado de la vereda y con pensamientos que distan mucho de mostrar el haber conocido a Dios de una forma personal. ¿Cuál es la razón de ello? ¡No entendieron nunca que el Reino no es lo que ellos creyeron! Veamos un par de ejemplos: Cristo les explica a sus discípulos que es necesario ir a Jerusalén para que el Hijo del hombre sea sacrificado (levantado), pero los discípulos se niegan a eso y Pedro dice: “Señor: Nada de esto te acontezca” (Mateo 16:21-22), ¿Por qué? Porque ninguno, y menos Pedro, habían entendido nada, para ellos la muerte del Mesías significaba “más desanimo y más decepción” por seguir bajo el yugo romano. Otro ejemplo: Cristo acaba de ser sacrificado en la cruz y dos de sus discípulos, “ese mismo día” (do...

Hasta que caigan las escamas.

    Un tal Saulo de Tarso, que más tarde llegaríamos a identificarlo como el apóstol Pablo, yendo un día con suficiente odio hacia la ciudad de Damasco, con permiso de las autoridades eclesíasticas para tomar prisioneros y matar a los seguidores de Cristo (Hechos 9:1). En un momento de la caminata es confrontado por el mismo Dios, quien le pregunta ¿Saulo, Saulo… por qué me persigues? (Hechos 9:4).   Esto implica algunas lecciones: Una, Dios aún y a pesar de su grandeza, se humilla y habla con los seres humanos más pecadores. Dos, cuando elige a alguien, quizás tarde pero siempre se hace manifiesto a él. Tres, cuando lo hace (el comunicarse) da procedimientos exactos y claros para que entienda (Hechos 9:6). Cuando Saulo es llevado a Damasco en donde le visita Ananías, el profeta, es allí cuando se enteran ambos que Pablo es un “elegido”, cuando al fin se le caen las escamas de los ojos (Hechos 9:18). Cuatro, cuando Dios nos habla somos cambiados a otra persona, Sa...

Ellos 12 éramos todos nosotros.

  Estudiamos de Pedro, rebelde e impulsivo (Juan 18:10); de Juan y Jacobo, fuertes, decisivos y hasta violentos (Marcos 3:17); de Judas, un traidor (Mateo 26, Marcos 14, Lucas 22 y Juan 13); de Felipe, quien se preocupaba por el prójimo (Juan 6:7); de Mateo, el hombre que tomaba notas de todo lo que sucedía alrededor de su Maestro (Mateo 1); de Juan y su hermano Jacobo (Santiago el mayor), de Pedro y Andrés que eran todos pescadores (Mateo 4:18-21), por mencionar a algunos de los 12. Y, ¿El por qué de ésta introducción? Pues porque al observar el rebaño del Señor en la actualidad, podemos perfectamente identificar que entre todos los que hemos tomado la decisión de seguir a Cristo, entramos conscientes o inconscientes en una de esas actividades humanas, que en la caminata se vuelven espirituales. Todos somos rebeldes, impulsivos, decisivos, violentos, nos preocupamos por los demás en determinados momentos, tomamos nota de lo que sucede o deja de suceder, y, hasta en ocasiones no ...

Ni en éste monte ni en Jerusalén.

      Cristo habla como Maestro de la Ley, contra todo protocolo y costumbres con una mujer, y por si esto fuera poco, mujer Samaritana (Juan 4:9). Una parte de la conversación se basa en relación a dónde es adecuado “adorar” a Dios, y quién tenía la razón, judíos o samaritanos. Y, dentro de la plática el Señor le hace notar que viene un tiempo en el cuál ya no se adorará a Dios ni en un sólo monte (el monte en donde Jacob había hecho el pozo alrededor del cuál estaban ubicados, verso 4), ni en una sola ciudad (Jerusalén, en donde estaba edificado el Templo, que sería destruido a propósito 40 años después, Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21). La mujer cuestiona ¿Cómo será eso? Y la respuesta de Cristo, así como ella no la entendió al principio, MILLONES de personas que decimos seguir a Cristo hoy en día tampoco la hemos entendido. Se adorará a Dios en CUALQUIER LUGAR, pero en espíritu y en verdad, NO con tradiciones, ritos, imágenes, ni ceremonias preparadas. No se necesi...

Ese leproso… éramos nosotros

  Cristo, viene de dar el Sermón del Monte en éstas condiciones: Seguido de sus apóstoles, de las mujeres que ya se le habían unido al grupo, y, multitud de personas que esperaban ansiosas más milagros o una palabra personal (Mateo 8:1). Y, frente a él se detiene un hombre con lepra, que le dice: “Señor, si quieres… puedes limpiarme” (Mateo 8:2). Un momento tenso, aunque para los seguidores y la multitud, no así para Cristo. Y quien con amor le responde: “Quiero, sé limpio”. Ubiquémonos, ¿Qué tipo de angustia tenía que traer ese leproso sobre sus hombros?: Desechado por la sociedad; sucio físicamente pues no le era permitido estar en ningún lugar público adecuado; quizás con hambre física y ya no digamos espiritual. Pero aún así, vence todos los protocolos y se rinde ante el Señor. ¿Acaso no nos podemos identificar con ese leproso? ¿No nos hemos puesto a pensar que nosotros estábamos así en una oficina corrupta; en una vida inmoral; en una suciedad completa… y sin embargo, un día...

Sacrifica tus bueyes

  Cuando nos invitan por primera vez a un servicio en donde el Señor nos será presentado de una forma que NUNCA antes le habíamos conocido, todo se ve muy lindo: Encargados que nos reciben bien arregladitos con una gran sonrisa; un lugar con mesas de manteles largos y elegantes; comida muy rebuscada; un predicador o predicadora muy tiernos y amorosos que nos hablan de un Dios que todo lo puede, al que nadie puede vencer, a quien nada le es imposible, etc. Y TODO es real, es verdadero (no lo cuestionamos), el punto es qué, lastimosamente, NUNCA nos muestran el lado difícil de seguir a Cristo. ¿A qué nos referimos? Veamos un ejemplo, Eliseo era un trabajador de la tierra con yuntas de bueyes, y, cuando el profeta Elías se le acerca para informarle que ha sido elegido por Dios para servirle, el primer requisito es dejar sus arados, a tal grado que ha de prenderles fuego y sacrificar sus bueyes (1ª Reyes 19:19-21). Se dice fácil y hasta se lee fácil hoy… a 2,700 años luz. Pero ya nos...

El Jesús que me presentaron… y el que conocí.

  Actualmente existen muchos líderes improvisados, que lo son porque se vió una necesidad de llenar un puesto de liderazgo… algunos nos consideramos los ungidos, pero, cuando se analiza a fondo el ministerio, vemos que más que “ungidos” somos “urgidos” de Dios. Tristemente, y no es una opinión personal sino generalizada, la gran mayoría de ministerios están atendidos, como en el tiempo de Jesús hace dos mil años, por “asalariados” (gracias a Dios NO es nuestro caso). Esto es, personas que viven y dependen económicamente del ministerio, pero que no fueron llamados a serlo. Se los identifica cuando se les escucha hablar siempre de “proclamar”, “declarar”, y “decretar”. Casualmente, SIEMPRE a favor de las necesidades existentes en lo personal. Pero, el verdadero evangelio de Cristo es totalmente diferente al evangelio que nos presentaron. Cristo dijo: “Toma tu cruz cada día… y sígueme” (Lucas 9:23). “En el mundo tendréis aflicción” (Juan 16:33). Preguntamos: ¿En dónde está el “procl...

Ya no quiero oír de Jesús… quiero verlo

  Imaginemos la escena en nuestras mentes, la gran fiesta de la Pascua está por comenzar, las gentes reciben a Jesús con ramas de palmera porque así se recibía a un Rey. La ciudad está abarrotada de gentes y la fama de Jesús ya era grande, entonces, unos griegos que estaban allí y que ya habían OÍDO de Jesús, incluso que había resucitado a un tal Lázaro (Juan 12:17), se acercan a Felipe, uno de los doce del grupo y le exclaman: “Queremos VER a Jesús” (Juan 12:20). Hoy en día, gracias al fariseísmo en el que muchos hemos caido, creyendo que somos mejores que otros, porque hacemos o dejamos de hacer actos que ellos aún hacen o dejan de hacer; porque somos graduados de un Instituto Bíblico; porque asistimos a la congregación que asistimos y ellos no, HABLAMOS muy lindo de Jesús y hasta lloriqueamos en el acto… PERO, no dejamos que lo VEAN con nuestras acciones. Triste pero cierto, estamos igual que hace dos mil años: Fariseos de fariseos; hipócritas de hipócritas, egoístas de egoíst...

Cría fama y échate a dormir

  La  “fama”: Opinión que las gentes tienen de una persona o de nosotros. Hay un dicho en una de las ciudades del Norte que dice: “Lo que pasa en las Vegas… se queda en las Vegas”. ¿Sabe usted por qué lo dicen? Porque lo que sucede allí, es tan malvado, perverso y fuera de lo normal… que nadie quiere que se sepa lo que allí se hizo para no pasar verguenzas . En lo espiritual nos pasa lo mismo, una persona malvada se hace fama y ya no la quiere nadie; por el contrario, una persona de bien se hace fama delante de las gentes, no por lo que dice, sino por lo que hace y todos le aprecian. Cuando Cristo empezó a hacer milagros, nos dicen las escrituras que su “fama” se difundió por toda Siria, y, “Le trajeron a todos los que tenían dolencias, a los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, los lunáticos y paralíticos… y los sanó” (Mateo 4:24). De los detalles no nos hablan las escrituras, pero ahora entendemos mejor el pasaje del apóstol Juan cuando terminó ...

Y… ¿Si fuera hoy por la noche?

  La biblia nos narra la historia de un hombre que le dijo a Jesús: “Señor, dí a mi hermano que reparta conmigo la herencia” (Lucas 12:13). Y la respuesta de Jesús, aunque inmediata fue: “No soy juez ni partidor” (verso 14); lo más importante que dejó entrever, fue la explicación acerca “guardarse” de la avaricia (verso 15). En las casi 7 décadas y media de vida que el Señor nos ha concedido de vida hemos visto familias y personas destruirse por dinero, casas, fincas, cuentas bancarias, etc. Y, para qué, para nada y por nada. Ciertamente algunos han alcanzado a disfrutar de esas herencias, pero TODOS han muerto o están por morir, y, al hacerlo… DEJAN TODO. No hemos logrado entender el mensaje de Jesucristo: “Hacéos tesoros en el cielo y NO en la tierra, pues aquí se pudren, se oxidan, se llenan de ollín” (Mateo 6:19-21). En otra escrritura, lo que Jesús le dijo a quien estaba pensando en ampliar sus graneros fue: “NECIO (insensato, bruto, estúpido, como Nabal en 1a Samuel 25:25),...

Cirujanos o anestesistas.

  Cuando una persona necesita una operación por enfermedad o por accidente, inmediatamente se llama a un anestesista y a un cirujano. Todos sabemos que el trabajo del anestesista consiste en que el paciente no sufra, y que el trabajo del cirujano es ponerle fin a la situación. En lo espiritual, cuando nosotros predicamos la palabra de Dios, que es a lo que hemos sido llamados todos los creyentes (Mateo 16:15-18), podríamos hacer el trabajo de un anestesista y quitar el dolor de las personas. Pero, el trabajo de cirujano, no sólo con nuestro testimonio de vida cumpliendo lo que predicamos primero, sino también dependiendo de la aceptación, voluntad y disciplina de las personas que nos escuchan o nos leen lo lograremos. Allí, si se sabrá si el trabajo se convierte en uno de anestesista que solamente quitó el dolor, o uno de cirujano efectivo para ponerle fin a la situación de pecado (Dios de por medio por supuesto). Pero ese trabajo sólo Dios y el tiempo lo juzgarán. Señor: Danos...

No es un tutorial.

  Hoy en día, todo se mueve en forma virtual, ya no asistimos a hacer largas filas para un pago, hoy lo hacemos desde nuestra sala de casa. Ya no vamos a perder tiempo a un supermercado, ellos nos llevan la comida a nuestra puerta y nosotros sólo ponemos la tarjeta de crédito en una máquina y pagamos. Lastimosamente, este sistema de vida material que llevamos lo queremos trasladar a la vida espiritual, y, llegamos a la congregación o a un grupo de oración, hacemos nuestra confesión de fe como dice Romanos 10:1-11; y, pretendemos que por “inercia” ya tendremos otra vida. NO fue eso lo que Dios ofreció, él sí nos ofreció otra vida, él sí nos ofreció paz espiritual, PERO, todo fue “condicionado”. Veamos: “En el día de la angustia, búscame y yo te encontraré, te ayudaré… PERO, tú me servirás” Salmo 50:15). Tenemos que entender que hacer una confesión de fé NO ES UN TUTORIAL en donde nos dan la fórmula mágica de una receta y solamente es de copiarla y ya. No, la vida del creyente es u...

No es avivamiento… es escándalo.

  Actualmente se llama avivamiento a un evento porque de pronto una congregación “X” se empieza a abarrotar de gentes los días de servicio. Pero, para que podamos llamarle avivamiento tiene que llenar ciertos requisitos espirituales… NO materiales. Creemos qué porque se instaló una banda musical que toca música moderna o alegre; qué porque llega una enorme diversidad de gentes jóvenes y adultos, Que porque el predicador es famoso y habla y dice lo que la gente quiere escuchar, etc. Ya es un avivamiento. ¡NO!. Un avivamiento es cuando el predicador habla el evangelio de la cruz para convencer a cada asistente de la necesidad que tenemos de un arrepentimiento; cuando la solemnidad está no solamente en la música, en la palabra, sino en la afirmación y convicción de las personas en un cambio de vida, pues eso precisamente es el arrepentimiento según Cristo mismo (Mateo 4:17, un giro de 180 grados en la vida de una persona). Un avivamiento NO es que toda la cuadra del establecimiento ...