El Jesús que me presentaron… y el que conocí.
Actualmente existen muchos líderes improvisados, que lo son
porque se vió una necesidad de llenar un puesto de liderazgo… algunos nos
consideramos los ungidos, pero, cuando se analiza a fondo el ministerio, vemos
que más que “ungidos” somos “urgidos” de Dios. Tristemente, y no es una opinión
personal sino generalizada, la gran mayoría de ministerios están atendidos,
como en el tiempo de Jesús hace dos mil años, por “asalariados” (gracias a Dios
NO es nuestro caso). Esto es, personas que viven y dependen económicamente del
ministerio, pero que no fueron llamados a serlo. Se los identifica cuando se
les escucha hablar siempre de “proclamar”, “declarar”, y “decretar”.
Casualmente, SIEMPRE a favor de las necesidades existentes en lo personal.
Pero, el verdadero evangelio de Cristo es totalmente diferente al evangelio que
nos presentaron. Cristo dijo: “Toma tu cruz cada día… y sígueme” (Lucas 9:23).
“En el mundo tendréis aflicción” (Juan 16:33). Preguntamos: ¿En dónde está el
“proclamar, declarar y decretar” en las palabras de Jesús? Cuando dos personas
quisieron seguir a Jesús y le preguntaron en dónde vivía, su respuesta fue: “El
Hijo del hombre NO TIENE en dónde reclinar su cabeza” (Mateo 8:20 y Lucas
9:58). Cuando éste evangelio verdadero es presentado NO MUCHOS LO QUIEREN
SEGUIR (Juan 6:66). Lea los versos siguientes en esos dos evangelios y lo
comprobará. El Jesús que nos presentan los asalariados… NO es el mismo al que
llegamos a conocer en la caminata cristiana. Damos fe.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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