No es avivamiento… es escándalo.

 


Actualmente se llama avivamiento a un evento porque de pronto una congregación “X” se empieza a abarrotar de gentes los días de servicio. Pero, para que podamos llamarle avivamiento tiene que llenar ciertos requisitos espirituales… NO materiales. Creemos qué porque se instaló una banda musical que toca música moderna o alegre; qué porque llega una enorme diversidad de gentes jóvenes y adultos, Que porque el predicador es famoso y habla y dice lo que la gente quiere escuchar, etc. Ya es un avivamiento. ¡NO!. Un avivamiento es cuando el predicador habla el evangelio de la cruz para convencer a cada asistente de la necesidad que tenemos de un arrepentimiento; cuando la solemnidad está no solamente en la música, en la palabra, sino en la afirmación y convicción de las personas en un cambio de vida, pues eso precisamente es el arrepentimiento según Cristo mismo (Mateo 4:17, un giro de 180 grados en la vida de una persona). Un avivamiento NO es que toda la cuadra del establecimiento que canta vibre por lo alto de los decibeles, eso es buya, eso es escándalo. Un avivamiento es “un cambio radical de vida” dejando de hacer lo malo que se hacía antes por muchas personas, y, por medio de la convicción del Espíritu Santo (Hechos 4:4). Al menos ese fue siempre el consejo de Jesús a todos los sanados: “Vete… y no peques más” (Juan 8:11). Lo demás NO es avivamiento… es escándalo. Selah.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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