Cirujanos o anestesistas.

 


Cuando una persona necesita una operación por enfermedad o por accidente, inmediatamente se llama a un anestesista y a un cirujano. Todos sabemos que el trabajo del anestesista consiste en que el paciente no sufra, y que el trabajo del cirujano es ponerle fin a la situación. En lo espiritual, cuando nosotros predicamos la palabra de Dios, que es a lo que hemos sido llamados todos los creyentes (Mateo 16:15-18), podríamos hacer el trabajo de un anestesista y quitar el dolor de las personas. Pero, el trabajo de cirujano, no sólo con nuestro testimonio de vida cumpliendo lo que predicamos primero, sino también dependiendo de la aceptación, voluntad y disciplina de las personas que nos escuchan o nos leen lo lograremos. Allí, si se sabrá si el trabajo se convierte en uno de anestesista que solamente quitó el dolor, o uno de cirujano efectivo para ponerle fin a la situación de pecado (Dios de por medio por supuesto). Pero ese trabajo sólo Dios y el tiempo lo juzgarán.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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