No era lo que ellos creyeron.
Cuántas personas han caminado con nosotros durante décadas
en la carrera cristiana y los hemos visto desistir en el trayecto. Personas que
se veían muy entregadas y las cuales hasta fueron la mano extendida de Dios
para otros. PERO, hoy los vemos a un lado de la vereda y con pensamientos que
distan mucho de mostrar el haber conocido a Dios de una forma personal. ¿Cuál
es la razón de ello? ¡No entendieron nunca que el Reino no es lo que ellos
creyeron! Veamos un par de ejemplos: Cristo les explica a sus discípulos que es
necesario ir a Jerusalén para que el Hijo del hombre sea sacrificado
(levantado), pero los discípulos se niegan a eso y Pedro dice: “Señor: Nada de
esto te acontezca” (Mateo 16:21-22), ¿Por qué? Porque ninguno, y menos Pedro,
habían entendido nada, para ellos la muerte del Mesías significaba “más
desanimo y más decepción” por seguir bajo el yugo romano. Otro ejemplo: Cristo
acaba de ser sacrificado en la cruz y dos de sus discípulos, “ese mismo día”
(domingo), se van “desanimados y decepcionados” de regreso a su tierra Emaús (Lucas
24:13-21), uno de ellos se llamaba Cléofas (Juan 24:18) ¿Por qué van desanimados?
Porque las cosas no eran como ellos creyeron (seguían bajo el dominio romano).
Todos los que hoy vemos a la vereda del camino, son personas que siguieron a
Cristo pero que no entendieron su Visión… porque no era lo que ellos creyeron.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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