Las verdades que NO sabemos… y encima nos NEGAMOS a saber. (Parte uno)

 


Escrito está, como primera obligación, en la Leyes Judías del matrimonio en la “Mitzvot o Mitzva” qué el matrimonio es para procrear y multiplicarse, y, tanto José como María, los padres terrenales de Jesús (el hombre) eran judíos (Mateo 1:16 y Lucas 3), resulta difícil creer entonces que ambos no cumplieran con ese mandamiento. Según el evangelista Mateo, José, el padre adoptivo de Jesús, cumplió esa ley con María (Mateo 1:25 y 1ª Corintios 7:3-5), de esa unión nacieron varios hijos, lo cuál narra también dando fe, Marcos, otro evangelista, quien además nos da el nombre de los hermanos de Jesús: Jacobo, llamado también Santiago (quien dirigiera el primer concilio en Jerusalén en Hechos 15:13), José, Simón y Judas, quien dicho sea de paso escribió una epístola, la cuál lleva su nombre, y, quien se identifica como hermano de Jacobo (Santiago), el hermano del Señor (Judas 1:1). Ahora bien, en aquellas épocas se acostumbraba tener dos nombres a las personas, generalmente, uno judío y otro griego o por apodo. Ejemplo: Pedro o Simón; Tadeo o Lebeo. Y, a Jacobo también le llamaban Santiago (vea Hechos 10:1-4). Este Jacobo o Santiago, el hermano del Señor fue quien escribió la epístola que lleva su nombre (Santiago 1:1). ¡Si, hay verdades que NO sabemos… y encima nos NEGAMOS a saber!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa    

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