Los Escribas del Señor.

 


Un escriba era una persona del pueblo de Dios que se dedicaba a estudiar, copiar y enseñar las escrituras, por lo tanto, era una persona muy respetada dentro de la comunidad. Esdras (500 años antes de Cristo), y en su tiempo los apóstoles Mateo, Marcos, Lucas y por supuesto Juan, aunque Marcos no fue un apóstol sino tan sólo un discípulo (Mateo 1:1; Marcos 1:1; Lucas 1:1-3; y Juan 11-5). A todos ellos les debemos el conocimiento que hoy se tiene de las profecías de Cristo; de su cumplimiento; y de los planes de Dios para todo aquél que quiera, de voluntad propia, seguirle y obedecerle. Cuando estudiamos las escrituras, podemos ver que si alguien fue un “elegido” para ser el escriba preferido del Señor, fue el apóstol Juan: Estuvo en todos los eventos más importantes del Ministerio: La profecía de la destrucción del Templo (Marcos 13:3; en la transfiguración (Mateo 17:1-3); fue el único que permaneció frente a la cruz en su muerte (Juan 19:26-7); estuvo presente también cuando el Espíritu Santo llenó a los apóstoles y discípulos de poder, que fueron 120 (Hechos 1:15 y 2:3-4). Y, por último, fue quien recibió el Plan completo del fin de los siglos en la isla de Patmos (Apocalipsis). Fueron bienaventurados los elegidos para ser escribas del Señor. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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