Sacrifica tus bueyes

 


Cuando nos invitan por primera vez a un servicio en donde el Señor nos será presentado de una forma que NUNCA antes le habíamos conocido, todo se ve muy lindo: Encargados que nos reciben bien arregladitos con una gran sonrisa; un lugar con mesas de manteles largos y elegantes; comida muy rebuscada; un predicador o predicadora muy tiernos y amorosos que nos hablan de un Dios que todo lo puede, al que nadie puede vencer, a quien nada le es imposible, etc. Y TODO es real, es verdadero (no lo cuestionamos), el punto es qué, lastimosamente, NUNCA nos muestran el lado difícil de seguir a Cristo. ¿A qué nos referimos? Veamos un ejemplo, Eliseo era un trabajador de la tierra con yuntas de bueyes, y, cuando el profeta Elías se le acerca para informarle que ha sido elegido por Dios para servirle, el primer requisito es dejar sus arados, a tal grado que ha de prenderles fuego y sacrificar sus bueyes (1ª Reyes 19:19-21). Se dice fácil y hasta se lee fácil hoy… a 2,700 años luz. Pero ya nos pusimos a pensar si Dios nos dijera HOY: ¡Deja tu casa; deja tu trabajo; deja tu cuenta de banco; deja tu auto último modelo, y sígueme, nos daríamos cuenta que NO es nada fácil prenderle fuego a nuestros arados y sacrificar nuestros bueyes para seguir al Señor!. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Era esquizofrènico o era una paràbola.

Nada hay oculto.

Què làstima.