Preguntan los niños… responden los adultos.
En una casa familiar ¿Quiénes hacen las preguntas, los
niños o los padres? En el aula de clases ¿Quiénes hacen las preguntas, los
niños o los maestros? En una empresa o negocio ¿Quiénes hacen las preguntas,
los empleados o los gerentes?. Hablando en términos espirituales ¿Quiénes hacen
las preguntas, los neófitos o los eruditos?. Declaran las escrituras que cuando
se va a dirigir a la congregación de Dios, NO lo haga un “neófito” (una persona
recién ingresada o que no tiene conocimiento), pues es muy propenso a que se
“envanezca” (1ª Timoteo 3:6). Ahora bien, ¿Cómo se hace para dejar de ser un
neófito o falto de conocimiento? ¡Estudiando!. Con razón la misma palabra de
Dios nos dice: “Escudriñad las escrituras porque allí encontraréis la verdad….
Y esa verdad os hará libres” (Juan 5:39 y 8:32). ¿Queremos dejar de ser niños,
alumnos o empleados espirituales? ¡Escudriñemos las escrituras todos los días!.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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