El problema de acercarse mucho.

 


Abraham, cuando fue llamado por Dios para separarse de su familia y de su tierra (Génesis 11:31-32 y 21:1), tuvo la feliz idea de llevarse consigo a su sobrino Lot. Este, no tenía el mismo corazón y sentir de su tío, por ello, en cuanto la oportunidad se dio, lo demostró. Hubo una pequeña disputa entre los pastores de Lot y los de Abraham, y fue cuando Abraham decidió que lo mejor era una separación (entre paréntesis, cuando nosotros no hacemos lo que tenemos qué hacer, separarnos de algo o de alguien, Dios lo hace por nosotros, pero duele más, o, es más dramático). Así, Lot, expone lo que había en su corazón, y toma las tierras que están más cerca de la perversa Sodoma (Génesis 13:11-13). Error más grande no pudo haber cometido, pues aunque él, aún, pudo guardar los mandamientos de Dios, lamentablemente, su esposa e hijas no. Pruebas, cuando los ángeles los sacan porque iba a ser destruida Sodoma, la esposa vuelve sus ojos en señal de nostalgia por lo que dejaba y la incertidumbre de a dónde iban en una clara falta de fe (Génesis 19:26). Y, sus hijas, aprendieron las costumbres inmorales de Sodoma, a tal grado que cuando pudieron se acostaron con su propio padre (Génesis 19:31-38). Comprendamos, acercarse mucho al mundo… es peligroso.

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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