Comensales o degustadores.
Vamos a un supermercado y casi que en cada pasillo
encontramos a una señorita que nos ofrece “degustar” una bebida, unos
bocadillos, un café, etc. Se hace con el fin de mostrar el producto que tienen
para que luego nos convirtamos en sus comensales asiduos. Muchos probamos esos
productos pero no los compramos por falta de gusto, por costos muy altos, etc.
En los espiritual Dios nos da degustaciones, nos permite vivir o ver vivir a
otros experiencias que son fuera de lo normal en éste mundo, como sanaciones por
ejemplo. El nos dice que toca a la puerta y llama para que le sigamos
(Apocalipsis 3:20). Vemos que él nos invita a que le sigamos, y, si lo hacemos
no sólo nos acompañará sino que nos mostrará sus secretos (Jeremías 33:3). Nos
promete qué si permanecemos con él, él permanecerá con nosotros (Juan 15:4-5).
Dios no nos quiere como “degustadores” de su amor y verdades, él nos desea como
“comensales” todos los días de nuestra vida aunque el proceso no nos guste, o, el
precio sea demasiado alto a pagar. El, todo lo que desea es que seamos
comensales honestos con él, no buca ni quiere comensales interesados.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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