Inocente o culpable.
Inocente: “Alquien que está libre de culpa”. Culpable:
“Responsable de un daño físico o moral”. Las escrituras dicen: “Es necesario
que el hombre (mujer) mueran una sola vez y luego de eso el juicio” (Hebreos
9:27). Aquí, Dios nos está mostrando al menos dos lecciones: 1- No existe la
reencarnación, nacemos, crecemos, vivimos, morimos y somos juzgados. Y 2- No
hay un lugar intermedio entre ésta vida y la otra. En el libro de San Lucas,
capítulo 16, vemos la historia de un rico y de un pobre que luego de su ciclo
de vida… mueren. En ningún momento las escrituras mencionan un lugar intermedio,
pues mientras que uno estaba gozando de una paz envidiable, el otro estaba
inmediatamente en tormentos. Es más, ambos estaban conscientes del lugar en
donde estaban (sin poder alguno de comunicación con éste lado de la vida). Por
lo tanto, no vale, no es cierto, que si alguien muere en condiciones que
“nosotros” creemos no correctas, se puedan realizar ritos para sacarlo de a
dónde fue a dar, o, de poder meterlo a donde nosotros quisiéramos que
estuviera. NO HAY. Al morir, el juez eterno dirá inocente o culpable, punto
(Mateo 25: 31-46).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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