Desde niños hemos sido engañados (Parte uno).

 


El primer consejo que Cristo da a sus discípulos, y, a nosotros a través de ellos es: “Mirad que no seáis engañados” (Mateo 24:4; Marcos 13:5; y Lucas 21:8). Pues bien, iniciemos: Desde niños nos enseñaron que Dios vivía entre cuatro paredes, cuando la escritura es clarísima: “Dios NO habita en templos hechos de manos humanas, sino que NOSOTROS somos el templo” (1ª. Corintios 3:16). También se nos enseñó qué: “El Bautismo es el Sacramento INSTITUIDO por Jesucristo para REGENERARNOS. Mediante él nacemos a una nueva vida, A LA DE HIJOS de Dios”, pues nacimos con el pecado original por culpa de Adán (Historia de la Iglesia, 3er curso, página 16, Editorial Edelvives, 1965). Para prueba de lo que nos dijeron nos bautizaron de niños, porque así, si moríamos en esa corta edad ya no iríamos al infierno (esto NO nos lo contaron lo vivimos en carne propia); cuando la escritura dice que “solamente” por Cristo somos salvos (Juan 3:16) Preguntas: ¿Cómo pudo Cristo instituir el bautismo, si Juan, su primo, ya bautizaba desde hacía meses cuando Cristo llegó al Jordán a bautizarse? (Juan 3:23) ¿Si el bautismo es para salvación, podríamos pensar entonces que Cristo también tenía el pecado original y por ello NECESITÓ salvación y por eso se tuvo qué bautizar? (Mateo 3:13-17). Fuimos religiosos por herencia, por imposición, por tradición, o, por cualquier otro motivo que se nos ocurra… pero NO por convicción.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El tomar la cruz… también incluía una corona de espinas.

Què làstima.

Era esquizofrènico o era una paràbola.