Hubo oscuridad.
La forma de dividir el día desde el punto de vista de
Israel era poner como hora primera, las seis de la mañana, cuando aclaraba el
día. Así, cuando las escrituras nos hablan de la hora “sexta” durante la
crucifixión de Cristo, entendemos que se referían al medio día, y que la hora
novena eran las tres de la tarde (Mateo 27:45-54). Se nos narra también, que
durante esas tres horas hubo oscuridad sobre toda la tierra (mismo verso). ¿Qué
significado tiene esa oscuridad? Veamos, al principio, en lo material, lo vemos
en Génesis (1:1), la tierra estaba no sólo desordenada sino en oscuridad. En lo
espiritual, nosotros cuando no tenemos un conocimiento (no nos referimos a algo
vago sino a tener una relación personal con Dios), estamos también en
tinieblas, el mundo es el mejor ejemplo de ello. En el principio una palabra de
Dios hizo que las tinieblas desaparecieran de la tierra; curiosamente el hombre
fue creado de esa tierra, y, el hombre vio la luz con las palabras de Cristo:
“Consumado es” al final de su vida (Juan 19:30). En ambas ocasiones, en el
principio cuando el hombre fue creado en perfección, y al final en la cruz,
podemos ver la obra amorosa de Dios.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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