Todos tenemos un Elam
El valle de “Elam
(Helam o Ela), fue el lugar en donde un filisteo llamado Goliat atemorizaba al
ejército de Israel, imaginemos eso, no a un hombre sino a un ejército completo,
HASTA QUE, llegó un joven valiente llamado David a desafiarlo, ante la
incertidumbre, reproche e incredulidad de sus hermanos, amigos, ejército y el
rey mismo (1ª. Samuel 17). Pero, hay algo que nadie tomó en cuenta, el respaldo
que ese muchacho tenía venía de lo más alto. No confiaba él en sus propias
fuerzas, sino en la fe que su Dios le había permitido acrecentar durante años
al cuidado de las ovejas. Este muchacho había vencido fieras, leones, osos,
etc. Confiando en la guía de Dios (1ª Samuel 17:34-35). La historia, todos la
sabemos que David venció a Goliat. Así nos sucede en vida a nosotros, si
confiamos en nuestra propias fuerzas, opiniones o decisiones, seremos vencidos
en ese valle de Elam (el cuál todos tenemos que pasar tarde o temprano), pero,
si confiamos en Dios saldremos victoriosos aunque nadie crea en nosotros.
Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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