Si es selección divina… Entonces ¿El libre albedrío?
Ayer vimos que es Dios quien entrega en manos de Cristo a
quienes él ha “seleccionado” (Se ve en Abraham, Josué 24:1-4; en Jacob, Romanos
9:13; en el pueblo de Israel, Malaquías
1:2-3; en Moisés; Exodo 3:1-10; en los reyes del pueblo unido de Israel Saúl,
David y Salomón, 1ª Samuel 9:10, 1ª Samuel 16:12-13 y 1ª Crónicas 22:9-10
respectivamente; y, hasta en Judas, Juan 17:12. Entonces surgen las dudas: ¿Si
es Dios quien nos elige, por qué o para qué oramos o intercedemos por otros que
no van a ser salvos? ¿En dónde queda el libre albedrío tan famoso en las
escrituras?. Veamos algunas escrituras: “Yo estoy a la puerta y llamo, si
alguno (el que quiere, libre albedrío) oye mi voz, yo cenaré con él”
(Apocalipsis 3:20); veamos otro verso: “Dios, ha dado a su Hijo para que todo
aquél que en él crea (el que quiera, libre albedrío) sea salvo” (Juan 3:16).
Otro más, “al ver lo duro de la palabra, muchos de sus discípulos se retiraron
y ya no andaban con él” (Juan 6:66). Entendamos algo: Dios envió a su Hijo para
ser sacrificado por TODOS; cuando él vino NOS llamó a TODOS; pero, muchos, al
ver que la vida del creyente NO ES LO QUE LA RELIGIÓN PINTA, se retiran por
voluntad propia (libre albedrío), y muchos, ni siquiera le abren la puerta
cuando él toca (libre albedrío). ¿Entendamos entonces, que el libre albedrío sí
existe, pues nosotros decidimos si seguirle o no, al ser elegidos o llamados?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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