El ya sabìa quien era.

 


 

Ha habido gran debate entre quienes seguimos a Cristo, sobre cuándo él se entera de quién era y a qué había venido al mundo. Las escrituras son exageradamente claras a ese respecto cuando las estudiamos o las analizamos, no sólo cuando las leemos o escuchamos ligeramente. Veamos, Un ángel se le presenta a María diciéndole los planes de Dios, o sea, en pocas palabras, María sabía qué clase de persona era a quien iba llevar en gestación en su vientre (Lucas 1:30-32). José, recibe un mensaje en sueños que le indica quién es el niño que María lleva dentro y de dónde procese (Mateo 1:20). Al presentar al niño en el Templo, dos personas dan testimonio de quién es ese niño: Un anciano llamado Simeón y una anciana llamada Ana, quien era profetiza (Lucas 2:22-40), situación que Jesús tuvo que haberse enterado al ir creciendo. Por si eso no fuera suficiente testimonio, se nos narra el pasaje en el cuál, a sus escasos 12 años, el niño asombra a los ancianos de la Ley en el Templo durante una pascua (Lucas 2:41-51). Allí, las palabras del niño no dejan lugar a duda alguna sobre si él sabía quién era o no: “No sabéis, que en los negocios de MI PADRE he de estar” (Lucas 2:49). 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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