Qué quieres que te haga.

 

 

Durante toda la escritura vemos un patrón muy lindo en la relación que Dios desea tener con el ser humano. ¡Siempre! Él pregunta, ¿si deseamos o no?. Jamás impone, pudiéndolo hacer. Veamos: Cristo se encuentra con un ciego en Jericó, y le hace una pregunta que resulta un poco irónica: ¿Qué deseas que te haga?, por simple lógica uno piensa, pues que recobre la vista, pero el hecho en sí, es para demostrarnos que Él nunca hará algo que nosotros no queramos que haga con nosotros. No porque él no tenga capacidad de hacerlo sino porque no es su intención hacerlo. Alguien preguntará aquí: ¿Entonces porque nos vienen sufrimientos sin que nosotros los pidamos o autoricemos? Eso es sencillo de responder si realmente le conocemos: “Porque es parte del proceso de los ELEGIDOS” (Juan 6:44), veamos algunos pasajes de las escrituras: Hechos 14:22: “Por MUCHOS padecimientos es necesario entrar al reino de los cielos”. Otro más, Mateo 16:24: “TOMA tu cruz y sígueme”. Y un último, Juan 16:33: “En el mundo tendréis AFLICCION, pero no temáis, yo he vencido al mundo”. Todas éstas expresiones, Cristo no se las dijo a quienes querían ser parte del mundo y del pecado, las dijo a quienes le seguimos… a los ELEGIDOS (Juan 17:12 y 18:9).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

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