Por los juicios se aprende justicia.

 


 

Cuando en las escrituras hablamos de los “juicios” de Dios, NO necesariamente estamos hablando de un Juez que dicta sentencia debido a las pruebas que ha presentado un fiscal contra un acusado. Estamos hablando de los “pensamientos” que Dios tiene para con alguien o un grupo en particular. Lo vemos reflejado en el capítulo 26 de Isaías en los primeros versos. Nos habla primeramente de que Ël (Dios) guarda en completa paz a los justos, y nos explica quiénes son esas gentes justas: “Los que guardan su verdad” (verso 2). Pero también nos explica que humillará a los que se exaltan (verso 5). Es aquí, en donde más adelante nos habla de qué hará con éstos últimos, traerá juicios (pero entendamos NO son sentencias, son pruebas ú obstáculos) sobre ellos para que tengan la oportunidad de arrepentirse y aprendan justicia (verso 9). ¿Acaso no fue así como muchos hemos llegado a sus pies, convencidos que no hay otro camino a la completa paz, como lo dice el verso 3? La gran mayoría de los que hoy somos creyentes, hemos venido a sus pies luego de una larga temporada de fracasos, penas, angustias, o pago de consecuencias por malas decisiones, que NO han sido “juicios de sentencia sino oportunidades”. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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