No dejes a medias tus proyectos

 


Hay ocasiones en las cuales los proyectos que queremos realizar se quedan a medias, es más, es casi como un “defecto” en muchos de nosotros. Desde el principio de los tiempos vemos que la “decisión” de empezar algo y llevarlo a término es difícil por una u otra situación. En ocasiones los emprendimientos no son buenos, como lo vemos en la construcción de la famosa torre de Babel, y es Dios quien NO permite que el proyecto se termine (Génesis 11:6-8). El Rey David quiso hacer un templo para el Señor, pero el Señor se lo impidió por haber derramado mucha sangre (1ª Crónicas 22:8). Moisés no entró a la tierra prometida como era su deseo y propósito porque desobedeció a Dios (Deuteronomio 1:29-46). Salomón, sin embargo, sí pudo terminar lo que inició, el templo, pues lo hizo bajo obediencia y guía de Dios (1ª Reyes 9). Cristo, tardó tres años y medio en preparar a sus discípulos para la evangelización del pueblo (ver los 4 evangelios); y luego vemos al apóstol Pablo que se tardó muchos años preparándose como fariseo (Hechos 23:6), y luego 13 o 14 años más en el evangelio de Jesucristo (Gálatas 1:7, 12 y 18). Como podemos ver, para no dejar a medias los proyectos, tienen que ser bajo varias condiciones: 1- Tiene que ser el proyecto de Dios… no el nuestro, 2- Tenemos que seguir sus instrucciones… no nuestros instintos; 3- Reconocer el tiempo del Señor… no el nuestro.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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