Ese vacío que todos llevamos dentro.
El ser humano puede estar rodeado de todas las comodidades
posibles, pero, siempre tendrá un vació en la vida. Una prueba: Adán en el Edén
tenía de todo, pero nos dice la escritura: “No es bueno que el hombre esté
sólo… le haré ayuda idónea” (Génesis 2:18). Podríamos decir que la existencia
del ser humano es como un rompecabezas al que le falta una pieza. En Adán esa
pieza era una pareja idónea, en cada uno de nosotros será algo diferente como
falta de salud; soledad o compañía excesiva, limitación económica;
frustraciones; decepciones; obstáculos muy fuertes para lograr las metas, etc.
Sin embargo, Dios en su infinita sabiduría y misericordia nos dice: “Venid a mí
todos los que estáis cansados y agobiados” (Mateo 11:28); “Sé fuerte y
valiente, porque YO iré contigo” (Deuteronomio 31:6); “Ni ángeles ni demonios
podrán separar mi amor por ti” (Romanos 8:38); “Como una madre consuela a su
hijo… así te consolaré YO a ti” (Isaías 66:13). Ciertamente todos tenemos una
pieza que nos hace falta en ese rompecabezas que somos, pero si alguien está
consciente de ello es nuestro amado Dios. No desmayemos que Él no nos
dejará.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
Comentarios
Publicar un comentario