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Mostrando las entradas de febrero, 2026

Qué podemos hacer como creyentes y qué no.

    Una de las preguntas primarias que nos hacemos cuando somos nuevos creyentes es: Y, ahora, ¿qué puedo o qué no puedo hacer en mi vida? Si el líder que nos llevó a los pies de Cristo es entendido en la materia y no improvisado, debe saber que nos tiene que inculcar una de las primeras condiciones de vida que Dios le dio a su pueblo: “Cuando entres a la tierra prometida, NO haréis como hacen en Egipto (mundo); ni haréis como hacen en tierra de Canaán” (los enemigos de la carne, Levítico 18:1-3). Ahora bien, establezcamos algo primero: Egipto representa a la maldad del mundo (Apocalipsis 11:8). Y Canaán, todo lo que un seguidor de Cristo NO debe hacer, pues recordemos que los pobladores de esa tierra eran los descendientes de Cam, padre de Canaán quien recibió la “maldición” por parte de Dios, por haber, su padre, descubierto la desnudes de Jacob (Génesis 9:22 y 25). Así, las siete tribus que vivían en Canaán tenían prácticas que ofendían a Dios, verbigracias:   Inmo...

No dijo a dónde sino a quién

    Cuando en la vida cotidiana y laboral nos va bien, en la última persona que pensamos (generalmente) es en Dios. Cuando todo nos está saliendo según nuestros planes, cuando todo está muy a favor nuestro, el orgullo y la vanidad no nos permiten entender que si estamos como estamos es porque Dios lo ha permitido. Las escrituras nos dicen: “El (Dios) cambia los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes” (Daniel 2:21). Imagínese usted, si Dios es totalmente soberano para poner a un rey, sea éste benévolo y bondadoso, o, por el contrario, dictador y perverso, cómo no va a controlar nuestras vidas, nuestra salud, nuestras finanzas, nuestro entorno, etc.. Así, un día de tantos en las clases de preparación que Cristo les dio a sus discípulos, les pregunta: ¿Dado, que muchos de los que me siguen, ya no quieren hacerlo porque ésta vida es dura y no es lo que pensaron, queréis iros también vosotros? (Juan 6:67). Y Pedro respondió algo importante, pues NO dice: ¿A dónde iremo...

Los muertos oirán su voz

  En las escrituras leemos: “Porque el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” (Juan 5:21). Y un poco más adelante expresa: “Viene la hora, y ahora es, cuando los MUERTOS oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán” (Juan 5:25). Preguntamos: Si el ser humano más sabio que ha habido, Salomón, dijo: “Los MUERTOS nada saben, y, nunca más tendrán paga en todo lo que se hace debajo del sol” (Eclesiastés 9:5). ¿Entonces cómo los MUERTOS podrán oír la voz de Dios? Cristo mismo nos lo explica: “Yo soy la vida, nadie va al Padre si no es por mí” (Juan 14:6). Y, en otra oportunidad dijo: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos” (Lucas 9:60 y Mateo 8:22). Esta última expresión se la dijo a un DISCÍPULO (imaginemos eso, un discípulo, ¿cómo entonces no aplicará para nosotros?) que su padre aún no había muerto ni estaba por morirse. ¿Qué implicaba? Que Cristo en su función de profeta le estaba diciendo que TODO el que cami...

El pecado que no se mira.

  Juzgamos el pecado por lo que vemos, pero, ¿Y lo que no vemos? Señalamos a una persona porque le vimos tirado en una banqueta borracho o consumiendo drogas, pero, ¿Y el que vemos bien arreglado en la calle, y en secreto es alcohólico o consume las mismas drogas? A ese no lo censuramos. Censuramos a la mujer que vemos con otros hombres en la calle, pero, ¿Y la que se mete solamente con otro, pero en secreto? Las escrituras nos dicen: “Toda alma que pecare… esa morirá” (Ezequiel 18:20). Ahora bien, ¿Peca solamente el que vemos, o también el que no vemos? ¿Es pecado solamente cuando nos ven, o también lo es cuando estamos solos? El apóstol Juan nos enseña en el capítulo 5 y verso 14 de su evangelio lo que Cristo le dijo a alguien paralítico desde hacía 38 años: “Vete… y no peques más”. Preguntamos: ¿El hombre había estado expuesto al público; en un lugar público; rodeado de personas las 24 horas de los 7 días de todos esos años ¿En qué pecó? ¿Cómo pecó? Pecó muy seguramente en lo ...

Rey, Maestro, y Profeta.

    ¿Por qué el ministerio de nuestro Señor Jesucristo fue tan completo? Pues porque cumplió con todas las características que necesitaba ese ministerio. El fue REY, MAESTRO Y PROFETA al mismo tiempo. REY: Unos magos (sabios de oriente)   llegan diciendo: ¿En dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? (Mateo 2:1-2). El fue MAESTRO: “Y entrando en Capernaum, se admiraban de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad” (Marcos 2:21-22). Y fue PROFETA: “El día que conoce a uno de sus futuros discípulos, Natanael, no solamente le dice: Cuándo lo conoció estando bajo la higuera (Juan 1:48), sino le da una profecía: “Verás el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre” (Juan 1:50)… pero, ¿cuándo se cumplió esa profecía?, tres años y medio después en Hechos 1:9: “Y viéndolo sus discípulos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos… Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, se pusieron ...

El dinero no quita el hambre.

    Todo ser humano diligente y con deseos de superación trabaja para alcanzar esos sueños muy naturales. Así, de una u otra forma, todos cumplimos como varones la “sentencia” que Dios le diera a Adán en el Edén: “Y te ganarás el pan, con el sudor de tu frente” (Génesis 3:19). Y, las damas, alcanzarán el sueño de ser madres, pero, con mucho dolor: “Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces” (Génesis 3:16). En otro orden de ideas, muchos líderes por intenciones ocultas, enseñan y ofrecen (a título personal) a sus ovejas qué: “El día que vengan a los pies de Cristo, TODAS sus penas y angustias se acabarán”. NO fue ni es eso lo que nos enseña la escritura. Veamos, Abraham se nos dice que era RICO EN GRAN MANERA, pero pasó hambre y tuvo que ir a Egipto (Génesis 13:2 y 12:10 respectivamente). ¿Quién entonces nos garantiza que no padeceremos penas, angustias, limitaciones, y hasta posiblemente hambres (sí, hambres en plural)? Si Cristo mismo dijo: “En éste mundo te...

Cuánto tiempo hay que orar por algo o por alguien

    Como creyentes, tenemos la fe que: La promesa de Dios de escuchar las oraciones de sus hijos son efectivas. Es por ello, que cuando queremos algo o necesitamos algo, oramos a Dios para poder alcanzarlo. Así, vemos en la historia que una de las promesas a Abraham, era una descendencia propia, Abraham entonces ora, pero tiene que esperar 25 años para ver el cumplimiento (Génesis 12:4 y 21:5). Moisés recibe la promesa que él sacará al pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto, pero para ello, tuvo que prepararse por 40 años en el desierto (Éxodo 2 y 3). José oraba a Dios luego de ser vendido por sus hermanos, pero tuvo que esperar 13 años antes de tener una respuesta (Génesis 41:46). Juan el bautista tuvo que esperar 30 años para poder iniciar su ministerio (Lucas 1:26-36). Entonces, la pregunta obligada para nosotros es: ¿Pretendemos, ser escuchados y ser complacidos a la primera oración que hagamos? Si TODOS los hombres de fe tuvieron que esperar un tiempo para ver el c...

Se oye bonito… pero nada más.

  Alquien nos dice: La familia de sutano tuvo un accidente, el esposo falleció; la esposa está grave en el hospital; y los niños están ahora mismo donde una tìa porque no hay quien los cuide. Y pronto escuchamos: “Hay que orar por ellos”, o “Vamos a orar por ellos”. ¡Se oye tan bonita la expresión!. Pero, días después preguntamos cómo siguió la familia de Don fulano, y la respuesta es ¿quiènes?. ¿Por què pasa eso? Porque esas palabras se oyen BIEN BONITAS, pero pocos las cumplen. La intercesión no es un ministerio que salga en las páginas de los diarios ni en los noticieros de televisión… pero es un ministerio importante. Y es un ministerio mejor llevado que muchos de pùlpito, en donde la deshonra a Dios es mucho pero mucho más fácil que suceda. No digamos a la ligera ORAREMOS, o HAY QUE ORAR, si no estamos dispuestos a hacerlo o sólo se lo vamos a encargar a otro. Eso es una doble moral; es un fariseísmo descarado; es un engaño a nuestra espiritualidad, y, a la de los demás. Si ...

Entonces… ¿Para què lo dijo?

    Desde el siglo 4º de nuestra era a estos días, hay una insistencia que ya se volvió creencia: “Si usted no se reúne entre cuatro paredes, usted NO pertenece a la Iglesia de Dios”. ¿Sabìa usted que durante 312 años aproximadamente, TODA persona que declaraba públicamente que seguía a Cristo; que se decìa era cristiano; que era creyente en lo que NO fuera una tendencia politeísta (seguir a muchos dioses)…ERA ASESINADO por el Imperio Romano? ¿Sabìa usted que aún hay evidencias que en las catacumbas eran los lugares “escondidos” en donde se reunían los creyentes? ¿Sabìa usted que en los 40 dìas luego de la resurrección, ni Cristo ni los discípulos asistieron a sinagoga alguna? Quizàs, y tan sólo decimos quizás, por ello el Señor nos dejó escrito: “Acercaos confiadamente al trono de misericordia” (Hebreos 4:16). Y, para acercarnos “confiadamente” a ese trono NO necesitamos reunirnos con dos o tres mil personas entre cuatro paredes, pues Dios está en todos lados. Ese trono d...

Los Sherpas.

    Una de las metas más codiciadas por los alpinistas es poder escribir su nombre en el libro que lleva la cuenta de quién ha podido llegar a la cumbre del Monte Everest en la Cordillera del Himalaya, con sus impresionantes 8,848 metros de altura, no son muchos los que lo han logrado. Para poder alcanzar la cumbre, un alpinista debe entrenar muchos años, invertir muchos recursos, y contratar un guía, esos guìas se llaman Sherpas. ¿Sabìa usted que hay Sherpas que han subido la montaña casi cien veces, y que sus nombres son desconocidos?. Bien, el punto al que queremos llegar es el siguiente: En lo espiritual estamos llamados a escalar al reino de los cielos (Colosenses 3:2); pero, para poder alcanzar esa cumbre necesitamos invertir muchos recursos y sacrificar mucho (nuestro yo), y, elegir un guìa (nuestro Sherpa espiritual). Ahora bien, subiendo el Everest en la medida que elijamos al mejor guía (Sherpa) estaremos más seguros en la caminata. En lo espiritual, ese guía se ll...

Señor: Danos la gracia para dejar de ser asì.

    En el libro del Exodo del pueblo de Dios (Israel) hacia la tierra prometida, vemos muchas lecciones importantes para nuestra caminata personal con Cristo. Pues él nos saca del mundo (Egipto) para llevarnos a la tierra prometida (Su Reino). En una de tantas anécdotas que se nos narra en ese camino en el desierto vemos una queja de los israelitas: “Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos” (Exodo 16:3). El pueblo estaba “cansado” de estar protegido del calor del día y del frìo de la noche en el desierto; estaba “cansado” de saborear el milagro del manà caido del cielo… y entonces se quejan. No pudieron entender en 40 años la “visión y la fe de su líder Moisès, quien se mantenía como viendo al invisible” (Hebreos 11:27). ¿Cuàntas veces hemos nosotros sido como ese pueblo? ¿Cuàntas veces dejamos en claro con nuestras actitudes lo que ese pueblo le daba a entender a Dio...

Ninguno nace sólo para ser enterrado.

    Adàn… multiplícate y sojuzga la tierra (Gènesis 1:22); Abraham… y harè de tì una gran nación (Gènesis 12:2); Moisès…te enviarè a Faraòn para que saques a mi pueblo de Egipto (Exodo 3:10); Cristo… saldrá una vara del tronco de Isaì, y un vàstago retoñarà sus raíces… para salvar a mi pueblo (Isaìas 11:1). Judas… el cumplimiento de Zacarìas 11:12 que dice: “Si te parece bien, dad mi paga como salario, 30 piezas de plata”. ¡Nadie, escuchemos bien, nadie, viene a èsta tierra solamente para ser enterrado!. Todos tenemos una tarea en los planes de Dios. Creamos o no creamos en Dios, estamos dentro de sus planes como las líneas del tren están en los planes de los dueños de compañías de tren. Ellos (los dueños de los trenes), saben en dónde deben pasar y en donde no; saben por què deben pasar o por què no; saben la hora perfecta en la que deben pasar y en la que no. Asì somos nosotros en la mano de nuestro alfarero… él sabe para què oficio nos está diseñando. Selah.   ...

Las malas palabras… ¿Segùn quién?

    Hemos conocido en el camino del Señor fariseos de fariseos, conocimos a uno que para él cualquier palabra fuera de tono era una “mala palabra” que no debía pronunciarse en público, y menos desde un pùlpito, como por ejemplo “nalga; estùpido o maldito”. Sabìa usted que en la escritura se menciona que el rey de Asiria llevarìa con las “nalgas al desnudo” a los cautivos (Isaìas 20:4). Sabìa usted que en hebreo las palabras Nabal y Kesil que se traducen como “insensato” significan estùpido y necio (1ª Samuel 25:25 y Salmo 92:6, 107:17 y Proverbios 1:7); Sabìa usted que Cristo dijo que los “malditos” serán echados al fuego eterno (Mateo 25:41-46). Ahhh, pero esos fariseos, son los primeros en “descalificar” a una oveja que primero le de ofrendas a los papás que a él, cuando Cristo señaló a los fariseos antiguos dicièndoles: “Pero vosotros (los religiosos) decìs: “Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbàn (mi ofrenda a Dios) todo aquello con lo que pudiera ay...

Cuàndo dejamos la autocompasión.

    Todos en algún momento de la vida cometemos el error de la “autocompasión”. Es muy fácil darnos cuenta de ello. Alguien nos cuenta que pasó mala noche, y en lugar de preguntarle cuál pueda haber sido el motivo; que cómo se siente; que en què podemos ayudar… la respuesta es: ESO NO ES NADA; TE COMPRENDO… porque, a mì me duele esto; aquello; el otro día me pasó tal cosa; tengo una prima que padece lo mismo y no se le quita con anda, etc. NO hemos aprendido a ESCUCHAR, sólo nos gusta que nos escuchen. Estudiando las escrituras, podemos encontrar la solución a èste problema: “Todos los elegidos de Dios NO tienen otra opción que hablar con Dios”, vea el caso de Elìas, quien creyó ser el ùnico (1ª Reyes 19:10); vea el caso de Ezequiel, quien no pudo llorar su dolor más grande (Ezequiel 24:15-18); el caso de Jeremìas fue el único profeta de su tiempo que profetizò cautiverio, por 23 años lo hizo, y nadie le creìa (Jeremìas 25:1-3). Cuando alguien nos cuente sus penas ESCUCHEM...

Señor: ¿Por què camino sólo?

  Cuàntas veces alguien se ha preguntado: ¿Señor, por què camino sólo? Es por dos razones: Una, porque NO ha entendido que es un “elegido”; y dos, porque NO ha entendido que el camino es estrecho (Mateo 7:13-14). El camino es “estrecho” porque el único camino es “Cristo”, él mismo lo dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). Y, ese camino NO es fácil, porque implica algo que TAMPOCO se ha entendido: “El que NO toma su cruz y me sigue….NO es mi discípulo” (Mateo 10:38). Y ¿Por què NO se ha entendido ese mensaje TAN claro y sencillo?   Por la misma razón del rechazo a Cristo hace dos mil años: “Porque los mercaderes han convertido la casa de oración en un comercio”, y, en ese sentido, engañan a las ovejas diciéndoles que “media vez entren al cuerpo de Cristo, sus problemas se acabaràn”. ¡MENTIRA!, Cristo dijo: “En el mundo tendréis tribulación” (Juan 16:33); más adelante el apóstol Pablo dice: “Què nos separarà de Cristo…tribulación, angustia, persecuciòn, ham...

Remordimiento.

  Remordimiendo significa: “Pesar interno que queda después de realizar lo que se considera una mala acción”. La escritura nos muestra varios momentos de “remordimiento” que NO es lo mismo que “arrepentimiento” en la vida de las personas. Veamos, algunos casos: Los hermanos de Josè, cuando 15 o 20 años después de haber vendido a Josè, lo encuentran en Egipto y tienen “remordimiento” porque saben que “por haber actuado mal, ahora, estaban pasando grandes angustias (Gènesis 42). Vemos a un Pedro, con “remordimiento” porque lo que le dijo su Señor que iba a pasar pasó, y esa misma noche le había negado Mateo 26). Vemos a Judas, con gran “remordimiento” porque había vendido a su Señor (Mateo 26). Ahora bien, ELLOS, no eran la excepción a la regla… como tampoco lo somos nosotros. Cada vez que hacemos algo “indebido”, la vida y las consecuencias se encargan de hacernos “recordar” lo que hicimos, por què lo hicimos, para què lo hicimos… y sobre todo, que mejor NO lo hubiéramos hecho. Me...

Mejor no lo recitemos.

  “Padre nuestro que estàs en el cielo…hàgase TU voluntad asì en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:9-13). Cada vez que REPETIMOS el llamado “Padre Nuestro”, asì como reconocemos que él está mucho más alto que nosotros, y, por ello decimos: “Que estàs en los cielos”; también reconocemos su soberanía, por ello decimos: “Hàgase TU voluntad asì en los cielos como en la tierra”. Ahora bien, si cada vez que vivimos un evento “desagradable” para nosotros, pero “planificado” por èl precisamente para nosotros; si realmente creemos que SU palabra es la verdad y que nos prometió “Que todo lo que nos suceda es para nuestro bien” ¿Por què, nos quejamos? Sì vamos a declarar el Padre Nuestro con fe, entonces, ACEPTEMOS lo que nos viene, sea esto, un poco desagradable por un tiempo. O, de lo contrario, dejemos de declararlo.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Hasta la mitad del reino… o todo el reino.

    Estudiando las escrituras encontramos èsta expresión de “entregar hasta la mitad del reino” en dos ocasiones: El rey Asuero ofreciéndoselo a la reina Ester (Ester 5:3); y el rey Herodes ofreciéndoselo a la Hija de Herodìas (que según la historia se llamó Salomè) (Marcos 6:23). Y, en otras dos ocasiones encontramos que se ofrece TODO el reino: Cuando satanàs tienta a Cristo (Mateo 4:9), y cuando el Espìritu Santo guía al apóstol a informarnos: “y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo”… PERO, hay un detalle que los “mercaderes de la fe”, aquellos que han convertido “la casa de oración de Dios en cueva de ladrones” NO NOS CUENTAN, y es què: “Si, y sólo sì… en verdad PADECEMOS con él, entonces recibiremos ese reino” (Romanos 8:17). Sì, a través de la historia más de una vez se ha ofrecido medio reino o reino entero a alguien. Hoy, de la decisión de cada uno de nosotros depende si tomamos lo malo, que es pasajero; o, por el contrario, ...

Saber pero no entender.

    El conocimiento nos ayuda a salir adelante en la vida, asì como la falta de él nos la puede complicar, al menos eso es lo que las escrituras dicen: “Mi pueblo, dice el Señor, perece (muere) por FALTA de conocimiento” (Oseas 4:6). Ahora bien, es no sólo importante tener “conocimiento” sino también tener “entendimiento”. De muy poco nos serviría tener el conocimiento que en un trasatlàntico proveen chalecos salvavidas para los pasajeros, si no hay personas que nos instruyan cómo saber usarlo en caso de una emergencia. Eso nos sucede en lo espiritual cuando solamente nos quedamos con lo que nos enseña èste o aquèl maestro, si nosotros no nos metemos en intimidad con Dios para saber què significa “para nosotros” esa palabra. Pues también hemos de mencionar que cada uno tenemos una asignación que nadie puede cumplir. Pedro para negar al Señor; Judas para venderle; Juan para amarle; Felipe para obedecerle con una fe inquebrantable… y todos para dar la vida por él.   ...

Era religioso… pero no era salvo.

    Su aspecto infundìa respeto; su vestimenta honra; su forma de vida parecía un buen ejemplo a seguir; su cìrculo más cercano era, aparentemente, como él, y, por la gran estima que había alcanzado, todos, pupilos y no pupilos consideraban sus enseñanzas, sus respuestas y sus consejos como muy sabias. Sin embargo, un día escucha a un personaje que NO cumplía ninguna de esas cualidades, y, le intriga tanto, que pide una reunión “secreta” con él. Luego de la conversación termina humillado, arrepentido y con más dudas que respuestas. Sì, aquèl hombre que hasta ese momento era considerado y se consideraba a sì mismo como sabio e importante, recibe una lección muy sencilla: “Acaso, tú, eres maestro de Israel… y no sabes estas cosas Nicodemo” (Juan 3:10). ¡Cuàntos de nosotros por llevar 20, 25 ò más años en los caminos del Señor, hemos creído que merecemos honra, y que cada vez que hablamos decimos TODA la verdad! Entendamos algo sencillo pero muy importante: “Asistir o ser par...

Les creemos porque estuvieron en el cielo (Parte final)

    “Creed en mì, porque yo soy el camino, la verdad, y la vida… y nadie viene al Padre sino es por mì”, palabras dichas por Cristo, quien venìa del cielo (Juan 14:1-14). “Cristo, quien murió, y que además, está sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros” (Romanos 8:34). Por estas declaraciones es que los que nos llamamos creyentes, tenemos la fe y la certeza que Dios no solamente nos escucha, sino nos responde y nos cuida desde arriba. Porque personas, seres vivos, seres que dieron un testimonio de vida impecable, y què, estuvieron y están en el cielo actualmente en la presencia de Dios (los apóstoles Pablo, Juan y nuestro Señor Jesucristo)… nos incitan a que vivamos una vida sana, limpia, luchando por alcanzar cada día más lo espiritual y dejemos cada día más lo material… porque hay galardones más preciados y preciosos después de èsta vida. ¡Animo!, las leves aflicciones de èsta vida NO SON NADA para los galardones que nos esperan (2ª Corintios 4:17). ...

Les creemos porque estuvieron en el cielo (Parte dos)

    “Fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros… y fueron juzgados cada uno según sus obras.   Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15). Estas otras palabras fueron dichas por alguien que ESTABA en ese momento en el cielo, el apóstol Juan (Apocalipsis 4:1). Es por ello, que los que nos llamamos creyentes, estamos seguros que hay un galardón llamado cielo y un castigo llamado infierno después de èsta vida. Porque alguien que estuvo en las esferas celestiales lo viò siglos antes que vaya a suceder, por ello le encargaron la tarea de escribir el Apocalipsis. Las obras que están escritas en los libros no son las que nos van a salvar, ellas tan sólo marcan el galardón a recibir. Serà nuestra fe, nuestro amor, nuestra entrega al Cristo que se sacrificò por nosotros en la cruz, quien nos salve. Pero el galardón a recibir, ese sì depende de lo que hagamos, cómo lo hagamos y para ...

Les creemos porque estuvieron en el cielo (Parte uno).

    “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.   Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1ª Tesalonicense 4:16-17). Palabras dichas por el Apòstol Pablo, quien también dijo: “Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años fue arrebatado hasta el tercer cielo.   Y conozco al tal hombre que fue arrebatado al paraíso” (2ª Corintios 12:2-4). Los que nos decimos creyentes, tenemos la seguridad que Dios en algún momento de la historia (no muy lejano por cierto), vendrà por su gente, por su verdadera iglesia (que por cierto NO es necesariamente la que se encierra entre cuatro paredes). ¿Por què lo creemos? Porque nos lo dijo “alguien” que estuvo en la esfera celestial y viò los acontecimientos por venir. Y, què, c...