Ninguno nace sólo para ser enterrado.
Adàn… multiplícate y sojuzga
la tierra (Gènesis 1:22); Abraham… y harè de tì una gran nación (Gènesis 12:2);
Moisès…te enviarè a Faraòn para que saques a mi pueblo de Egipto (Exodo 3:10);
Cristo… saldrá una vara del tronco de Isaì, y un vàstago retoñarà sus raíces…
para salvar a mi pueblo (Isaìas 11:1). Judas… el cumplimiento de Zacarìas 11:12
que dice: “Si te parece bien, dad mi paga como salario, 30 piezas de plata”.
¡Nadie, escuchemos bien, nadie, viene a èsta tierra solamente para ser
enterrado!. Todos tenemos una tarea en los planes de Dios. Creamos o no creamos
en Dios, estamos dentro de sus planes como las líneas del tren están en los
planes de los dueños de compañías de tren. Ellos (los dueños de los trenes),
saben en dónde deben pasar y en donde no; saben por què deben pasar o por què
no; saben la hora perfecta en la que deben pasar y en la que no. Asì somos
nosotros en la mano de nuestro alfarero… él sabe para què oficio nos está
diseñando. Selah.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa
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