Era religioso… pero no era salvo.

 


 

Su aspecto infundìa respeto; su vestimenta honra; su forma de vida parecía un buen ejemplo a seguir; su cìrculo más cercano era, aparentemente, como él, y, por la gran estima que había alcanzado, todos, pupilos y no pupilos consideraban sus enseñanzas, sus respuestas y sus consejos como muy sabias. Sin embargo, un día escucha a un personaje que NO cumplía ninguna de esas cualidades, y, le intriga tanto, que pide una reunión “secreta” con él. Luego de la conversación termina humillado, arrepentido y con más dudas que respuestas. Sì, aquèl hombre que hasta ese momento era considerado y se consideraba a sì mismo como sabio e importante, recibe una lección muy sencilla: “Acaso, tú, eres maestro de Israel… y no sabes estas cosas Nicodemo” (Juan 3:10). ¡Cuàntos de nosotros por llevar 20, 25 ò más años en los caminos del Señor, hemos creído que merecemos honra, y que cada vez que hablamos decimos TODA la verdad! Entendamos algo sencillo pero muy importante: “Asistir o ser parte de un grupo; juntarnos con quienes creen lo mismo que nosotros; aparentar santidad delante de los incrédulos, nos podrá hacer religiosos, pero NO NOS HACE SALVOS. Solamente el creer en Cristo, vivir la cruz sin queja ni autocompasión… nos hace realmente creyentes (Mateo 16:24). Selah

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Era esquizofrènico o era una paràbola.

Què làstima.

El amor versus el interés