Se oye bonito… pero nada más.
Alquien nos dice:
La familia de sutano tuvo un accidente, el esposo falleció; la esposa está
grave en el hospital; y los niños están ahora mismo donde una tìa porque no hay
quien los cuide. Y pronto escuchamos: “Hay que orar por ellos”, o “Vamos a orar
por ellos”. ¡Se oye tan bonita la expresión!. Pero, días después preguntamos
cómo siguió la familia de Don fulano, y la respuesta es ¿quiènes?. ¿Por què
pasa eso? Porque esas palabras se oyen BIEN BONITAS, pero pocos las cumplen. La
intercesión no es un ministerio que salga en las páginas de los diarios ni en
los noticieros de televisión… pero es un ministerio importante. Y es un
ministerio mejor llevado que muchos de pùlpito, en donde la deshonra a Dios es
mucho pero mucho más fácil que suceda. No digamos a la ligera ORAREMOS, o HAY
QUE ORAR, si no estamos dispuestos a hacerlo o sólo se lo vamos a encargar a
otro. Eso es una doble moral; es un fariseísmo descarado; es un engaño a
nuestra espiritualidad, y, a la de los demás. Si no estamos dispuestos a
utilizar nuestro tiempo para bendecir a otros NO seamos falsos en decir algo
que, solamente, se escucha bonito…. Pero nada más.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa
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