Los Sherpas.
Una de las metas
más codiciadas por los alpinistas es poder escribir su nombre en el libro que
lleva la cuenta de quién ha podido llegar a la cumbre del Monte Everest en la
Cordillera del Himalaya, con sus impresionantes 8,848 metros de altura, no son
muchos los que lo han logrado. Para poder alcanzar la cumbre, un alpinista debe
entrenar muchos años, invertir muchos recursos, y contratar un guía, esos guìas
se llaman Sherpas. ¿Sabìa usted que hay Sherpas que han subido la montaña casi
cien veces, y que sus nombres son desconocidos?. Bien, el punto al que queremos
llegar es el siguiente: En lo espiritual estamos llamados a escalar al reino de
los cielos (Colosenses 3:2); pero, para poder alcanzar esa cumbre necesitamos
invertir muchos recursos y sacrificar mucho (nuestro yo), y, elegir un guìa
(nuestro Sherpa espiritual). Ahora bien, subiendo el Everest en la medida que
elijamos al mejor guía (Sherpa) estaremos más seguros en la caminata. En lo
espiritual, ese guía se llama Cristo, él ha subido esa montaña espiritual no
cientos sino miles de veces. ¡Ese es el guía que nos conviene seguir!. El que
entendió, entendió.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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