Las malas palabras… ¿Segùn quién?

 


 

Hemos conocido en el camino del Señor fariseos de fariseos, conocimos a uno que para él cualquier palabra fuera de tono era una “mala palabra” que no debía pronunciarse en público, y menos desde un pùlpito, como por ejemplo “nalga; estùpido o maldito”. Sabìa usted que en la escritura se menciona que el rey de Asiria llevarìa con las “nalgas al desnudo” a los cautivos (Isaìas 20:4). Sabìa usted que en hebreo las palabras Nabal y Kesil que se traducen como “insensato” significan estùpido y necio (1ª Samuel 25:25 y Salmo 92:6, 107:17 y Proverbios 1:7); Sabìa usted que Cristo dijo que los “malditos” serán echados al fuego eterno (Mateo 25:41-46). Ahhh, pero esos fariseos, son los primeros en “descalificar” a una oveja que primero le de ofrendas a los papás que a él, cuando Cristo señaló a los fariseos antiguos dicièndoles: “Pero vosotros (los religiosos) decìs: “Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbàn (mi ofrenda a Dios) todo aquello con lo que pudiera ayudarte” como pretexto para no ayudarlos (Marcos 7:11). ¿A què vamos? A que los nuevos fariseos, censuran una “mala palabra” según su criterio, pero NUNCA censuran, que las ovejas los mantengan como vagos que son, sólo porque leen las escrituras todos los días y la comparten el domingo, cuando Cristo diò el mandato que TODOS escudriñemos las escrituras, lo que NO implicaba que TODOS fuèramos mantenidos (Juan 5:39).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

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