Mejor no lo recitemos.
“Padre
nuestro que estàs en el cielo…hàgase TU voluntad asì en la tierra como en el
cielo” (Mateo 6:9-13). Cada vez que REPETIMOS el llamado “Padre Nuestro”, asì
como reconocemos que él está mucho más alto que nosotros, y, por ello decimos:
“Que estàs en los cielos”; también reconocemos su soberanía, por ello decimos:
“Hàgase TU voluntad asì en los cielos como en la tierra”. Ahora bien, si cada
vez que vivimos un evento “desagradable” para nosotros, pero “planificado” por
èl precisamente para nosotros; si realmente creemos que SU palabra es la verdad
y que nos prometió “Que todo lo que nos suceda es para nuestro bien” ¿Por què,
nos quejamos? Sì vamos a declarar el Padre Nuestro con fe, entonces, ACEPTEMOS
lo que nos viene, sea esto, un poco desagradable por un tiempo. O, de lo
contrario, dejemos de declararlo.
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa
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