Qué podemos hacer como creyentes y qué no.
Una de las
preguntas primarias que nos hacemos cuando somos nuevos creyentes es: Y, ahora,
¿qué puedo o qué no puedo hacer en mi vida? Si el líder que nos llevó a los
pies de Cristo es entendido en la materia y no improvisado, debe saber que nos
tiene que inculcar una de las primeras condiciones de vida que Dios le dio a su
pueblo: “Cuando entres a la tierra prometida, NO haréis como hacen en Egipto
(mundo); ni haréis como hacen en tierra de Canaán” (los enemigos de la carne, Levítico
18:1-3). Ahora bien, establezcamos algo primero: Egipto representa a la maldad
del mundo (Apocalipsis 11:8). Y Canaán, todo lo que un seguidor de Cristo NO
debe hacer, pues recordemos que los pobladores de esa tierra eran los
descendientes de Cam, padre de Canaán quien recibió la “maldición” por parte de
Dios, por haber, su padre, descubierto la desnudes de Jacob (Génesis 9:22 y
25). Así, las siete tribus que vivían en Canaán tenían prácticas que ofendían a
Dios, verbigracias: Inmoralidad sexual; miedos;
soberbia, etc. Quizás, ahora, si ya entendamos el por qué Dios primariamente
pide: “Si escuchas HOY mi voz, YO seré tu Dios y tú serás mi pueblo” (Jeremías
7:23). Si, Dios quiere hablarnos, ojalá y nosotros no solamente le escuchemos
sino deseemos obedecerle, pues así, no sólo sabremos sino haremos lo que se
puede y dejaremos de hacer lo que no se puede.
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa.
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