Los muertos oirán su voz
En las escrituras
leemos: “Porque el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el
Hijo a los que quiere da vida” (Juan 5:21). Y un poco más adelante expresa:
“Viene la hora, y ahora es, cuando los MUERTOS oirán la voz del Hijo de Dios, y
los que la oyeren vivirán” (Juan 5:25). Preguntamos: Si el ser humano más sabio
que ha habido, Salomón, dijo: “Los MUERTOS nada saben, y, nunca más tendrán
paga en todo lo que se hace debajo del sol” (Eclesiastés 9:5). ¿Entonces cómo
los MUERTOS podrán oír la voz de Dios? Cristo mismo nos lo explica: “Yo soy la
vida, nadie va al Padre si no es por mí” (Juan 14:6). Y, en otra oportunidad
dijo: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos” (Lucas 9:60 y Mateo
8:22). Esta última expresión se la dijo a un DISCÍPULO (imaginemos eso, un
discípulo, ¿cómo entonces no aplicará para nosotros?) que su padre aún no había
muerto ni estaba por morirse. ¿Qué implicaba? Que Cristo en su función de
profeta le estaba diciendo que TODO el que camina sin El, aunque parezca un
vivo es un muerto que está de pie. Sí, el tiempo ha llegado ya: ¡Y ojalá, los
muertos oigan la voz de Dios!. Pues todo aquél que camina pero no recibe a
Cristo en su corazón está muerto (Juan 3:16-19).
Señor: Danos un
honesto celo por tu casa
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