Cuàndo dejamos la autocompasión.

 


 

Todos en algún momento de la vida cometemos el error de la “autocompasión”. Es muy fácil darnos cuenta de ello. Alguien nos cuenta que pasó mala noche, y en lugar de preguntarle cuál pueda haber sido el motivo; que cómo se siente; que en què podemos ayudar… la respuesta es: ESO NO ES NADA; TE COMPRENDO… porque, a mì me duele esto; aquello; el otro día me pasó tal cosa; tengo una prima que padece lo mismo y no se le quita con anda, etc. NO hemos aprendido a ESCUCHAR, sólo nos gusta que nos escuchen. Estudiando las escrituras, podemos encontrar la solución a èste problema: “Todos los elegidos de Dios NO tienen otra opción que hablar con Dios”, vea el caso de Elìas, quien creyó ser el ùnico (1ª Reyes 19:10); vea el caso de Ezequiel, quien no pudo llorar su dolor más grande (Ezequiel 24:15-18); el caso de Jeremìas fue el único profeta de su tiempo que profetizò cautiverio, por 23 años lo hizo, y nadie le creìa (Jeremìas 25:1-3). Cuando alguien nos cuente sus penas ESCUCHEMOS, no ENDECHEMOS las nuestras. ¡Eso es dejar la autocompasión!

 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Era esquizofrènico o era una paràbola.

Què làstima.

El amor versus el interés