Señor: Danos la gracia para dejar de ser asì.
En el libro del Exodo del
pueblo de Dios (Israel) hacia la tierra prometida, vemos muchas lecciones
importantes para nuestra caminata personal con Cristo. Pues él nos saca del
mundo (Egipto) para llevarnos a la tierra prometida (Su Reino). En una de tantas
anécdotas que se nos narra en ese camino en el desierto vemos una queja de los
israelitas: “Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto,
cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos”
(Exodo 16:3). El pueblo estaba “cansado” de estar protegido del calor del día y
del frìo de la noche en el desierto; estaba “cansado” de saborear el milagro
del manà caido del cielo… y entonces se quejan. No pudieron entender en 40 años
la “visión y la fe de su líder Moisès, quien se mantenía como viendo al invisible”
(Hebreos 11:27). ¿Cuàntas veces hemos nosotros sido como ese pueblo? ¿Cuàntas
veces dejamos en claro con nuestras actitudes lo que ese pueblo le daba a
entender a Dios: “Màs vale Egipto conocido… que desierto por conocer” NO
logrando entender que después de ese desierto estaba para ellos la Tierra
Prometida, para nosotros el Reino. Señor, danos la gracia para dejar de ser
asì. Selah.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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