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Mostrando las entradas de enero, 2026

No son tatuajes… son cicatrices.

    Muchas personas andan hoy en día con sus cuerpos manchados por tintas indelebles, pinturas que ellos mismos han dispuesto colocarse sobre sì… les llaman “tatuajes”. En lo espiritual, muchos creyentes andan también con muchas marcas encima, pero a diferencia de los anteriores, estas marcas no son “tatuajes” son “cicatrices” que la caminata cristiana les ha dejado. En las escrituras Dios fue tajante con SU pueblo al decirles: “Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová” (Levìtico 19:28). Sin embargo, hay marcas o cicatrices que se llevan porque la vida las ha impreso en las personas, veamos: Cristo, resultó con marcas o cicatrices en el cuerpo, pero no por su capricho sino por amor. Tenìa y tiene marcada su cabeza, su rostro, sus manos, su espalda, su costado y sus pies por los mal tratos que recibiò (Juan 20:27-28). El apóstol Pablo también tenía cicatrices en su cuerpo, pero eran como testimonio de una ...

Cuànto tiempo he de esperar.

    Cuando los creyentes entramos en la prueba de la fe, una de las primeras preguntas que nos hacemos es: ¿Hasta cuándo va durar èsta prueba o situación? Veamos en las escrituras algunos tiempos de prueba de los hombres de Dios. 1- Dios le dijo a Abraham que tendría un hijo para descendencia, y Abraham espero 25 años para que se cumpliera (Gènesis 12:4 y 21:5). Moisès espero 40 años para poder guiar al pueblo a la libertad (Hechos 7:29-30). Caleb, esperò 45 años para que la palabra que Dios le diò a Moisès acerca de él se pudiera cumplir (Josue 14). Cristo, el Hijo de Dios viviente, tuvo que esperar 30 años para poder ejercer su ministerio (Lucas 3:23). Entonces, preguntamos: Si los verdaderos siervos de Dios, y, el mismo Hijo de Dios tuvieron un tiempo de espera, preparaciòn o prueba: ¿Quiènes somos nosotros para querer un evangelio o una respuesta “instantánea”, sin el tormento de la espera? Meditemos   Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Universos alternos.

  Hipòtesis, es algo que se “supone” es asì; Tesis, es algo que ya está “probado”. Bajo esos conceptos, veremos lo siguiente: Universos alternos es una hipótesis que cree en “universos que existen alternativamente”. ¿A què viene èsta introducción?. Cristo cuando enseñò a sus discípulos el camino a seguir si querìan participar del “reino de los cielos” les dijo: “En èste mundo tendréis aflicción” (Juan 16:33). En otra ocasión les dijo: “Tomen su cruz y síganme” (Mateo 16:24). En otra más envió el mensaje por medio del apóstol Pablo: “Es necesario que por muchas aflicciones entrèis en el reino de los cielos” (Hechos 14:22). Al gobernador Poncio Pilato le dijo Cristo: “YO SOY el camino” (Juan 14:6). Es increíble cómo hoy en las llamadas congregaciones han “fabricado la hipótesis” (algo que se supone) que existen universos alternos por los cuales se puede llegar al reino de los cielos “más cómodamente”. La doctrina de paz, poder y prosperidad (que dicho sea de paso sólo le funciona a...

Siempre han sido pocos… ¿Herejìa? (Parte final)

  “Porque así ha dicho Jehová el Señor: La ciudad que salga con mil, volverá con ciento, y la que salga con ciento volverá con diez, en la casa de Israel” (Amòs 5:3). Hace aproximadamente 27 siglos fueron escritas estas palabras… y siguen tan vigentes. ¿En què momento fueron dichas y el por què fueron dichas? Fueron expresadas en un tiempo en el que el pueblo de Dios miraba el pecado como algo normal, leamos todo el capítulo y lo confirmaremos. Un domingo de 1882, se predicò: “No creamos que todos los que se dicen creyentes, o, que vienen a la iglesia a parecer creyentes… entraràn en el reino de los cielos, el 90 % irà al infierno” (Charles Spurgon). Cristo dijo hace dos mil años: “No todo el que me dice Señor, Señor… entrarà en el reino de los cielos” (Mateo 7:21). Debemos entender algo: “Mencionar el nombre de Dios NO nos hace creyentes; decir que creemos en Dios NO nos hace creyentes; asistir a un grupo de creyentes NO nos hace creyentes”. Solamente aquellos que vivan TRANSPAR...

Siempre han sido pocos… ¿Herejìa? (Parte uno)

  “Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos” (Mateo 22:14). “Entrad por la puerta estrecha” (Mateo 7:13). “Y muchos de sus discípulos se echaron atrás” (Juan 6:66). Cuando analizamos las escrituras a fondo nos damos cuenta de algo muy serio: “Muchos nos hacemos llamar cristianos, creyentes, seguidores de Cristo, etc”. Pero, como decía la abuela, a la hora de rajar ocote muchos ya no lo demostramos. Analicemos: Doce observadores israelitas son mandados a Canaàn, pero sólo 2 creen, Josuè y Caleb (Nùmeros 13:30-33). Cristo se presenta delante de los religiosos (que eran en su momento mucho más de 6 mil), y solamente dos le creen, Josè de Arimatea y Nicodemo (Juan 19 y Juan 3). Hemos de entender algo muy importante para estos postreros tiempos (Hebreos 1:1-2) vienen días en los cuales los que nos decimos creyentes, cristianos o seguidores de Cristo y su evangelio SEREMOS PROBADOS (1ª Pedro 1:7), y entonces sabremos quienes son pastores y quienes asalariados (Juan 10); quiene...

Pregunta equivocada.

    Segùn la definición de verdad decimos que es: “Lo autentico, lo real, lo fiel, lo que es certero, y lo que nunca va a cambiar”. En una ocasión Cristo es llevado ante Poncio Pilato, èste le pregunta ¿Què es la verdad? pero la respuesta no le llega nunca al corazón porque hizo la pregunta equivocada, pues èsta debió ser: ¿Quièn es la verdad?. Invento nuestro, no, aquí está la prueba: Repita usted ambas preguntas e inmediatamente agregue la respuesta de Cristo, y se dará cuenta del cambio de resultados. Pregunta equivocada: ¿Què es la verdad?... Yo soy el camino, la verdad y la vida.   Pregunta correcta: ¿Quièn es la verdad?... YO soy el camino, la verdad y la vida (Juan 18:38). ¿Notamos la diferencia?. Y, ahora quizás comprendamos el por què Pilato NUNCA entendió la respuesta, ojalà y nosotros hagamos la pregunta correcta, para asì, entender la respuesta, pues es una respuesta que nunca cambia.   Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Pòrtate bien.

  Somos, en nuestra familia, uno de esos grupos doblemente bendecidos por Dios, pues hemos tenido personas muy longevas en el árbol genealògico, y aparte muy sabias y unidas entre sì. Recibimos, debido a esos dos factores, hemos recibido muchos consejos que otras personas cuyos abuelos o padres nunca estuvieron, consejos que con el tiempo hemos venido a descubrir están en las escrituras. Veamos, Dios le dijo a Caìn: ¿Si bien hicieres, no seràs acaso enaltecido? (Gènesis 4:7). “Jehovà es escudo, a los de conducta intachable” (Proverbios 2:7). Nuestra bisabuela nos decía: “Pòrtate bien, que primero nada cuesta… y segundo, cuando uno actúa mal, Dios cobra en donde más te duele”. A través de siete décadas hemos comprobado que las personas que han actuado mal, la vida (Dios) les cobra la deuda no en ellos mismos por lo general, sino en sus parientes más cercanos. Enfermedades, luto, quiebras económicas severas, etc. Pocas veces también en ellos pero más… en los padres, hijos o nietos....

Pero…

  Es una de las conjunciones que sirven para mostrarnos una “condicionante” en una situación. Por ejemplo: “El auto tiene mucho lujo… pero es costoso”, lo que nos explica que es una experiencia única tenerlo, por lo que no cualquiera lo puede tener. En otro orden de ideas, acaso, en lo espiritual, uno de los versos que más impresionan es el Salmo 50:15: “Clama a mì, dice el Señor, en el tiempo de angustia, YO te responderè PERO… tú me serviràs”. Aquì el Señor nos está GARANTIZANDO que cuando estemos en penas o angustias si lo buscamos lo vamos a encontrar; si le pedimos AYUDA nos la va a dar… PERO, ay de nosotros si OLVIDAMOS ese favor. Pues nuestra condición puede llegar a ser peor que la anterior. Cuando el Señor nos haya ayudado no “justifiquemos” la falta de gratitud diciendo: “Es que no tengo tiempo”; “Es que por tanto trabajar estoy cansado”; “Dios sabe que sì se lo agradezco, pero tengo que hacer esto o aquello antes que estar con èl”. ¡NO permitamos “PEROS” entre Dios y n...

Nada es para siempre

  Hemos conversado acerca de cómo hemos visto familias que fueron muy pero muy adineradas, y el día de hoy están pasando muchas penurias por diversas razones en la vida. Esto no es para nada nuevo, hace casi tres milenios, el sabio rey Salomòn nos lo hizo saber en su libro Eclesiastès: “Aborrecì también todo el trabajo que hice bajo el sol, pues el fruto de tanto afán tendría que dejàrselo a mi sucesor, Y ¿Quièn sabe si este serìa sabio o necio?” (Eclesiastès 2:18). Es increíble, y más hoy en día, la forma en que los afanes han ido acabando con la humanidad a través de los siglos. La publicidad, al principio; y la mercadotècnia y la globalización más adelante, nos han hecho pensar y creer que mientras “más tengamos… más felices seremos”, y, no nos hemos dado cuenta que NO es asì. Por el contrario, eso nos trae más angustia: Pensar que no cuiden los juguetes tan caros damos; pensar que les van a robar el celular tan costoso; pensar que van a arruinar el televisor nuevo; que van a ...

A la vera del camino (hijo pròdigo)

    Vera, significa “Orilla”. Nos narra el evangelio de San Lucas la historia de un padre que ha perdido por un tiempo a su hijo por culpa del dinero. Hemos oído infinidad de mensajes al respecto (Lucas 15:11-32). Pero hoy quisiéramos enfatizar el punto de la actitud del padre, pues nunca perdió la esperanza de volver a ver a su hijo, por una sencilla razón: “Confiaba que Dios se lo iba a guardar de todo daño permanente”, por eso salìa a la vera (orilla) del camino todos los días (la escritura no lo dice, pero es obvio pensarlo, pues no fue “casualidad” que un día le viera venir de regreso en el horizonte). El padre sabìa, por experiencias vividas, que un dinero mal manejado no dura para siempre; el padre sabìa que su hijo iba a malgastar el dinero por la forma en la cuál lo exigió; el padre sabìa que ese hijo iba a regresar fracasado; y por ello salìa todos los días a la vera (orilla) del camino para recibirle (Lucas 15:20). Preguntamos: ¿No es acaso, lo que Dios hizo y h...

Cristianos de butaca

  Cristo “preparò” a sus discípulos por tres años y medio de una forma “intensa”, y, según escritos antiguos, más aún, durante los 40 dìas posteriores a su resurrección (tema para otra ocasión), pues ya los vio “convencidos” que entendían que SU reino no era ni “de” ni “para” èste mundo (Juan 18:36,) porque NO consistìa en comidas ni bebidas (Romanos 14:17). Antes de partir les dice a sus discípulos: “ID POR TODO EL MUNDO Y HACED DISCÌPULOS” (Marcos 15:16-18). Preguntamos: ¿Cuándo los discípulos YA estaban instruidos, preparados y convencidos, obedecieron el mandato de IR y predicar o se convirtieron en cristianos de butaca, desobedeciendo la orden? Esa misma orden nos fue dada a nosotros en Juan 17, en lo que bien podríamos llamar “El Testamento de Cristo”. Preguntamos: ¿Estamos obedeciendo la orden, o, ya que después de 15, 20 o 25 años de estar en sus caminos “aún” no estamos bien instruidos; no estamos bien preparados; no estamos convencidos; o peor aún, YA NOS ACOMODAMOS?. Y...

Para que no tropiecen los débiles.

    “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los dèbiles” (1ª. Corintios 8:9). El apóstol escribiendo a los creyentes residentes en Corinto, ciudad portuaria muy pecaminosa por sus prostíbulos, especialmente el dedicado a Afrodita (llamado irónicamente El Templo) en donde moraban 1,000 prostituta, y, que, precisamente por ese ambiente era tan complicado que vivieran allí los creyentes. Les advierte también con respecto a los alimentos a ingerir, explicándoles que se puede comer de todo, pero, que tengan cuidado de no ser tropiezo a los débiles. Es decir: “Cuidar de no dar mal testimonio a personas de poca resistencia a sus deficiencias o debilidades”. Por ejemplo, dado que desde la antigüedad el vino está presente en toda reunión, evitar compartir vino con alguien que tiene problemas de no controlar la bebida. El punto o la lección es: “Evitemos a toda costa ser tropiezo a los que tienen poca resistencia a sus debilidades, asì, por empatìa, nos...

No lo rechazaràn… ya lo están rechazando.

    Hace dos mil años, Cristo vino a romper con todas las ataduras religiosas existentes, pues quienes habían sido elegidos para dirigir a las ovejas, y no sólo prepararse para SU venida sino preparar a las ovejas para recibirle… se habían desviado, y el reino de Dios lo habían hecho su PROPIO reino (Mateo 21:12-16; Lucas 19:45-47; y, Juan 2:13-16). ¿Acaso no nos suena conocida la historia?   A Daniel, el àngel del Señor le dijo que lo primero que Cristo iba a combatir en su venida era: “Terminar con la prevaricación” (Daniel 9:24). Ya estudiamos que prevaricar significa: “Que un líder rompa las reglas o las normas establecidas, con conocimiento de causa”, situación que hicieron los fariseos y los saduceos. Y, cuando Cristo se los reclamò ¿Què hicieron ellos?: “Rechazarlo” (Mateo 13:55; Marcos 6:3; Lucas 4:22). Hoy, Cristo NO volverà a ser rechazado… YA LO ESTÀN RECHAZADO. Pues la apostasìa anunciada por el apóstol Pablo ya entró a las congregaciones al predicar OTRO ...

Simplemente… no es para todos.

  A quienes se esfuerzan por buscar los asuntos de Dios en la intimidad con él mañana y noche; a quienes estudian a consciencia la palabra de Dios como lo hicieron los profetas, los grandes hombres de Dios. Les ha pasado el tener que vivir experiencias muy dolorosas: Soledad intensa; incomprensión de las gentes; momentos de dudas profundas; agotamientos extremos, persecuciones, etc. Pero un patròn que se repite es el hecho que NO SON ESCUCHADAS… al principio. Lo podemos ver en los profetas mayores, la “indiferencia” con la que escucharon los antiguos a Isaìas hablar del Mesìas en el capítulo 53; lo vemos en Ezequiel, a quien Dios puso como modelo o como ejemplo de “sufrimientos” sobre el pueblo y no lo detectaron a pesar de que perdió hasta la niña de sus ojos (Ezequiel 24:16). Lo vemos en Jeremìas, cuando todos los falsos profetas decían: Paz y Seguridad, él decía “cautiverio” y lo que vino fue cautiverio (Jeremìas 14:14). ¡Cuànta soledad, tristeza, agotamiento y frustración sie...

Justificaciòn y acusación.

    Es muy difícil encontrar a un ser humano que reconozca, al menos a la primera mención, su error o su equivocación, su mentira, su engaño, su falta de honestidad, etc. NO es nada nuevo, desde el principio vemos un patròn en el ser humano que no se ha podido superar en 6 milenios. Dios pregunta a Adàn: ¿Por què comiste del fruto? Y Adàn responde: La mujer me diò… y esa mujer me la diste tú (Gènesis 3:11-12). Dios le pregunta a Eva ¿Què es lo que has hecho? Y Eva responde: La serpiente me dijo… y me engaño (Gènesis 3:13). ¿Notamos el patròn?   Cuando los seres humanos fallamos… No solamente justificamos nuestro pecado… sino acusamos a otro. Es totalmente inherente al alma del ser humano NO ser culpable nunca. Nunca decimos “rompì” el vaso… siempre decimos “se rompió” el vaso. Nunca decimos “botè” el florero… siempre decimos se “cayó” el florero. Què diferencia cuando ya conocemos a Dios tan íntimamente como lo hizo el rey David, y llegar a ese “climax o grado” de ent...

En la cuarta generación

  En todas las épocas y en todos los tiempos ha habido mucha discusión acerca de ¿Cuànto dura una generación en la biblia?. Muchos dicen que 40 años, porque ese fue el tiempo de estancia en el desierto por el pueblo de Israel (Josuè 5:5-6). Otros predicadores dicen que es entre 70 u 80 años porque asì lo declara el Salmo 90:10. Pero, hemos olvidado dos porciones de las escrituras que son muy importantes: La primera: “Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta” (Nùmeros 23:19). Y la segunda, es el hecho que según las reglas de la primera mención en la ciencia de Hermenèutica (ciencia que estudia la interpretación de las escrituras), Dios dijo a Abraham: “Tus descendientes serán esclavos en Egipto por 400 años, y en la CUARTA GENERACIÒN, serán liberados” (Gènesis 15:16). Preguntamos: ¿A quién creeremos antes, a Dios o a los hombres? Si la primera mención de una generación son 100 años “según Dios”, cómo nos atrevemos nosotros los mortales a declarar...

No escondas de tu siervo tu rostro.

  Todo ser humano tarde o temprano por las diferentes circunstancias, ha llegado a creer que èsta vida no ha tenido sentido alguno. Califìquelo usted como decepciones, frustraciones, traiciones, abandonos, engaños, enfermedades, limitaciones, etc. Todos tenemos un motivo por el cual sentirnos olvidados por Dios. En el Salmo 102:2 leemos: “Señor, NO escondas de mì tu rostro… en el día de la angustia”. ¿Nos damos cuenta del por què èste clamor?: “Porque es en el día de la ANGUSTIA, no en el día de la alegría”. Luego leemos: “Señor, cuando te busque, NO apartes tu rostro de mì, cuando necesito ayuda” (Salmo 27:6-7). Notamos otra vez el patròn: “Cuando necesito AYUDA, no cuando no tengo problemas”. La palabra de Dios nos dice: “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2ª Crònicas 16:9). ¿Sentimos que Dios NO nos oye o NO nos ayuda? La razón es porque “solamente” le buscamos bajo problemas o ang...

No sean avergonzados por mi culta… los que en tì confían.

  El rey David escribiò: “Señor, no sean avergonzados por mi culpa los que en tì confían” (Salmo 69:6). El rey David tuvo años en su juventud que eran dignos de honra, más, sin embargo, luego tuvo unos años vergonzosos debido a haber faltado a las peticiónes de Dios acerca de: “No le es lìcito a una persona que está en liderazgo, el tener muchas esposas, porque le apartaràn del corazón de Dios” (Deuteronomio 17:17). No le es lìcito a un líder el “Derramar, mucha sangre” (1ª Crònicas 22:8 y 1ª Crònicas 28:3). Ahora bien, el romper esas normas hoy en día es muy difícil de ser imitado debido a dos factores: Los derechos humanos, y, la Liberación femenina. Pero, el punto principal como lección es: “Que, como creyentes, debemos luchar por vivir de tal manera que NO hagamos avergonzar a los creyentes”. Y, tristemente esa falla, y, el excesivo manejo abusivo del dinero en las congregaciones, es lo que ha hecho que muchos se alejen de las mismas, y otros màs, aún de Dios. Que no avergonc...