Pòrtate bien.
Somos, en nuestra familia, uno
de esos grupos doblemente bendecidos por Dios, pues hemos tenido personas muy
longevas en el árbol genealògico, y aparte muy sabias y unidas entre sì.
Recibimos, debido a esos dos factores, hemos recibido muchos consejos que otras
personas cuyos abuelos o padres nunca estuvieron, consejos que con el tiempo
hemos venido a descubrir están en las escrituras. Veamos, Dios le dijo a Caìn:
¿Si bien hicieres, no seràs acaso enaltecido? (Gènesis 4:7). “Jehovà es escudo,
a los de conducta intachable” (Proverbios 2:7). Nuestra bisabuela nos decía:
“Pòrtate bien, que primero nada cuesta… y segundo, cuando uno actúa mal, Dios
cobra en donde más te duele”. A través de siete décadas hemos comprobado que
las personas que han actuado mal, la vida (Dios) les cobra la deuda no en ellos
mismos por lo general, sino en sus parientes más cercanos. Enfermedades, luto,
quiebras económicas severas, etc. Pocas veces también en ellos pero más… en los
padres, hijos o nietos. Procuremos portarnos bien, un “buen actuar” trae
bendición dijo Dios Padre.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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