No escondas de tu siervo tu rostro.
Todo ser humano tarde o
temprano por las diferentes circunstancias, ha llegado a creer que èsta vida no
ha tenido sentido alguno. Califìquelo usted como decepciones, frustraciones,
traiciones, abandonos, engaños, enfermedades, limitaciones, etc. Todos tenemos
un motivo por el cual sentirnos olvidados por Dios. En el Salmo 102:2 leemos:
“Señor, NO escondas de mì tu rostro… en el día de la angustia”. ¿Nos damos
cuenta del por què èste clamor?: “Porque es en el día de la ANGUSTIA, no en el
día de la alegría”. Luego leemos: “Señor, cuando te busque, NO apartes tu
rostro de mì, cuando necesito ayuda” (Salmo 27:6-7). Notamos otra vez el
patròn: “Cuando necesito AYUDA, no cuando no tengo problemas”. La palabra de
Dios nos dice: “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para
mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2ª
Crònicas 16:9). ¿Sentimos que Dios NO nos oye o NO nos ayuda? La razón es porque
“solamente” le buscamos bajo problemas o angustias, pero cuando le buscamos
todos los días, entonces entendemos que es un “proceso” para todos aquellos a
quienes él ama… y que ellos le aman.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa
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