A la vera del camino (hijo pròdigo)
Vera, significa “Orilla”. Nos
narra el evangelio de San Lucas la historia de un padre que ha perdido por un
tiempo a su hijo por culpa del dinero. Hemos oído infinidad de mensajes al
respecto (Lucas 15:11-32). Pero hoy quisiéramos enfatizar el punto de la
actitud del padre, pues nunca perdió la esperanza de volver a ver a su hijo,
por una sencilla razón: “Confiaba que Dios se lo iba a guardar de todo daño
permanente”, por eso salìa a la vera (orilla) del camino todos los días (la
escritura no lo dice, pero es obvio pensarlo, pues no fue “casualidad” que un
día le viera venir de regreso en el horizonte). El padre sabìa, por
experiencias vividas, que un dinero mal manejado no dura para siempre; el padre
sabìa que su hijo iba a malgastar el dinero por la forma en la cuál lo exigió;
el padre sabìa que ese hijo iba a regresar fracasado; y por ello salìa todos
los días a la vera (orilla) del camino para recibirle (Lucas 15:20).
Preguntamos: ¿No es acaso, lo que Dios hizo y hace por cada uno de nosotros los
creyentes? Meditemos. En alguna o mucha medida, malgastamos la fortuna de
tiempo; la fortuna económica; la fortuna de oportunidades; la fortuna de la
vida… convirtiéndonos en hijos pròdigos. Meditemos.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa
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