Pero…
Es una de las conjunciones que
sirven para mostrarnos una “condicionante” en una situación. Por ejemplo: “El
auto tiene mucho lujo… pero es costoso”, lo que nos explica que es una
experiencia única tenerlo, por lo que no cualquiera lo puede tener. En otro
orden de ideas, acaso, en lo espiritual, uno de los versos que más impresionan
es el Salmo 50:15: “Clama a mì, dice el Señor, en el tiempo de angustia, YO te
responderè PERO… tú me serviràs”. Aquì el Señor nos está GARANTIZANDO que
cuando estemos en penas o angustias si lo buscamos lo vamos a encontrar; si le
pedimos AYUDA nos la va a dar… PERO, ay de nosotros si OLVIDAMOS ese favor.
Pues nuestra condición puede llegar a ser peor que la anterior. Cuando el Señor
nos haya ayudado no “justifiquemos” la falta de gratitud diciendo: “Es que no
tengo tiempo”; “Es que por tanto trabajar estoy cansado”; “Dios sabe que sì se
lo agradezco, pero tengo que hacer esto o aquello antes que estar con èl”. ¡NO
permitamos “PEROS” entre Dios y nosotros cuando nos haya echado la mano!
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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