Para qué se quedó realmente.
Estudiando las escrituras un poquito a fondo nos cuesta
creer, que habiendo Cristo aprovechado al máximo tres años y medio, y
lamentarse que tenía que dejar a sus discípulos sí o sí (Juan 8:21). Luego de
su resurrección se quedara 40 días para aparecerse 10 ó 12 veces
esporádicamente a sus cercanos, ejemplos: A Magdalena en la tumba; a Cleofas
camino a Emaús; a los apóstoles sin Tomás; a los apóstoles con Tomás; a todos
en la orilla del lago para desayunar con ellos; y luego, en el Monte de los
Olivos para decirles regresaré. ¡Tiene que haber, no algo sino MUCHO, que nos
han ocultado y no por voluntad divina sino por intereses humanos! ¿Por qué
creemos esto? Por una simple razón: Cuando se le presentó exclusivamente a
Saulo de Tarso, fue para volverlo su apóstol y darle suficiente revelación como
para escribir casi la mitad del Nuevo Testamento (Hechos 9:15-16). Otro
ejemplo: Cuando se le presentó a Santiago (Jacobo, su hermano de padre y madre,
vea Mateo 13:55 y Marcos 6:1-6), y fue para revelarle lo que es realmente la
“religión pura y sin mancha” (visitar huérfanos y viudas en su tribulación, no
ritos, no costumbres, no tradiciones, no reuniones en lugares específicos, más
bien dijo: “Id por todo el mundo” Mateo 16:15-18). Volvemos al principio: ¡Qué
más nos estamos perdiendo porque no nos permiten verlo? ¿Para qué se quedó
realmente Cristo otros 40 días?
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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