No hagamos méritos como estorbos.
Cuando una persona encuentra un “estorbo” en el camino, lo
evade para hacer su caminata más agradable; más rápida, y, por supuesto, para
poder lograr sus objetivos. En lo espiritual resulta el mismo caso, veamos dos
ejemplos clarísimos: Dios desea llevar a su pueblo de ser esclavo a ser libre y
tener su propia tierra, pero, en el camino está como “estorbo” el faraón de
Egipto. ¿Qué hace Dios?, destruye el “estorbo” (Génesis Exodo 14:28-29).
Herodes el grande es un “estorbo” para que el ministerio de Aquél niño que al
crecer sería el libertador del remanente del pueblo de Israel, y, de todos los
gentiles que quisiéramos seguirle. ¿Qué hace Dios?, quita el “estorbo” (Mateo
2:19). ¿Cuáles fueron las palabras exactas que Dios le dijo a José, el padre
adoptivo de nuestro Señor Jesucristo?: “José, levántate, y ve, pues quienes
amenazaban (estorbaban) la vida del niño han muerto” (mismo verso). No nos
desanimemos si en nuestra caminata hay “estorbos”, levantémonos y vayamos hacia
adelante, pues Dios los va a quitar de una u otra forma, para que sus propósitos
se cumplan.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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