No dejes tu primer amor.

 


Quienes nos hemos enamorado alguna vez, no olvidamos ese momento cuando viendo a alguien del sexo opuesto, sentimos lo que se dice coloquialmente “mariposas en el estòmago” por ser la persona idònea para dejar de vivir con nuestros padres y formar nuestro propio hogar como dicen las escrituras (Gènesis 2:24). Ese amor, que para la mayoría de afortunados nos fue posible, es del que Dios nos hace referencia en el libro de Apocalipsis 2:4. Pues esa raìz será la que nos permita crecer como un árbol plantado junto a corrientes de agua viva, como dice el Salmo 1:3. Clamemos al Señor, que en èste tiempo de tantas distracciones; de tantos entretenimientos; de angustias, penas, limitaciones y hasta traiciones. ¡No nos permita olvidarnos de esa primera vez cuando él nos hablò al corazón, y nosotros por fin, logramos verlo no con los ojos materiales sino con los ojos espirituales!. Selah

Señor: Danos un honesto celo por tu casa

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El tomar la cruz… también incluía una corona de espinas.

Què làstima.

Criando hijos autistas (Parte uno)