El miedo… arma mortal.
Adán, Adán… ¿En dónde estás? ¡Aquí… escondido porque tuve
miedo! (Génesis 3:10). Por miedo a morir por culpa de otro, los marineros
tiraron a Jonás al mar (Jonas 1:5-12). Por miedo, Pedro dejó de caminar sobre
el agua pues pensó que moriría (Mateo 14:30). Por miedo, los guardias que
custodiaban la tumba de Cristo sepultado temblaban y mintieron (Mateo 27:4).
Por miedo a ser expulsados de la sinagoga, los padres del nacido ciego callaron
(Juan 9:21-23). En la actualidad, por miedo, millones de personas cayeron en el
engaño de un (Re1/2) que resultó ser un “ven eno” en una falsa “plande mia”.
Entendamos, el miedo como arma mortal se ha utilizado desde que la humanidad
existe: Los imperios lo utilizan para sojuzgar a los pueblos; los dictadores lo
utilizan para permanecer en el poder sin ser criticados o molestados; los
líderes religiosos lo han utilizado siempre para poder llevar una vida que más
parece la de un político barato que la de un guía espiritual respetable.
Estamos convencidos qué, por miedo, muchos caerán en la trampa que Cristo nos
advirtió para el tiempo del fin: “Ser engañados… aún si éramos creyentes” (repetimos,
ya lo vimos recientemente cuando nos encerraron e inocularon a millones… aún
los creyentes fueron engañados).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa
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