Fantasìas espirituales.
Dios Padre libra a su pueblo
de la esclavitud de Egipto y le dice a Moisès que lo escriba (Exodo 12:40-42);
Dios Padre libra a su pueblo del cautiverio de Babilonia y le dice a Daniel que
lo escriba (Daniel 9:24); Dios Padre le habla al profeta Isaìas acerca de la
venida, ministerio y muerte del Mesìas Redentor, e Isaìas lo escribe (Isaìas
53). Pero, si leemos esos textos NO vemos que ni Abraham, ni Daniel, ni Isaìas
agreguen calificativos propios para “agrandar” lo que Dios había hecho o dicho,
en otras palabras, no utilizan “fantasìas espirituales” para mostrarnos la
grandeza de Dios. ¿A què viene todo esto? A que hoy en día, en muchos lugares,
aún en reuniones de familia “le echamos salsa a los tacos” en lo que Dios hizo
con nosotros para dar un testimonio de su grandeza, como si él no fuera
suficiente para poder hacerlo, aún y cuàndo, quienes nos escuchan hoy y ahora, pueden
dar testimonio que fueron testigos de la ansiedad, las quejas, las
insatisfacciones, las murmuraciones que hicimos o tuvimos mientras la prueba
duraba. NO podemos ni victimizarnos ni hacernos los héroes por haber vencido
batallas libradas por Dios a favor nuestro, pues debemos entender que: DIOS NO
NECESITA FANTASÌAS ESPIRITUALES para atraer a nadie, él es suficiente.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa
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