Esas pequeñas zorras (Parte final)
En el Cantar de los cantares,
el rey Salomòn nos hace una alegorìa acerca de cómo las cosas pequeñas
(pequeñas zorras) pueden llegar a destruir algo tan lindo como lo es, en ese
caso, la relación entre dos personas. Ciertamente que en la alegorìa se trata
de dos personajes que se suponen enamorados, pero otra lecciòn que realmente
nos está enseñando el rey es el hecho que podemos llegar a perder la relación
con nuestro redentor por las cosas más pequeñas que podamos imaginar (El Cantar
de los cantares 2:15). ¿Cuàl es en sì esa lección? Pues que nuestra relación
con Cristo no necesariamente se va a romper porque asaltemos un banco;
asesinemos a sangre fría a otra persona, o, situación similar. La perdemos por
no perdonar; por no olvidar una ofensa; por no cumplir nuestras obligaciones
mìnimas; por no saber callar o hablar en el momento oportuno; por no poner
atención a las necesidades de otros, etc. No son, “necesariamente” (repetimos),
los grandes pecados o faltas las que nos apartan de Cristo (pues difícilmente las
cometemos), son, en su mayoría, las pequeñeces. Esas pequeñas zorras.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa
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