Con Pomada… ¿diríamos que fue un milagro?
Cristo viene bajando del monte
luego de dar su famoso sermón de enseñanzas, y, en el camino se le presenta un
leproso y le dice: “Señor, si quieres, puedes limpiarme” (Mateo 8:1-2).
“Imaginese” usted èsta escena: Y dice la escritura, “Entonces vino Cristo y le
dijo a Santiago, Santiago pàsame la pomada que compramos en Cesarea de Filipo y
que traigo en la alforja, y Santiago obedeció y le pasó la pomada a Cristo, y
Cristo untando la pomada hizo que al instante, el leproso fuera sanado… y toda
la multitud gritò al unìsono ¡milagro, milagro!” (Mateo 8:3 versiòn: “La
pomada, ayuda a Cristo”). ¡Da risa verdad! Y hasta podríamos decir con toda
confianza que es una HEREJÌA. Pues bien, ya se puso usted a meditar que
actualmente llamamos “milagro” al resultado de que alguien luego de “invertir”
una gran fortuna se libra de una enfermedad mortal, y todos gritamos “milagro,
milagro” con toda la inocencia del caso. Un milagro de Dios NO necesita pomadas
ni grandes inversiones en tratamientos…. Un milagro es la intervención Divina
sin pomadas ni mucho menos. En todo caso, agradezcamos que un tratamiento
funcionò, pero NO lo llamemos milagro porque bíblicamente NO lo es. Selah.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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